El peligro está en la masa

30 03 2007

Domingo de Ramos. Por Vicente Gutiérrez* 

MasaSi alguna vez has asistido a un partido de fútbol en un gran estadio, o a un concierto con miles de personas o a cualquier acto multitudinario seguro que habrás podido sentir el poder de la masa. Ese salvaje ser constituido por cientos o miles, dependiendo del tamaño, de cuerpos humanos y que resulta tan fácil domar y domesticar. Eso es la masa.

Recuerdo haber leído, hace algunos años, un libro titulado “La Revolución Oculta” de Alfonso López Quintás. Se trata de un libro altamente recomendable si quieres saber lo que es la manipulación. Cuando lo lees te das cuenta de lo estúpidos que podemos llegar a ser, cómo nos pueden llevar por donde “ellos” quieren y encima pensar que actuamos con total libertad. Leer este libro es descubrir las diversas y sutiles técnicas que existen para domesticar a la persona en particular y a la masa en general. Con los años, todas estas técnicas se han ido sofisticando e integrando otras nuevas fruto de la investigación en las ciencias sociales.

Domingo de RamosLo cierto es que este domingo podemos descubrir este desconcertante ser, denominado masa, en dos actitudes totalmente opuestas. Trata de colarte en estas dos escenas, mézclate con la masa y podrás sentir la emoción de proclamar con todas tus fuerzas que Jesús es el Señor y la rabia y agresividad al gritar que lo crucifiquen. Tu eres la misma persona, y seguro que muchos y muchas de los que están alrededor tuyo también, pero los sentimientos, palabras, gestos y hasta pensamientos son radicalmente distintos. Aquí resulta muy fácil esconderse dentro de la masa y de justificarse con la mágica frase “yo no fui, fueron otros”. Lo que ocurre es que este misterioso ser no puede gritar, ni puede lanzar nada, ni puede actuar por sí mismo, necesita de la gente que le conforma para moverse y para hablar. La responsabilidad de la masa, aunque se quiera negar, es personal, de cada uno y una que la forman. Puedes decir que “tu no querías decir ni hacer eso”, que “te dejaste llevar”, que “como todos también lo hacían…”, todo lo que quieras, pero no nieges tu responsabilidad.

Muchos y muchas han sido asesinados por la masa, multitud de gente ha sido condenada por ella, miles de personas a lo largo de la historia han sufrido y sufren, su descontrolada unas veces, y controlada la mayoría, fuerza devastadora. La masa es peligrosa, pero se puede destruir. La masa se destruye cuando cada ser que la forma se convierte en responsable, coherente y consciente de su vida. La masa desaparecerá cuando vivas tus propios sueños, cuando luches por tus metas, cuando vivas tu propia vida y no la que “otros” han diseñado para ti. Entonces la masa dejará de serlo para convertirse en sociedad responsable y consciente capaz de tomar sus propias decisiones, en comunidad de creyentes maduros capaces de asumir compromisos, es decir, en seres capaces de decidir, de actuar en libertad y responsabilidad. Seres que no se dejen llevar por modas ni tendencias, ni por el que dirán ni por el es que todos lo hacen.

No seas masa, sé persona.

* Vicente Gutiérrez es sacerdote, misionero del IEME del grupo de Tailandia

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