Tentado a no seguir

24 02 2007

jesus_devil_temptation.gifPor Vicente Gutiérrez* 

¿Cuántas veces has empezado algo y lo has dejado a medias? Un trabajo, unos estudios, una relación, un voluntariado, un cuadro… Proyectos que pusiste en marcha con entusiasmo e ilusión, pero que en un momento dado se quebraron. ¿Qué pasó?, ¿por qué lo dejaste?. Tal vez oíste alguna de estas frases dentro de ti: “es imposible”, “tal vez no merezca tanto la pena”, “es una pérdida de tiempo”, “nadie me lo va a agradecer”… O tal vez venían de fuera: “no te compliques la vida”, “de esta forma es más fácil”, “¿qué vas a sacar con ello?”…

«Durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo» (Lc 4, 1-2)

Cuarenta días en medio de un combate entre el Espíritu y el diablo. Cuarenta días en los que el diablo le animaba a desistir de la misión a la que el Espíritu le impulsaba. Frases cómo estas salían de la boca del diablo:

  • ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?, ¿has pensado lo que te juegas?
  • ¿Realmente estos insignificantes seres merecen lo que vas a hacer por ellos? ¿Por qué no lo dejas? Total para lo que te lo van a agradecer…
  • Yo no digo nada, pero… Tú sabes… hay formas más fáciles de hacerlo, no seas tonto.
  • ¡Venga! ¡hombre! Si dejas que sea yo el que te guíe y no ese estúpido Espiritu verás como todo resulta más fácil.
  • ¡Qué testarudo eres! Seguro que al final lo dejarás por aburrimiento al ver que nadie te hace caso.
  • Tu verás lo que haces, pero recuerda que yo voy a estar siempre a tu lado dispuesto a ofrecerte alternativas. Tranquilo, que no te voy a dejar.

Siempre encontramos cientos de razones para justificar nuestros abandonos, cualquier cosa con tal de no reconocer que hemos sido vencidos («tírate de aquí abajo»), que nos hemos vendido («si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo») o que hemos optado por el camino más fácil («díle a estas piedras que se conviertan en pan»).

Aún estás a tiempo de terminar el cuadro que empezaste, de retomar tus estudios, de continuar con el libro que dejaste en el primer capítulo… Aún puedes recoger aquellos sueños, proyectos y utopías por las que en una ocasión estuviste dispuest@ a luchar y llevarlos adelante. ¿Por qué no?, ¿qué te lo impide?, sólo déjate tentar por el Espíritu. Pero nunca olvides una cosa: «Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión».

* Vicente Gutiérrez es sacerdote, misionero del IEME del grupo de Tailandia

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2 responses

1 03 2007
Raúl

Los padres del monacato se retiraban al desierto porque pensaban que allí moraban los demonios y que ese era el lugar donde podían combatirlos; al desierto del recogimiento, de la soledad nos pide Jesús que le acompañemos para vencer a los que son legión, y partir luego, como en estos días, camino a Jerusalen.
Me ha gustado mucho el texto, Vicente.

3 03 2007
Vicente

Buena aportación amigo Raúl y me alegro que te haya gustado. Esto de poner palabras a lo que piensas no resulta fácil porque yo no soy escritor y tampoco me considero teólogo, así que cualquier otra aportación que se haga siempre será bienvenida. Espero encontrarte por aquí en más ocasiones.

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