Cría cuervos

17 03 2007

Por Vicente Gutiérrez*

Crá cuervos...A veces pienso ¿cuántas veces he usado la palabra “gracias” al cabo del día? Sinceramente, pocas. Pero lo que más me preocupa es que soy especialmente desagradecido con los más cercanos, con aquellos que me han dado, y siguen dando, tanto y tanto sólo por amor, sólo porque me quieren. Si hojeamos el libro de nuestra historia descubriremos páginas llenas de colores aportados por gente muy especial, por gente que, a veces, se desvanece en nuestra memoria, pero que en aquel momento significó mucho para nuestra vida. Son colores pintados intensamente con entrega y generosidad, sin esperar un aplauso por ello, ni un premio al mejor color, ni siquiera una nota de agradecimiento en el libro de su vida. Por eso les hace tan especiales. Aunque muchas veces no sean pintores profesionales, no significa que sean amateurs con el pincel del amor.

Este domingo descubrimos a un joven un tanto desagradecido (Lc 15, 1–3. 11–32). Pide la herencia a su padre y se marcha. ¿Por qué lo hizo?, no lo sabemos, lo único cierto es que dio el portazo. Decidió cortar la relación con su padre, le pidió lo que le correspondía y sin ninguna explicación se marchó sin intención de volver, emigró a un país lejano. El padre no dice nada, sólo le mira con tristeza mientras le entrega lo que le corresponde. Pero en su interior hablan sentimientos dolorosos que le hacen preguntarse: ¿por qué?, ¿por qué se marcha?, ¿tan mal me porté con él?, ¿qué le habré hecho?.

Camino de regresoLos días pasan largamente, sin posibilidad de comunicación ni de tener noticias sobre su hijo. Antes de desesperarse decide asomarse día tras día al camino… ¡hoy será el día!, ¡hoy volverá! ¡Qué difícil se hace emprender el camino de vuelta! Dar el portazo y alejarse resultó más fácil, pero ahora… Ahora la vergüenza, el orgullo, la distancia, el pensar lo que dirán su padre o su hermano hacen que el camino se haga cuesta arriba. Está tan lejos que no sabe qué camino debe tomar. Ha pasado tanto tiempo que no sabe ni qué le va a decir a su padre. Cuando tiene claro el camino a seguir y ha preparado su gran discurso para impresionar a su padre, decide dar sus primeros pasos sin ni siquiera imaginar lo maravilloso que va a ser el reencuentro con su padre.

Querid@ herman@ menor: tú que un día, sin saber muy bien por qué, cerraste tras de ti la puerta de nuestra casa. Herman@ “alejado”, déjame que te diga unas cosas para que te puedan ayudar a volver con nosotros:

  • Nunca pienses que nuestro Padre está enfadado contigo. Está dolorido tratando de encontrar las razones por las que decidiste marchar. Está preocupado pensando en ti. Está esperanzado por tu regreso. Está triste, pero no enfadado.
  • La vergüenza, el orgullo y el pensar en el qué dirán pueden pesar demasiado. El primer paso cuesta, pero piensa en el último, piensa en todo lo que te encontrarás: nuestra casa, nuestro Padre, tus amigos y hermanos…
  • No prepares grandes discursos. No trates de justicarte. No pienses en echar la culpa a otros. Deja que sea el corazón el que hable.
  • Si no encuentras el camino de regreso porque estás demasiado lejos, no te preocupes, iremos a buscarte, ¡para eso somos hermanos!

Vuelve pronto. Todos te echamos de menos. Esto no es lo mismo sin ti.

* Vicente Gutiérrez es sacerdote, misionero del IEME del grupo de Tailandia

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2 responses

18 03 2007
Mario Ruiz

Dios, fuente de toda sabiduría bendiga a todos los que recibiendo de su infinita fuente, sacan de la abundancia de su corazón las palabras oportunas para atraer a los que caminan en sombras de pecado, la ternura y el amor del Padre eterno es más grande que nuestras ofensas, pues Él es sólo amor. Si valiente fue el gesto del hijo menor de hacer su propia viva, más aun es el gesto de regresar, pero ahora con la conciencia del que quiere servir y no ser servido.

19 03 2007
Vicente

Tienes toda la razón amigo Mario ya que “dónde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.
Realmente agradezco tu comentario, ya sé que a veces cuesta animarse a participar, pero sólo entre tod@s podemos hacer de este blog un punto de encuentro y participación. Así que ánimo, que seguro que por ahí hay gente con mucho que aportar.

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