José Antonio Rodríguez Conde*
Cuando nos encontrábamos en el sopor de unas elecciones en las que muchos no saben realmente qué se juegan, porque tienen la sensación de que las políticas socioeconómicas importantes ya están tomadas, ya están dictadas, en las que (al menos en los grandes partidos nacionales o nacionalistas) no se ven propuestas diferenciadas en relación a la reforma laboral, los rescates a grandes bancos y multinacionales, la restricción de derechos a los inmigrantes, la fiscalidad de las grandes fortunas, las tímidas apuestas por la educación y sanidad públicas, la nula política hacia los jóvenes, la lucha contra la corrupción… Cuando todo esto ocurría y nos disponíamos a enterarnos de los resultados como quien ve una vez más “Verano azul”, entonces los jóvenes, los inmigrantes, los desempleados, tomaron las plazas de las grandes ciudades y gritaron “¡Democracia real ya!”. Y ahí siguen en Sol, dispuestos a dar la tabarra hasta el 22-M por lo menos, porque están cansados de esta política tan alejada de los ciudadanos y sus problemas reales, especialmente en tiempos de crisis económica. Leer el resto de esta entrada »
Es un título provocador, sí: ¿apología de Tomás? Pero si Tomás es el incrédulo, el escéptico; el que demandó una prueba para creer, para fiarse (Jn 20, 19-29).
Animado por el “espíritu orientador” de los obispos en la
Al hilo de ciertas conversaciones y textos muchas veces me he preguntado: Esto de la autoridad, ¿de qué va? ¿Tiene sentido en el siglo XXI? ¿Vale para algo?
Estuve en la reciente Asamblea de
«Caín dijo a su hermano Abel: “Vamos afuera”. Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató. Yahveh dijo a Caín: “¿Dónde está tu hermano Abel?” Contestó éste: “No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?”» (Gn 4, 8-9).
Estamos tan aletargados que una noticia así llama la atención por su infrecuencia y por su (por qué no decirlo) vistosidad: un grupo de monjes budistas se enfrenta abiertamente a un régimen opresor. Al poco tiempo, miles de personas apoyan con su presencia la lucha por la libertad. La reacción gubernamental no se hace esperar. Y es que la fe es así.
Querido Poncio:






























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