Por María Isabel Montiel*
Con los artículos de Jairo del Agua sobre la oración, parece que ha quedado patente que es un tema que interesa a muchos. A unos nos ha ayudado Jairo con sus aclaraciones y matices sobre la oración de petición, a otros les ha hecho saltar por los aires algunos de sus esquemas, pero la realidad es que todos reconocemos la importancia y la necesidad de orar.
Hay muchas definiciones sobre el concepto de oración, pero una de las que más me gusta, y me parece que da más en el clavo, es ésta de Santa Teresa de Jesús: «A mi parecer, no es otra cosa oración sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama». Leer el resto de esta entrada »
«Perdona a tu pueblo, Señor,
Cualquier día, cualquier momento es bueno para la conversión; para hacer balance y comprobar que nuestra vida necesita un cambio. La Iglesia nos propone la Cuaresma como un tiempo propicio para ello, para buscar a Dios con más ahínco y abrirle el corazón. Todo ello nos preparará para vivir el misterio central de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
¡Cuánto me entristece no ser siempre consciente de lo que celebro cuando acudo a la Eucaristía! Por eso, las veces que lo hago menos influida por la inercia o la rutina, me cuestiono cómo no disfruto de ese encuentro con Jesús y cómo mi vida apenas cambia después de ello. Me está ayudando un libro que se titula “Con el corazón en ascuas” de Henri J.M. Nouwen (editado por
El origen de la vida en la Tierra ha sido siempre algo misterioso que el ser humano ha tratado de descifrar desde hace muchos siglos. Para los creyentes, la Creación es obra de Dios, y el libro del Génesis relata cómo fue surgiendo todo de sus manos. Naturalmente, los “días”, serían espacios de millones de años… Según una hipótesis bastante fundada, la vida, es decir, lo biológico, pudo surgir de lo inorgánico cuando se dieron unas determinadas condiciones físicas y se unieron unos elementos concretos, que formaron otros (como los aminoácidos), indispensables para la existencia de células vivas y base de los sencillos seres unicelulares. Éstos irían evolucionando hacia formas cada vez más complejas, dando lugar a las plantas, los animales y por fin, al hombre.
Recordábamos hace muy poco, en el día de Pentecostés, que Jesús envió la fuerza de su Espíritu sobre los discípulos para que fueran sus testigos, en Jerusalén, en Judea, y en toda la tierra. Actualmente, nosotros los cristianos tomamos el relevo y debemos ser testigos de Cristo en el mundo y en la realidad de hoy.
¡Cómo nos lo pasamos…! Cuando no celebramos un cumpleaños, es un bautizo, cuando no, una primera comunión o una boda; y si no, una despedida de soltero, o que vamos a irnos de vacaciones; o la fiesta de la Primavera o de Halloween, o… La lista sería interminable y me dejaría algo por festejar.
El núcleo de la vida cristiana es la fe en Cristo, y aunque la fe no es algo visible o palpable empíricamente, da sentido y una nueva visión de las cosas y de la propia vida. La fe proporciona a los cristianos la razón última y específica de todos sus compromisos (porque podría haber otras personas que realizaran esas mismas tareas, con otra motivación).
Una frase hecha que suscribiríamos todos, especialmente los que hemos cumplido cierta edad, y que puede interpretarse de diversas formas. En primer lugar, como un reconocimiento a esa etapa de la vida en que se forjan y realizan los proyectos e ilusiones, y en la que la energía propia de los pocos años ayuda a superar las dificultades del camino.
¡Cómo pasa el tiempo! Ya estamos casi acabando el año. También el Año Litúrgico se termina, para dar comienzo a otro nuevo con el primer domingo de Adviento. Este tiempo durará las cuatro semanas que preceden a la Navidad, y que nos servirá como preparación para el nacimiento de Jesús. Precisamente la palabra Adviento (del latín “adventus”), significa llegada, y para los cristianos hace referencia a la venida del Señor.
Para la mayoría de la gente las vacaciones van tocando a su fin. Y habrá alguien que ya estará saboreando las del próximo año, por eso de que, “de ilusión también se vive”… Muy buena idea. Cuando planeamos cada año las vacaciones de verano pensamos, principalmente, en cosas que el resto del año no podemos hacer: descansar, algún viaje, visitar a la familia, reformar la casa… Porque, bien organizadas, suelen cundir.
La Asunción de la Virgen es motivo de fiesta en muchos pueblos de España. En ese día, la Iglesia celebra que María, alguien de nuestra naturaleza humana, ha alcanzado ya la plenitud a la que todos estamos llamados. La devoción mariana está muy arraigada entre nosotros, pero no podemos quedarnos en el sentimentalismo. Esa piedad tiene que ser la vía que nos acerque más a Jesús a través de su Madre. 



























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