La cárcel del desamor
17 01 2008Por Ignacio Blasco*
Esta mañana se la han llevado a Zuera. Era previsible. Los últimos acontecimientos que ha protagonizado en el módulo le han llevado directamente a primer grado. El pimer grado supone un régimen de vida de asilamiento: 22 horas al día en la celda y 2 horas de paseo en el patio, y siempre que el resto de internos no esté presente. Es duro el primer grado, sobre todo si estás solo, pero ella, Elena, que además está en PRS (programa de riesgo de suicidio), está acompañada las 24 horas del día por otras tres internas que se turnan para estar con ella. Lo último fue prender fuego al colchón de la celda en la que le habían metido después de una pelea en el patio. Sé que el centro penitenciario se ha resistido a ponerle en primer grado, pero Elena anda descontrolada, las peleas en el patio eran continuas y los problemas cada vez más. Leer el resto de esta entrada »
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Categorías : Compromiso social, Sal de tu mundo
Querida mamá:
Por las calles de nuestras ciudades se ven actualmente muchos inmigrantes. Si alguien sabe de sus problemas es José María Valero, abogado y cofundador de
Cuenta una antigua leyenda de los países nórdicos, que un espíritu procedente de una lejana galaxia del universo, vino a la tierra y se instaló en la región del Norte, en lo que hoy se conoce como la península escandinava, para repartir aquello de lo que los seres humanos no pueden prescindir: paz, amor, armonía y alegría.
«Caín dijo a su hermano Abel: “Vamos afuera”. Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató. Yahveh dijo a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel?” Contestó éste: “No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?”» (Gn 4, 8-9).
Nacer mujer y pobre en la India es prácticamente un castigo divino, que acompaña a las féminas desde su nacimiento hasta su muerte. Las Hermanas de la Caridad de Santa Ana llevan años luchando contra esta injusticia a través de Ankur, mucho más que un centro de atención: es un rincón para la esperanza en un país donde la desesperanza tiene nombre de mujer.
Estamos tan aletargados que una noticia así llama la atención por su infrecuencia y por su (por qué no decirlo) vistosidad: un grupo de monjes budistas se enfrenta abiertamente a un régimen opresor. Al poco tiempo, miles de personas apoyan con su presencia la lucha por la libertad. La reacción gubernamental no se hace esperar. Y es que la fe es así.
Tenemos gente que nos viene de otras tierras. En los barrios periféricos, pobres y con problemas de convivencia, se amontonan gentes de origen extranjero. El precio de las viviendas y el alejamiento de los problemas de la calle de los de aquí, lleva a que suba el índice de población inmigrante en nuestros barrios. Ante este hecho decidí aprovechar el verano, con menor trabajo parroquial, para ir a conocer el origen de algunas de estas gentes.
Pensar y hablar de “la gratuidad” en las relaciones humanas, y hacerlo en el contexto social y cultural de una “globalización” decididamente “economicista”, ha de resultar para muchos un acto de ingenuidad. Algunos dirían que es un juego o una provocación, algo que, “visto como están las cosas”, tiene más que ver con la estética que con la ética.
La revista FAST organiza por segundo año unos días de Ejercicios Espirituales, del 22 al 26 de agosto























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