La Iglesia en los medios de comunicación

19 01 2008

Por Guzmán Pérez*

Si buscas en Google las palabras “Iglesia católica” o “fe católica”, aparecerán al instante cientos de miles de entradas relacionadas. Una enorme cantidad de páginas web, blogs, portales, foros, podcasts… que tiene su lugar en la Red. Los creyentes estamos, sin duda, cada vez más presentes en internet y otros medios de comunicación, y en ciertos casos con bastante calidad de forma y de contenidos. Pero a menudo, cuando navego por algunas de esas páginas, o escucho ciertas emisoras de radio, o leo ciertos suplementos y revistas religiosas, me surgen cuestiones como éstas: ¿estamos utilizando bien estos medios para ser Buena Noticia? ¿Estamos siendo levadura en la masa de los internautas, lectores, oyentes, espectadores? ¿Estamos sembrando semillas del Reino o, por el contrario, sembrando polémicas, politizando la fe, marcando los límites entre los “buenos” y los “malos”? ¿No estaremos aburriendo a la gente con nuestros “tejemanejes” eclesiales? ¿Cuándo dejaremos el “Salsa Rosa” de la Iglesia para centrarnos en lo verdaderamente importante? Los medios de comunicación social, e internet en especial, son una herramienta muy útil para la transmisión del Evangelio. Pero a veces uno se pregunta si no se nos va la fuerza en lo más secundario…

De ninguna manera quisiera ser pesimista en esta reflexión, por lo que en primer lugar diré que existen, en mi opinión, un buen número de páginas web, revistas, programas de radio o de TV que merecen una palabra de alabanza. Son “lugares” en los que uno se encuentra una visión positiva y estimulante de la fe, un testimonio de Buena Noticia, una muestra de creyentes sanos, comprometidos, con los pies en la tierra, optimistas y entusiastas con Jesús y su mensaje. Son reflejo de una fe vivida desde lo esencial, sin perderse en grandes problemas dogmáticos ni institucionales, sino con la frescura del Evangelio y la generosidad para implicarse en la vida y los problemas de nuestro mundo. Son páginas, programas, revistas y otras publicaciones cuya preocupación principal no son las declaraciones más o menos acertadas de los obispos, ni los nombramientos cardenalicios, ni la proximidad de la Iglesia a un partido político u otro. Su interés se centra en encontrar la manera mejor y más acertada de comunicar el Evangelio de Jesús, aportar y sumar algo a la construcción del Reino. Me atrevo a decir que si un no-creyente se topase por casualidad con una de esas publicaciones, se llevaría al menos una buena impresión de lo que somos y hacemos los cristianos.

Lo malo del asunto es que, para dar con esos “lugares”, hay que saber buscar, hace falta pasar el “filtro” del sentido común y de la fe sincera a todas esas publicaciones. No quiero alzarme aquí en juez ni criterio de selección ante estos medios de comunicación; ni mucho menos. Las posibilidades que nos ofrecen para expresar opiniones, reflexiones o experiencias de fe son muchas, como nunca hasta ahora habíamos tenido en la Iglesia. Y esa diversidad ciertamente es una riqueza, al menos a priori. Pero lo que me parece un poco triste y nada estimulante es encontrarme cada día con artículos, programas, páginas, blogs, que pierden muchas energías y posibilidades en hablar de los entresijos de la jerarquía, en faltar al respeto a hermanos en la fe, en crear polémicas internas en la Iglesia, o en estigmatizar a quienes no piensan como ellos. Quizá al escribir estas líneas pueda caer yo en lo mismo que ellos, pero me duele tremendamente que hagamos eso en el interior de nuestra propia Iglesia, con los que son nuestros hermanos. Algunos, en nombre de no sé qué doctrinas, se permiten el lujo de descalificar y ridiculizar a quienes no son “de su cuerda”, y encima se enorgullecen de que así son más libres, más evangélicos, y de que aumentan el número de visitas de su página web o de oyentes de su programa.

Me duele también que, casi siempre, la única Iglesia que se muestra en estos medios es la institucional, como si la comunidad de seguidores de Jesús se redujese a esos pocos miembros que la encabezan. Evidentemente, la Iglesia tiene unos pastores, servidores del pueblo de Dios, que tienen voz pública y han de ser modelos de caridad y velar por la unidad de los creyentes. Y es positivo y necesario que los cristianos podamos escuchar su palabra y sus orientaciones, no lo pongo en duda. Pero, ¿significa eso que tenemos que privarnos de conocer lo mucho y bueno que hacen otros miembros de la Iglesia? Porque muchos medios sólo se hacen eco de esa Iglesia institucional, especialmente aquellos que tienen más posibilidades, los que llegan a más gente.

Creo sinceramente que muchos cristianos están —o estamos— un poco cansados de que sólo sea noticia lo que los obispos dicen o dejan de decir. Cansados de que en la calle la gente los critique por las declaraciones de uno u otro de nuestros pastores. Cansados, sobre todo, de que la imagen de la Iglesia sea siempre ésa, cuando —gracias a Dios— es mucho más grande y rica, cuando hay mucha gente anónima que también está aportando su granito de arena en la misión de la Iglesia: ser comunicadora de la Buena Noticia de Jesús y constructora del Reino de Dios.

No pretendía con estas palabras provocar más crispación (como tan a menudo se dice hoy), echar más leña a este fuego tan encendido que tenemos en nuestra querida Iglesia. Mi intención no ha sido otra que la de llamar la atención sobre esta realidad que nos va minando por dentro (y por fuera). Desde esta revista (y desde otros medios), algunos creyentes tratamos de mostrar un rostro comprometido y esperanzador de la Iglesia, de la fe, de los cristianos. Un rostro que resulte convincente y significativo, que suscite cercanía y optimismo, no animadversión. Un rostro que rompa tópicos y esquemas preconcebidos. Un rostro que sea reflejo de Jesús y su Evangelio, que sea semilla de su Reino. Ojalá sepamos utilizar los medios cada vez más y mejor para ser fiel rostro de nuestro Maestro ante el mundo, para ser comunicadores de la mejor de las noticias.

* Guzmán Pérez es Salesiano, editor de FAST y miembro del dúo musical Darío & Guzmán

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8 responses

20 01 2008
Álex

Suscribo al ciento por ciento tus palabras, Guzmán.

Hace unas pocas semanas me atreví a escribir al autor de uno de los blogs sobre Iglesia (de inspiración cristiana, se supone) más leídos y conocidos en nuestro país. Por tus palabras deduzco que seguramente también lo conoces. Y a este señor le quise plantear, ante todo, una pregunta: Si él, que dispone de una posición privilegiada para comunicar la fe y las realidades eclesiales, creía que la estaba aprovechando verdaderamente para hacer Evangelio a través de los temas escogidos y, sobre todo, del testimonio de vida que rezuma de sus palabras.

En verdad, es triste que quienes disponen de las torres más visibles y las plataformas de mayor difusión estén optando tantas veces por oscurecer tantos rostros de la Iglesia, y por desvelar aquellos que en nada tienen que ver con Jesús ni con su Buena Noticia.

9 02 2008
guzmanperez

Respondiendo a la petición de Julián (comentario en otro artículo), os dejo algunos ejemplos de páginas web, portales o revistas cristianos que, a mi entender, ponen de manifiesto lo positivo que mencionaba en mi artículo. Son lugares en los que se respira otro “aire”, a la vez positivo y crítico, esperanzador y comprometido:
- Ciudad Redonda
- Vida Nueva
- Pastoralsj
- Alandar
- Eclesalia
- …
Sin duda, hay más. En cualquier caso, hay una lista más o menos amplia de recomendaciones en nuestra sección de “Enlaces“. Os remito a ella, y también sugiero que propongáis otras que conozcáis.
Un saludo,
Guzmán Pérez, sdb
Revista FAST

15 02 2008
Carmela

Gracias por tu artículo, estaba harta de lo mismo que tú. Me alegra leer otra cosa distinta, porque la Iglesia es plural, diversa, heterogénea, pueblo de Dios, Jerarquía… Pero hoy está de “moda” criticar.
Un saludo
Carmela

15 02 2008
Paloma

¡Gracias! ¡Más que de acuerdo! Da mucha esperanza saber que “El Reino” está dentro, va viniendo, crece lentamente, pero al final se manifestará en total plenitud.

Me parece que la parábola de la cizaña y el trigo nos da también ánimos para saber crecer juntos, discernir, esperar, ayudar a abrir los ojos…
De nuevo ¡gracias!

6 05 2008
orcasitaspreciosa

Ciertamente, muchos miembros de la Iglesia utilizan los medios (especialmente Internet) para desacreditar a otros o cocer sectarismos antievangélicos.

Lo importante para nosotros (la revista FAST incluida) es buscar modos con los que transmitir la Buena Noticia y dar testimonio (hoy más urgente que nunca, ahora que la era de la cristiandad está tan caída) de nuestras búsquedas, fe, experiencia, oración y manos en el barro.

Un saludo,
José Antonio

26 01 2010
El Papa se apunta a internet « Fe, Arte, Solidaridad… y Tú

[...] La Iglesia en los medios de comunicación, por Guzmán Pérez (revista FAST, 19/01/2008) [...]

18 05 2010
*

Hola, tras leer tu artículo he aprendido mucho sobre la Iglesia y sus componentes, hay gente que dice que no puedo comprender todo este mundo porque soy muy pequeña, tengo 13 años, quizás tengan razón, pero creo que sólo he de tener la mente abierta a estas cosas “nuevas” para mí.
Muchas gracias por ayudarme a crecer.

26 05 2010
SYDE

Buen texto amigo!

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