Abel Domínguez*
Belén es una ciudad de casi treinta mil habitantes situada en territorio palestino, dentro del estado de Israel. Su nombre tiene muchos significados: casa del pan, casa de la carne… según la lengua en que se pronuncie. La mayoría de sus habitantes son cristianos y viven en condiciones de pobreza y de desatención por parte del gobierno. Las necesidades educativas, sanitarias y de vivienda son tan grandes que, desde hace años, las distintas congregaciones religiosas han fundado allí escuelas, hospitales, centros de formación para las mujeres, talleres de formación profesional… Leer el resto de esta entrada »
Que no me invadan las ganas de ser más que nadie,
¿Cómo pedirle a una madre que bese a escondidas? ¿Cómo decirle al enamorado adolescente que no pinte corazones en su cuaderno? ¿O a la enamorada adolescente que no escriba mil veces el nombre de su novio? ¿Cómo obligar a una abuela a que calle y no hable de sus nietos? ¿O cómo pedirle a dos recién casados que tiren sus anillos de alianza?
¡Qué manera de correr! ¡Y qué ganas teníamos de llegar a contárselo a todos! Cuando llegamos yo estaba tan agotado que fue Cleofás el que empezó a contarlo con la voz llena de emoción. Escuchad su historia:
Esta noche me he propuesto una cosa muy sencilla, al menos eso me parecía: buscarte en mi ordenador.
El silencio empieza a ser un tesoro muy preciado y casi imposible de encontrar. Quizás porque estamos rodeados de tantos aparatos, cuyo ruido no podemos detener…
¿Ya tienes creada tu segunda vida? ¿Conoces las posibilidades de una vida virtual? ¿No estás conforme con la vida tal y como es? ¿Piensas que aún le falta algo?
Cuando en la ciudad de Turín, a mediados del siglo XIX, cientos de jóvenes se acercaban para trabajar en las fábricas, para huir de la miseria, para buscarse una vida mejor… y sus sueños se acababan con la explotación laboral, muchas horas de trabajo y poco sueldo, palizas por errores en el puesto de trabajo, despidos por cualquier excusa, trabajos con un riesgo enorme… tanto que algunos perdían la vida… sólo la calle se convertía en el lugar donde desahogarse: por medio de la violencia, del robo, de la bebida, la prostitución…
«Querido amigo Jesús:






























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