Las neo-bienaventuranzas
22 04 2008Por Vicente Gutiérrez*
Al cambiar el tiempo suele llevarse consigo ciertas cosas mientras deja otras nuevas. Hace muchos años Alguien habló desde una montaña sobre la felicidad quedando con el título de las Bienaventuranzas (Mt 5, 3-12 y Lc 6, 20-23). Desde entonces ha llovido mucho y hoy día existen otras bienaventuranzas, aunque tal vez no estén reflejadas por escrito en ningún sitio. Aquí he recogido algunas de ellas: Leer el resto de esta entrada »
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Categorías : Fe y Espiritualidad, Palabra y Vida, Vicente Gutiérrez
TVE ha estrenado “Plan América”, una serie sobre cooperantes. Las críticas no se han hecho esperar. La ‘Plataforma 2015 y más’ denuncia en este artículo estereotipos, la “idea redentora” de la cooperación y la “invisibilización del Sur”.
Dicen los cínicos y los sabios que se ocupan de estos temas que en este mundo nuestro el medio es el mensaje. No estoy de acuerdo. Tengo un amigo que tiene el don de la palabra. Le he visto muchas veces dirigirse a auditorios llenos, emocionarles, hacerles sentir, hacerles creer que son mejores personas y que sus vidas, que la Vida, es mejor de lo ellos creían. Al terminar las conferencias, la gente le espera y le felicita, y él recibe los elogios con ese aire tan suyo mezcla de agradecimiento, modestia y autoironía. 
Quizás la palabra amor sea la más equívoca del diccionario. “Hacer el amor” -dicen- aludiendo a la mera unión sexual. No nos percatamos de que el simple instinto es sólo animalidad en el mejor de los casos. En otros muchos, se convierte en prepotencia, dominación, manipulación, egoísmo puro y duro. Es decir, demasiadas veces llamamos amor a su contrario. Lo cual no contradice que la expresión sexual sea, en determinado marco, el éxtasis de un verdadero amor de pareja. Pero el instinto, solo y aislado, ni siquiera es humano, es mera atracción animal.
Yo entiendo muy bien, dice Dios, que haga cada uno su examen de conciencia.
“La poesía libera y te quiere ver en tu mejor aspecto, es decir, libre y orgulloso, vigoroso e independiente”, explica Joan Margarit, uno de los poetas que participan en la iniciativa de inserción que desarrolla el
Escuchamos en el evangelio de ayer cómo Jesús se acerca a dos de sus discípulos, acompaña su camino hacia Emaús y sólo es reconocido cuando le ven partir el pan. Así es nuestra relación con Dios: Él toma la iniciativa y, aunque no se separa ni un instante de nosotros, nos cuesta verle. Su oferta es un encuentro personal con Él, tan personal (e intransferible) que habrá tantas modalidades como personas. Nosotros incluimos cuatro visiones -de las infinitas que puede haber- sobre el modo de explicar ese acercamiento de posturas con Dios, ese llegar a tocarse con la punta de los dedos (o estrecharse en un abrazo). ¡Que le encontremos y comprendamos por qué nos ardía el corazón!
“Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas mucho tiempo en la tierra…” Así es cómo este mandamiento cambió el destino de
Con la excusa de que ayer se cumplieron tres años de su muerte, queremos mostrar una pizca del legado que nos dejó. Bien podríamos hablar de los cientos de visitas del Papa viajero (recorrió 1.300.000 kilómetros) o de los numerosos gestos del Papa ecuménico; bien podríamos detallar las beatificaciones y canonizaciones emprendidas por el Santo Padre (¿o quizás el Papa santo?) o remitiros a sus encíclicas. Pero vamos a hacer algo mucho más sencillo: seleccionar una muestra de sus citas y reflexiones para que, haciendo las veces del propio Juan Pablo II, nos iluminen e interpelen.
Durante la pasada Pascua vi a Jesús pasar. Le vi atravesando la carretera a Tánger, en Marruecos. Iba rápido, muy rápido. De un borde al otro de la carretera, cargando una tela en la que guardaba todo aquello que pudo reunir antes de emprender su camino, y que necesitaría para los duros días que se le venían encima. 























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