Por Laura Romo*
Mi mejor amigo, conociendo mi condición de soñadora activa (despierta y dormida), me regaló por mi cumpleaños el libro El Espíritu de los sueños de Anselm Grün. Por las mañanas al despertar, soy capaz de recordar los sueños que he tenido durante la noche. Mucha gente habla de comprar libros relacionados con la interpretación de los sueños pero nunca se me había ocurrido analizarlos, yo simplemente los recuerdo, los cuento y me dispongo a empezar la actividad del día sin darles significado ni importancia. Leer el resto de esta entrada »

Torcuato Luca de Tena ingresó temporalmente en un hospital psiquiátrico para convivir como uno más y prepararse, y conocer de cerca la realidad de estos centros. Allí se inspiró para narrar esta novela y darnos a conocer a sus personajes, esos “renglones torcidos“, llamados con múltiples términos peyorativos como “colección de monstruos, mongólicos, tarados del alma, babeantes, jorobados, piezas de museo…”. Hasta las dependencias del Hospital (Nuestra Señora de la Fuentecilla) reciben nombres como “Sala de los desamparados, El saco, Jaula de las fieras…”. Personas y salas bautizadas por los propios trabajadores, por enfermeros, cuidadores…
“Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas mucho tiempo en la tierra…” Así es cómo este mandamiento cambió el destino de
“Y él siempre procuraba ser sincero consigo mismo”. Esto es lo que pensaba Bruno, primera gran lección del protagonista de la novela El niño con el pijama de rayas. Porque ¿cuántas veces hemos oído o incluso dicho la frase: “los verdaderos sabios son los niños, escuchad a los niños, los niños siempre dicen la verdad…”? Ya nos decía Jesús con su palabra y sus obras: dejad que los niños se acerquen a mí. Porque Él sí supo ver la gran verdad que encierran, los valores más puros, la sencillez y espontaneidad, no conocen barreras, todo es juego, curiosidad, descubrir la vida, preguntar, la inocencia que les caracteriza… Todos deberíamos ser más niños, crecer en sentido inverso y volver a sentir la libertad de la vida, volver a nuestra naturaleza amable y generosa…
Por Laura Romo*
Si tú también piensas en la erradicación de la pobreza en el mundo, éste es un buen ejemplo de cómo, cuando una persona sale de su mundo y pone su empeño y corazón apostando por la igualdad de oportunidades, se consigue concienciar y sacar adelante una sociedad, o una parte de la misma que permanecía en la marginación y aislamiento social. En este libro podemos comprobar cómo Muhammad Yunus ha apostado por los pobres, por que todos los seres humanos tengan los mismos derechos. Cree en el crecimiento personal de cada uno; sólo necesitan que alguien les abra los ojos y potenciar sus cualidades profesionales para dejar atrás su estado de pasividad (en cierta manera obligada). 






























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