Conocer para amar

4 10 2012

María Isabel Montiel*

Pocos días antes de la muerte del Cardenal Martini, tuve la suerte de hacer unos ejercicios espirituales basados en distintos textos evangélicos, comentados e interpretados por él. Siguiendo la línea de los ejercicios ignacianos, fuimos rememorando algunos hechos significativos de la vida de Jesús que suponen un conocimiento muy íntimo suyo, y que invitan a su seguimiento. Como decía San Ignacio, “es necesario conocer a Jesús para más amarle y seguirle”. Doy gracias a Dios por esos días de silencio, que me han ayudado a profundizar en la persona de Jesús, y en lo que eso puede significar en mi vida de relación con Él y con los hermanos.

Me voy a fijar en tres momentos puntuales de su vida, que son los que más me han ayudado a conocerlo en profundidad, como hombre y como Dios. Yo creía saber bastante sobre Jesús, de todo lo que hizo en su vida pública, de cómo murió por salvarnos, de que su evangelio se basa en el amor… Pero ahora me doy cuenta de que no lo había interiorizado ni comprendido del todo. Leer el resto de esta entrada »





¿“Echas una mano” a Dios, o piensas que Él tiene que solucionarlo todo?

6 12 2011

María Isabel Montiel*

En nuestra oración del Credo, afirmamos creer en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Evidentemente, sentimos a Dios como un padre que nos ama incondicionalmente, aunque nosotros fuéramos indignos de ser amados. Y a la vez, esperamos que con su omnipotencia, elimine el mal y resuelva todos los problemas del mundo.

Pero cuando nos enfrentamos al sufrimiento, la injusticia, la muerte… nos preguntamos: ¿verdaderamente Dios interviene en la historia? Una duda razonable al vernos impotentes, y que no responde a los ruegos, o que no se manifiesta como esperamos. Leer el resto de esta entrada »





¿Conoces al Espíritu Santo?

15 06 2011

María Isabel Montiel*

En la proximidad de la fiesta de Pentecostés me pregunto, como tantas veces, ¿por qué me cuesta entender la figura del Espíritu Santo? Al Dios Padre (o Madre), y sobre todo, al Dios Hijo, aunque sean algo misteriosos, puedo intuirlos, casi tocarlos con los sentidos, pero el Espíritu Santo es para mí un enigma.

Así como el Padre y el Hijo tienen rostro, al Espíritu nos lo presentan siempre con símbolos: viento, soplo, fuego, paloma, don… Es Alguien de quien se habla, no a quien uno se dirige, y con quién no podemos estar frente a frente.

Dicho esto, y en mi afán de conocer algo más sobre la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, he leído y consultado algunos textos, que entre otras cosas me han hecho comprender que al Espíritu no lo vamos a encontrar frente a frente, sino dentro de nosotros.  Y que lo propio del Espíritu no es hablar por sí mismo, sino hacer hablar a los hombres según el pensamiento del Padre y el Hijo. Leer el resto de esta entrada »





¡Mi hijo ya es sacerdote!

23 05 2011

María Isabel Montiel*

Hace varios domingos, concretamente en el segundo de Cuaresma, escuchábamos cómo Dios hablaba a Abrahán: “Sal de la tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré”.

Recuerdo lo que sentí hace unos años cuando oí esta misma lectura, poco después de que mi hijo pequeño (con 19 años), me dijera que quería irse al seminario. Parecía que estaba puesta para que yo entendiera que Dios le llamaba también a él.

La noticia no me cayó muy bien porque estábamos atravesando una difícil situación familiar, y su marcha suponía una tristeza más. Y no es que no me gustara su elección, pues siempre dije que no me importaría que uno de mis hijos fuera sacerdote, pero en ese momento no quería separarme de él, y me parecía que se iba demasiado pronto de casa. Aún así, le pedí que no se fijara en mis lágrimas e hiciera lo que creía debía hacer. La separación fue dura, pero di gracias a Dios por el regalo que nos hacía al llamarle al sacerdocio. Leer el resto de esta entrada »





¿Si Dios quiere?

17 01 2011

María Isabel Montiel*

¿Cuántas veces habremos oído, o pronunciado inconscientemente frases como éstas: “Estaba de Dios”, “Quiera Dios que…”, “Si Dios quiere”, “Nos lo envía Dios”, “Dios sabrá por qué lo hace”. Y yo me pregunto si esas frases hechas tienen un fondo de verdad, o esperamos de Dios y le atribuimos cosas en las que no interviene.

Consideramos que ha salvado a un familiar nuestro de un accidente, en el que han muerto otras personas, y decimos que “estaba de Dios”. Porque, no va a ser que eran menos queridos por Él los que han  fallecido… O nos atrevemos a echarle en cara a Dios, que permita la muerte de  niños o personas inocentes, y el que ocurran catástrofes naturales. ¿Vamos a afirmar en estos casos que “Dios sabrá por qué lo hace”, o que, “Dios nos lo envía”? Leer el resto de esta entrada »





El bautismo de los niños

18 04 2010

María Isabel Montiel*

Ante la próxima celebración del bautizo de mi nieta, he estado reflexionando sobre el bautismo en general, y sobre el de los bebés, en particular. El bautismo es el sacramento de la identidad cristiana, el primero de todos ellos. Por él somos incorporados a la familia de Dios, en comunión con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo. Por tanto, las palabras: “yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, no son mera fórmula, son una realidad. El bautismo es memorial y actualización del misterio pascual. Hace pasar de la “muerte” a la “vida” y expresa el gozo de la resurrección. Leer el resto de esta entrada »





Las “buenas maneras” del cristiano

28 02 2010

María Isabel Montiel*

No está muy de moda hoy hablar de buena educación y buenos modales,  porque se consideran meros formulismos que “encorsetan” a la persona y no la dejan actuar con espontaneidad, pero lo cierto es que, gracias a la “educación”, la vida puede resultar más agradable. Y si a ella añadimos una abundante dosis de amabilidad, respeto, empatía y gratitud, habremos conseguido el elixir perfecto de la felicidad para los que nos rodean.

¿Y a qué viene esto? Pues viene, a que todos los valores citados y alguno más, deberían formar parte del  “programa” de nuestra vida cristiana, ya que son la base de las relaciones personales. La práctica cristiana tiene que estar empeñada en la construcción de una sociedad más humana, y algo que contribuye a esa “humanización”, son los detalles sencillos, la delicadeza, el afecto, el saber agradecer todo lo que recibimos a diario…, porque la convivencia está hecha de pequeños gestos. Leer el resto de esta entrada »





¡El mejor regalo!

3 12 2009

Por Maribel Montiel*

Ahora que los comercios empiezan a ofrecernos los adornos, los turrones y los regalos de Navidad, y que la gente se apresura a comprar la lotería con la que desean cambiar su suerte, yo quería hablar del mejor “regalo” que se nos avecina. Me refiero, claro está, al nacimiento de Jesús.

Porque a pesar de tanto preparativo para celebrar la Navidad, parece que nos hemos olvidado de lo esencial de esa fiesta y de su razón de ser. En la sociedad española actual existe una corriente antirreligiosa que pretende que nos avergoncemos de nuestra fe, e intenta borrar todo lo que hace referencia a Dios. Unas veces es atacado abiertamente lo cristiano —y sobre todo lo católico—, otras se ridiculiza porque se considera algo trasnochado y otras se opina, sin conocimiento de causa, destacando las actuaciones negativas de algunos miembros de la Iglesia, pareciendo ignorar todo lo positivo que predomina en ella. ¡Y a mí que me parece que todo eso ocurre, principalmente, por desconocimiento de lo que supone conocer a Jesucristo y sentirse hijo de Dios…! Leer el resto de esta entrada »





Oración: ¿verdadera amistad o interés?

17 06 2009

Por María Isabel Montiel*

Con los artículos de Jairo del Agua sobre la oración, parece que ha quedado patente que es un tema que interesa a muchos. A unos nos ha ayudado Jairo con sus aclaraciones y matices sobre la oración de petición, a otros les ha hecho saltar por los aires algunos de sus esquemas, pero la realidad es que todos reconocemos la importancia y la necesidad de orar.

Hay muchas definiciones sobre el concepto de oración, pero una de las que más me gusta, y me parece que da más en el clavo, es ésta de Santa Teresa de Jesús: «A mi parecer, no es otra cosa oración sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama». Leer el resto de esta entrada »





Perdona a tu pueblo, Señor…

2 04 2009

Por María Isabel Montiel*

«Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo, perdónale Señor.
No estés eternamente enojado,
no estés eternamente enojado,
perdónale Señor»

Así dice una canción que he oído desde niña en este tiempo de Cuaresma. Se cantaba, y se sigue cantando, sobre todo en los Via crucis y en algunas celebraciones de Semana Santa. La verdad es que resulta muy efectista, pero esa letra… No puedo, ni quiero, pensar en un Dios “eternamente enojado”. Dios no está enojado. Le duele el pecado del hombre por el mal que se hace a sí mismo o a sus semejantes, pero Él lo que desea es restaurar el bien en el corazón humano y está siempre dispuesto a perdonar y a ofrecer su misericordia y su amor. Leer el resto de esta entrada »





Cuaresma y conversión

25 02 2009

Por María Isabel Montiel*

Cualquier día, cualquier momento es bueno para la conversión; para hacer balance y comprobar que nuestra vida necesita un cambio. La Iglesia nos propone la Cuaresma como un tiempo propicio para ello, para buscar a Dios con más ahínco y abrirle el corazón. Todo ello nos preparará para vivir el misterio central de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

La Cuaresma empieza el Miércoles de Ceniza y en ese día recibimos la ceniza en un acto comunitario, expresando la llamada a la conversión como comunidad cristiana y como Iglesia, además de la nuestra personal. La ceniza, que es la resultante de quemar los ramos usados el Domingo de Ramos del año anterior, está simbolizando que debemos quemar “el hombre viejo”, para dar lugar al “nuevo”, ése que se vuelve a Dios valorando las realidades terrenas, bajo la luz de su Verdad. Leer el resto de esta entrada »





La Eucaristía, ¿rito o resumen de nuestra vida de fe?

19 12 2008

Por Mª Isabel Montiel*

¡Cuánto me entristece no ser siempre consciente de lo que celebro cuando acudo a la Eucaristía! Por eso, las veces que lo hago menos influida por la inercia o la rutina, me cuestiono cómo no disfruto de ese encuentro con Jesús y cómo mi vida apenas cambia después de ello. Me está ayudando un libro que se titula “Con el corazón en ascuas” de Henri J.M. Nouwen (editado por Sal Terrae, 1996), y que recomiendo, para intentar entender todo lo que cada parte de la Misa nos transmite. Leer el resto de esta entrada »





El misterio de la vida. La vida como don

28 09 2008

Por María Isabel Montiel*

El origen de la vida en la Tierra ha sido siempre algo misterioso que el ser humano ha tratado de descifrar desde hace muchos siglos. Para los creyentes, la Creación es obra de Dios, y el libro del Génesis relata cómo fue surgiendo todo de sus manos. Naturalmente, los “días”, serían espacios de millones de años… Según una hipótesis bastante fundada, la vida, es decir, lo biológico, pudo surgir de lo inorgánico cuando se dieron unas determinadas condiciones físicas y se unieron unos elementos concretos, que formaron otros (como los aminoácidos), indispensables para la existencia de células vivas y base de los sencillos seres unicelulares. Éstos irían evolucionando hacia formas cada vez más complejas, dando lugar a las plantas, los animales y por fin, al hombre. Leer el resto de esta entrada »





Testigos, pero no “de cargo”

20 05 2008

Por María Isabel Montiel*

Recordábamos hace muy poco, en el día de Pentecostés, que Jesús envió la fuerza de su Espíritu sobre los discípulos para que fueran sus testigos, en Jerusalén, en Judea, y en toda la tierra. Actualmente, nosotros los cristianos tomamos el relevo y debemos ser testigos de Cristo en el mundo y en la realidad de hoy. Leer el resto de esta entrada »





Yo invito, ¿y quién paga?

26 04 2008

Por María Isabel Montiel*

¡Cómo nos lo pasamos…! Cuando no celebramos un cumpleaños, es un bautizo, cuando no, una primera comunión o una boda; y si no, una despedida de soltero, o que vamos a irnos de vacaciones; o la fiesta de la Primavera o de Halloween, o… La lista sería interminable y me dejaría algo por festejar.

Es bonito que nos reunamos para celebrar acontecimientos alegres de la vida, pero ¿no nos parece que hemos desvirtuado un poco esa alegría? Nos ocupamos más del boato de la celebración que de lo que significa para nosotros, o para quién se ha organizado la fiesta. Leer el resto de esta entrada »








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