Niños soldados, niños olvidados

18 02 2007

Por José Carlos Rodríguez, misionero en Uganda. Publicado en el blog “En Clave de África” (06/02/07)

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Me imagino que muchos de ustedes habrán visto la excelente película “Diamantes de sangre“. ¿Se han indignado viendo cómo usaban a los niños para matar? Yo también, muchísimo. Aunque convendría añadir que, por lo menos, en Sierra Leona la guerra se terminó en el 2002, mientras que en el norte de Uganda el problema no ha terminado. La guerrilla del LRA (Ejército de Resistencia del Señor, en sus siglas inglesas) tiene aún entre sus filas a 1.500 niños-soldado. Y de los muchos que ha secuestrado en los últimos 12 años hay 10.000 niños que aún no han regresado. Nos lo acaba de recordar la organización Save the Children.

La famosa ONG ha revelado estos datos en una conferencia internacional que, bajo los auspicios de UNICEF, acaba de empezar en París sobre los niños-soldado, una realidad sangrante que sigue estando presente en la mayor parte de los conflictos que desgarran el tercer mundo. La mayor parte de estas víctimas inocentes sufren la violencia en países africanos.

Durante los últimos años diversas organizaciones han manejado la cifra de 20.000 niños secuestrados por el LRA desde más o menos 1995. Sin embargo, con los datos de Save the Children serían muchos más.

Si a los 10.000 niños ─cuyos datos existen con nombres y apellidos─ que nos faltan en el norte de Uganda añadimos los 25.000 que han pasado por los centros de acogida en las ciudades de Gulu, Kitgum y Lira para rehabilitación de niños secuestrados, y si tenemos en cuenta que varios miles más escaparon de la guerrilla y regresaron directamente a sus casas, la cifra final es escalofriante: alrededor de 40.000 niños secuestrados por la guerrilla, obligados a presenciar asesinatos, a matar y a realizar las mayores atrocidades, frecuentemente contra sus propios familiares en sus aldeas de origen.

Y hay cosas aún más escalofriantes. Por ejemplo, el sufrimiento increíble de sus padres y hermanos, que durante estos años han llorado en silencio sin posibilidad de denunciar este crimen ante nadie, porque saben que nadie haría nada. Basta pensar que la misma UNICEF abrió su primera oficina en el norte de Uganda en enero del 2004. Y la guerra empezó en 1986. Años de retraso inexplicable. Personalmente, cada vez que he volado con la British Airways y me han dado el sobrecito para poner el donativo para la UNICEF me he apresurado a rasgarlo lo más rápido posible.

Pensemos en el efecto que tiene en nuestras sociedades europeas el secuestro de un sólo niño y cómo se movilizan las autoridades, las organizaciones y la opinión pública para encontrar al niño y castigar a los culpables. Porque no hay mayor crimen que hacer sufrir a un niño inocente. Y si además se le obliga a matar, es un crimen contra la humanidad. Pero en el norte de Uganda no ha habido nunca nada de valor: ni petróleo, ni diamantes, ni intereses estratégicos. Por eso sus 40.000 niños secuestrados apenas han despertado ninguna simpatía internacional.

Es, sencillamente, una vergüenza.

J.C. Rodríguez

Información sobre los niños-soldado: http://www.menoressoldado.org/

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