Transfigurado y transfigurador

3 03 2007

transfiguration.jpgPor Vicente Gutiérrez*

Algunos de los que me conocen dicen que cuando me siento delante del volante me transfiguro. No lo sé, tal vez sea cierto, pero no creo que sea la misma Transfiguración que sufrió el Señor en el Evangelio de este domingo (Lc. 9, 28 – 36).

Pedro, no sabemos si por efecto del sueño, de la impresión o simplemente porque fue una experiencia tan agradable, le propone a Jesús el hacer tres tiendas. ¿Alguna vez has vivido una situación que deseases que no terminara?

Piensa en esa persona a la que amas. Cuando estás con ella el tiempo se para. Estás tan a gusto, tan feliz, tan llen@ que eternizarías ese momento. Piensa en ese impresionante paisaje que estás viendo desde lo alto de la montaña. En medio de tanta paz, tanto silencio, tanta hermosura. Te quedarías así horas y horas. Piensa en ese momento de oración con el Señor. Te sientes tan especial, tan querid@, tan segur@ y comprendid@. Realmente te cuesta cortar ese momento.

Éstas y otras experiencias nos hacen sentir tan bien que diríamos como Pedro: “Maestro, qué hermoso es estar aquí”. Es una sensación tan placentera que no sólo construiríamos tres tiendas, sino un bloque de apartamentos con tal de que ese momento no se acabase. Lamentablemente todos tenemos que bajar de “nuestras montañas”, todos tenemos que volver a la realidad, pero hay tres cosas que podríamos hacer:

  • Descubrir a Cristo transfigurado en nuestra vida diaria. En la mirada amable de la anciana, en los tiernos ojos del niño, en la cara desfigurada por la pobreza del sintecho, en el rostro maltratado de la mujer, en las cicatrices del joven encarcelado, en la niña que grita en medio de un bombardeo, en los hombros encogidos de la joven madre africana bajando de una patera… Cristo se tranfigura hoy. Descúbrele.
  • Transfigurarnos nosotros mismos. ¿Por qué no? Podemos hacer que la gente no huya de nosotros. Podríamos lograr que la gente se sintiese a gusto con nosotros. No es muy difícil. Se trata de ser amable. De dedicar tiempo a escuchar. De hacer que la otra persona se sienta comprendida, se sienta querida. Hagamos de nosotros un espacio dónde los demás recuperen la paz y la alegría.
  • Transfigurar el mundo. Mi buen amigo Guzmán canta, de forma simpática, pero real, que el mundo está enfermo. Es verdad. ¿Quién le sanará? (Si no aparece un reproductor de audio debajo, pincha en este enlace para escuchar la canción) Aquí nos miramos unos a otros esperando que el otro coja el bisturí. Es cierto que no todos somos médicos, pero también es cierto que para poner alguna tirita sí que valemos, ¿no? Hay muchas cosas que podemos hacer y que no son muy complicadas. Piénsalo, seguro que te salen unas cuantas; pues ¡a por ellas!

* Vicente Gutiérrez es sacerdote, misionero del IEME del grupo de Tailandia

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