Sólo de oídas, ya me cautiva
8 05 2008Por Darío Pérez*
Apenas le conozco, y ya le admiro. Le he visto una vez en mi vida, y ya tiene un huequito en ella. Sin haberle tratado casi, y ya es ejemplo.
Si me concedes tres minutos de tu precioso tiempo, te lo presento. Y si me regalas uno más, te explico por qué lo hago. ¿Me acompañas? Leer el resto de esta entrada »
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Categorías : Darío Pérez, Fe y Espiritualidad, Opinión, Palabra y Vida
Al cambiar el tiempo suele llevarse consigo ciertas cosas mientras deja otras nuevas. Hace muchos años Alguien habló desde una montaña sobre la felicidad quedando con el título de las Bienaventuranzas (Mt 5, 3-12 y Lc 6, 20-23). Desde entonces ha llovido mucho y hoy día existen otras bienaventuranzas, aunque tal vez no estén reflejadas por escrito en ningún sitio. Aquí he recogido algunas de ellas:
Dicen los cínicos y los sabios que se ocupan de estos temas que en este mundo nuestro el medio es el mensaje. No estoy de acuerdo. Tengo un amigo que tiene el don de la palabra. Le he visto muchas veces dirigirse a auditorios llenos, emocionarles, hacerles sentir, hacerles creer que son mejores personas y que sus vidas, que la Vida, es mejor de lo ellos creían. Al terminar las conferencias, la gente le espera y le felicita, y él recibe los elogios con ese aire tan suyo mezcla de agradecimiento, modestia y autoironía.
Quizás la palabra amor sea la más equívoca del diccionario. “Hacer el amor” -dicen- aludiendo a la mera unión sexual. No nos percatamos de que el simple instinto es sólo animalidad en el mejor de los casos. En otros muchos, se convierte en prepotencia, dominación, manipulación, egoísmo puro y duro. Es decir, demasiadas veces llamamos amor a su contrario. Lo cual no contradice que la expresión sexual sea, en determinado marco, el éxtasis de un verdadero amor de pareja. Pero el instinto, solo y aislado, ni siquiera es humano, es mera atracción animal.
Escuchamos en el evangelio de ayer cómo Jesús se acerca a dos de sus discípulos, acompaña su camino hacia Emaús y sólo es reconocido cuando le ven partir el pan. Así es nuestra relación con Dios: Él toma la iniciativa y, aunque no se separa ni un instante de nosotros, nos cuesta verle. Su oferta es un encuentro personal con Él, tan personal (e intransferible) que habrá tantas modalidades como personas. Nosotros incluimos cuatro visiones -de las infinitas que puede haber- sobre el modo de explicar ese acercamiento de posturas con Dios, ese llegar a tocarse con la punta de los dedos (o estrecharse en un abrazo). ¡Que le encontremos y comprendamos por qué nos ardía el corazón!
Con la excusa de que ayer se cumplieron tres años de su muerte, queremos mostrar una pizca del legado que nos dejó. Bien podríamos hablar de los cientos de visitas del Papa viajero (recorrió 1.300.000 kilómetros) o de los numerosos gestos del Papa ecuménico; bien podríamos detallar las beatificaciones y canonizaciones emprendidas por el Santo Padre (¿o quizás el Papa santo?) o remitiros a sus encíclicas. Pero vamos a hacer algo mucho más sencillo: seleccionar una muestra de sus citas y reflexiones para que, haciendo las veces del propio Juan Pablo II, nos iluminen e interpelen.
Lo que nos hace cristianos es seguir a Jesús. Nada más. Este seguimiento a Jesús no es algo teórico o abstracto. Significa seguir sus pasos, comprometernos como él a «humanizar la vida», y vivir así contribuyendo a que, poco a poco, se vaya haciendo realidad su proyecto de un mundo donde reine Dios y su justicia.
¿Ya tienes creada tu segunda vida? ¿Conoces las posibilidades de una vida virtual? ¿No estás conforme con la vida tal y como es? ¿Piensas que aún le falta algo?
La Lectio Divina es una práctica de meditación de la Sagrada Escritura que muchos cristianos han utilizado durante siglos. Se trata de un método de lectura orante de la Palabra de Dios, que actualmente se está revitalizando mucho en la Iglesia, y que ofrece al creyente la posibilidad de encontrarse con Dios en profundidad a través de su Palabra.
La liturgia nos propone este domingo la celebración de Jesucristo, Rey del Universo. Hoy en día, y más después del incidente con Hugo Chávez, la monarquía está en el candelero. Quizá nos vienen a la cabeza muchos tipos de rey y quizá nos chirría un poco aplicar esa palabra a Jesús, que si es Rey, lo es de un modo muy particular.























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