Conmemoración de los Fieles Difuntos. Por Guzmán Pérez*
Con mucha frecuencia en nuestras conversaciones aparecen inconscientemente expresiones que se refieren a Dios. Entre ellas, me llama la atención que últimamente se ha puesto muy de moda utilizar la expresión “divino de la muerte” para referirse a algo (o alguien) que nos gusta mucho, que es estupendo, etc. Y sacándole un poco de miga, esta coloquial expresión me va a servir para hablar de nuestra imagen de Dios, de la vida y de la muerte. Pues creo que Dios —al menos el que nos muestra Jesucristo— sería más bien “divino de la vida”…
Es evidente que la realidad de la muerte —cuanto más cercana, con más intensidad— a menudo nos remueve, cuestiona y desmonta nuestro concepto de la vida, del ser humano y de Dios. Podríamos decir que la muerte nos sitúa en la vida. Y ante la experiencia de la muerte no caben las respuestas “de libro”, no valen los razonamientos simplistas, pues —nunca mejor dicho— nos va la vida en ello. Leer el resto de esta entrada »
Todos tenemos algo o mucho de ignorantes. Además, suele ocurrir que el ignorante de más rango es el que más habla, de cualquier cosa, sobre todo de lo que menos sabe. Y eso que dicen que “de lo que no se sabe es mejor callar”. Leyendo la prensa hace un par de días, deduje que a José Saramago no le han explicado esto en su larga vida (a punto está de cumplir 87 años). Es uno de los escritores contemporáneos más leídos y reconocidos. En 1998 le concedieron el premio Nobel de literatura. Y a mí personalmente me encandiló con su Ensayo sobre la ceguera, una de mis novelas favoritas. Pero, vistas sus últimas declaraciones, ha demostrado que puede llegar a ser un ignorante. Y de los más atrevidos.
Más de una vez, algún profesor que conozco me ha comentado que había tenido que suspender a alguno de sus alumnos “por los acentos”. Numerosas faltas de ortografía en los exámenes —unidas a menudo al escaso estudio y conocimiento de la materia— habían dado como resultado una nota muy inferior al 5. Y es muy triste que uno suspenda un examen porque no sabe escribir correctamente. Pero es que el uso correcto de los acentos —entre otras cosas— no es algo indiferente en una lengua y en unos estudios.
Siempre es una satisfacción y una alegría poder celebrar que alguien querido cumple años, más aún cuando lo hace rebosante de vida e ilusión. Y cuando se trata de un proyecto, una iniciativa, institución, etc. también es una gozada verlo crecer, desarrollarse, ampliarse, difundirse… Es el caso de esta revista FAST, que hoy cumple dos años.



Hay quienes dicen que el tenis es un deporte aburrido. A mí me parece emocionante, intenso, sobre todo cuando se enfrentan en la pista figuras como Federer y Nadal. ¡¡Qué elegancia, qué técnica, qué resistencia, qué capacidad de luchar hasta el final!! Pero no voy a hablar aquí de estos grandes jugadores, eso se lo dejo a los comentaristas deportivos.
Mañana día 15 de febrero en FAST estamos de celebración: nuestra revista cumple un año, 365 días ofreciendo a los internautas un espacio de encuentro desde la fe, el compromiso, el arte, la música… 365 días en los que hemos intentado ser una voz positiva y esperanzadora, realista y comprometida, con nuestro mundo y nuestra Iglesia. Cuando un niño tiene un año de vida, está aprendiendo a caminar, va dando sus primeros pasitos, a veces a trompicones, con poca seguridad, pero sin miedo, hasta con temeridad, porque quiere empezar cuanto antes a recorrer un mundo que no ha hecho más que descubrir. Un año se cumple desde que empezamos a “gatear” y caminar, y esperamos cumplir muchos más… contigo.
Si buscas en Google las palabras “Iglesia católica” o “fe católica”, aparecerán al instante cientos de miles de entradas relacionadas. Una enorme cantidad de páginas web, blogs, portales, foros, podcasts… que tiene su lugar en la Red. Los creyentes estamos, sin duda, cada vez más presentes en internet y otros medios de comunicación, y en ciertos casos con bastante calidad de forma y de contenidos. Pero a menudo, cuando navego por algunas de esas páginas, o escucho ciertas emisoras de radio, o leo ciertos suplementos y revistas religiosas, me surgen cuestiones como éstas: ¿estamos utilizando bien estos medios para ser Buena Noticia? ¿Estamos siendo levadura en la masa de los internautas, lectores, oyentes, espectadores? ¿Estamos sembrando semillas del Reino o, por el contrario, sembrando polémicas, politizando la fe, marcando los límites entre los “buenos” y los “malos”? ¿No estaremos aburriendo a la gente con nuestros “tejemanejes” eclesiales? ¿Cuándo dejaremos el “Salsa Rosa” de la Iglesia para centrarnos en lo verdaderamente importante? 



























Comentarios recientes