Domingo de Resurrección. Por Abel Domínguez*
¡Qué manera de correr! ¡Y qué ganas teníamos de llegar a contárselo a todos! Cuando llegamos yo estaba tan agotado que fue Cleofás el que empezó a contarlo con la voz llena de emoción. Escuchad su historia:
Nos dirigíamos de regreso a nuestra casa. Nuestros familiares habían abandonado Jerusalén temprano, para mayor seguridad. Habíamos acordado escondernos en Emaús por un tiempo, y luego continuar. A mitad de camino un hombre se nos acercó. “¡Que la paz sea con vosotros!”, nos saludó alegre. Nosotros íbamos tan preocupados y con tanto miedo que ni nos dimos cuenta que nos saludaba. Pero él repitió su saludo: “¡Que la paz esté con vosotros! ¿Os importa que camine junto a vosotros?” Leer el resto de esta entrada »

Esta noche me he propuesto una cosa muy sencilla, al menos eso me parecía: buscarte en mi ordenador.
El silencio empieza a ser un tesoro muy preciado y casi imposible de encontrar. Quizás porque estamos rodeados de tantos aparatos, cuyo ruido no podemos detener…
¿Ya tienes creada tu segunda vida? ¿Conoces las posibilidades de una vida virtual? ¿No estás conforme con la vida tal y como es? ¿Piensas que aún le falta algo?
Cuando en la ciudad de Turín, a mediados del siglo XIX, cientos de jóvenes se acercaban para trabajar en las fábricas, para huir de la miseria, para buscarse una vida mejor… y sus sueños se acababan con la explotación laboral, muchas horas de trabajo y poco sueldo, palizas por errores en el puesto de trabajo, despidos por cualquier excusa, trabajos con un riesgo enorme… tanto que algunos perdían la vida… sólo la calle se convertía en el lugar donde desahogarse: por medio de la violencia, del robo, de la bebida, la prostitución…
«Querido amigo Jesús:



























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