«Los jóvenes no sólo “escuchan” música; la música configura sus vidas»

19 04 2007

Ricardo VargasNació hace 35 años en La Puebla de Montalbán (Toledo). En 1991 abandonó sus estudios de Telecomunicaciones para ingresar en el Seminario, y seis años más tarde fue ordenado sacerdote. Actualmente desarrolla su labor pastoral en el Centro Diocesano de Espiritualidad de Valladolid. Pero además, Ricardo Vargas (que así se llama) es un apasionado de la música y del Evangelio. Por eso ha querido unir ambos en un disco con mucho ritmo y contenido: «Quédate», una propuesta para acercarse a Cristo desde la música. Y Ricardo también ha querido “quedarse” con nosotros y concedernos una entrevista. Aquí la tienes. 

¿Qué supone la música en tu vocación como cristiano y sacerdote? ¿Qué fue antes en tu vida: la fe o la música? ¿Qué se aportan la una a la otra en tu vida personal?

Bueno, la vocación a la música ha sido algo con lo que yo he crecido. Mi abuelo era músico y de joven tenía un pequeño conjunto con el que iba por los pueblos a tocar. Luego, ya mayor, daba en mi casa clases particulares de música. Todos los nietos comenzamos a aprender con él. Sólo que igual que empezábamos lo dejábamos. Hasta que mi padre dijo: “¡ya está bien, al conservatorio!”. Y allí empezamos un poco en serio. Para mí la música es una manera de expresar, de vivir las alegrías y las penas, es un lenguaje, una forma de sentir las cosas. De hecho, no entendería mi vida sin la música. Recuerdo, por ejemplo, a mi madre acostarnos muchas noches con el sonido del piano que estaba tocando mi padre -mi habitación estaba justo encima-, o el día en que murió mi abuela. Era un día costoso. Yo me lo pasé escuchando el réquiem de Mozart. Mi padre tocaba el piano. No era alegría precisamente, sino que algo te llega muy hondo y tienes que soltarlo. Hay quien lo dice con flores, y quien lo dice con música. La vocación al sacerdocio se manifestó mucho más tarde, sobre todo a raíz del descubrimiento de Jesucristo como alguien vivo, que te conoce, que busca tu amistad, con quien puedes tratar… A partir de ahí empiezas a tener esa vida de relación personal con Él que antes no habías ni soñado. En el ámbito de esa vida con Él, poco a poco, fui percibiendo ese amor que te llama y que te busca sólo para Él. Precisamente mi primer contacto con la guitarra fue en esa época. Luego ha sido una de las riquezas de mi vida.

¿Qué destacarías de tu disco «Quédate»? ¿En qué te inspiras a la hora de componer tus canciones? 

Disco «Quédate»Pues… ¡eso tendrías que preguntárselo más bien a los autores de los temas! Realmente, de los 13 temas del disco, sólo 2 y medio son de composición mía. Ésa es precisamente una de las novedades que aporta el disco al panorama actual de la música cristiana (que, a diferencia de otros circuitos, está conformado fundamentalmente por cantautores, que interpretan sus propias composiciones). En todo caso, a la hora de seleccionar los temas que forman el disco, lo que he intentado es, claramente, llevar el evangelio a la vida más cotidiana de la gente, sobre todo de los jóvenes: a la radio de su coche, al mp3 que escuchan por la calle, camino de la universidad o del trabajo. Llevar allí el anuncio alegre de la noticia más importante de sus vidas: ¡Dios te ama! ¡Cristo ha venido por ti! Para eso son estos temas que “dan a Jesucristo a cañonazos” con sus letras a ras de evangelio y su música, toda energía. En el disco hay muchos estilos: digamos que sobre una base común de pop-rock, la gente puede encontrar desde un rythm & blues hasta un tema bastante country pasando por influencias de jazz o el más puro rock “Alabama”

¿Ha sido fácil tu camino en la música cristiana? ¿Qué dificultades has encontrado a lo largo de estos años? 

Bueno, pues depende a qué llamemos “música cristiana”. Si nos referimos a grabar un disco, o ir por esos mundos de Dios ofreciendo conciertos, pues la verdad es que mi camino en la música cristiana acaba de empezar hace poco más de año y medio, así que no tengo mucho que contar. Simplemente, dar las gracias a los buenos amigos que me han ayudado, algunos indicándome a qué puertas tenía que llamar, otros con su apoyo económico, otros con su ánimo… Pero yo creo que es importante -sin quitar nada a esto, que me parece muy necesario y muy importante- remarcar también que “música cristiana” es también la que hacen tantos y tantos coros parroquiales, tantos y tantos que organizan pequeños (o no tan pequeños) festivales solidarios o que participan en los de la canción misionera, etc. En ese mundillo sí que tengo más “recorrido”. Nunca olvidaré el primer festival que organizamos, para el Encuentro de Jóvenes de mi zona. La ilusión de aquel grupito de quinceañeros que se subían a un escenario a hacer allí sus pinitos con guitarras y baterías, con el deseo de llevar alegría a los que lo escuchaban. Luego, la música simplemente ha fluido junto a mi vida: para orar y ayudar a orar, para animar los momentos lúdicos de los campamentos, para procurar unas celebraciones más vivas… ¡hasta para ayudar a los alumnos de mis clases de religión a memorizar mejor los contenidos correspondientes!

¿Crees que es posible evangelizar a través de la música? ¿Se puede llegar con ella al corazón de los no creyentes? ¿Cuál es tu experiencia en este campo?

Mira, yo creo que la música va más allá de un mero entretenimiento. La música es un lenguaje, válido para expresar y comunicar todas las vivencias humanas, todas las “vibraciones” vitales, tanto individuales como colectivas, en todo estado y lugar. Puede ser portadora y expresión de una alegría desbordante o de una tristeza melancólica; puede ser cauce de expresión de un “movidón”, o estar llena de intimismo; podemos usarla para enseñar algo, o como instrumento para crear opinión. Por tanto, creo que es plenamente válida para comunicarse con cualquiera, independientemente de si cree o no. Más aún, en el campo juvenil me parece que es, hoy por hoy, insustituible. Los jóvenes no “escuchan música”, sin más. La música que eligen configura sus vidas. “Dime qué escuchas, y te diré quién eres”. Y lo mismo que el anuncio sencillo y fresco del kerygma con la palabra y el testimonio impacta a quien lo escucha, así también cuando se anuncia con una música fresca, alegre, vibrante. Yo creo que eso, apoyado en el propio testimonio de vida, no deja indiferente a nadie. 

Sabemos que el 70 % de los beneficios de tu disco van destinados a un proyecto en Perú, ¿es la solidaridad un elemento inseparable de tu compromiso artístico?

Apoyo a un proyecto de evangelización en PerúDesde el comienzo estuvo claro que entre los fines del disco no entraba el hacer dinero con los CDs. Siempre he entendido la música como un don que Dios me ha dado para llevar adelante mi misión, antes como joven cristiano, ahora como sacerdote, siempre desde la gratuidad. Por eso decidimos destinar la parte más sustanciosa de los beneficios (70%) a apoyar a nuestros misioneros en Perú, dejando -eso sí- una parte para hacer económicamente viable la continuidad del proyecto, un eventual segundo disco, etc. Y me da mucha alegría poderos decir que ya en enero de 2007 he enviado allá los primeros 1.000 € de ayuda. Espero poder seguir así.

Cuéntanos alguna anécdota de tus conciertos o de tu experiencia musical.

Bueno, ésta no es de mis conciertos, aunque fue realmente gracioso. Fue en la Jornada Mundial de la Juventud de Toronto, en Agosto de 2002. Ese año -por primera vez en mucho tiempo- iba totalmente desligado de la comisión de música de la diócesis. Hasta tal punto, que ni siquiera había oído ni una vez el disco oficial con la música de la Jornada. A la diócesis le tocaba animar una de las catequesis de habla hispana, y los jóvenes lo habían requetepreparado todo perfectamente. Pero la noche que llegamos a Toronto, se me acerca una buena amiga, que iba de responsable del grupo de otra diócesis y se alojaban en el mismo sitio que nosotros, y me dice: “Oye, que me acaba de llamar Víctor Cortizo (responsable de juventud de la Conferencia Episcopal Española) y me ha dicho que le ha fallado a última hora el grupo que iba a animar la catequesis en español del Exhibition Hall, la más numerosa de todas, y que si se puede hacer cargo mi grupo; le he dicho que sí, pero no tengo nadie que toque la guitarra…”. Y mira por dónde, “sin comerlo ni beberlo”, me encontré al frente de ese movidón: 6.000 hispanos estaban asignados a esa catequesis, que se celebraba en un pabellón tipo IFEMA con un escenario gigantesco y capacidad para más de 8.000 personas. ¡Fue toda una odisea! ¡Teníais que verme en el bus, recorriendo los 30 minutos que separaban el alojamiento del lugar de la catequesis, con el DISCMAN y el pinganillo, aprendiéndome deprisa y corriendo el himno de la Jornada para enseñárselo luego a la gente! Al llegar allí, como tampoco teníamos mucho preparado, invitamos a todos los que quisieran de los diversos grupos allí presentes a subir al escenario y tomar parte en el coro, para la Eucaristía. ¡Y no os imagináis cómo salió! ¡Aquello sonaba como si hubiéramos estado cantando toda la vida! Recuerdo que una de las canciones que canté fue EMAÚS, el que hoy es tema central de QUÉDATE, y la gente lo seguía. Yo me sorprendí de que lo conocieran, y al final les pregunté: “¿Cómo es que os sabíais la canción?”. Y mi sorpresa ya fue mayúscula cuando me respondieron: “No, si no lo sabíamos, pero era fácil de seguir”. ¡Imagina! El caso es que la experiencia de esos tres días fue… ¡alucinante! Y al final de las catequesis se acercaba un montón de chicos y chicas a preguntar por mi “sidí” (CD), que querían hacerse con él… quizá fuera entonces cuando, por primera vez, me empezó a rondar la cabeza la posibilidad de que un día pudiera efectivamente haber un “sidí”, como dicen. 

¿Qué opinión te merece la música cristiana que se hace en España? ¿Qué cosas se podrían mejorar en ella? ¿En qué dirección crees que debe caminar?

Creo que estamos asistiendo a un florecimiento verdaderamente precioso, en este sentido. Se están haciendo cada vez más cosas y cada vez más buenas. Tenemos mucho que agradecer a los que durante tantos años han ido abriendo una brecha en medio de muchas dificultades: Migueli, Brotes de Olivo, Kairoi, Luis Guitarra, Luis Alfredo… y no voy a seguir con los nombres, que si no no termino. Gracias a ellos hoy hay mucha gente en esto, y el panorama es muy prometedor (y ahora sí que me abstengo de decir nombres, porque me dejaría fuera a la mayoría). Creo que ahora nuestra principal necesidad es la de trabajar EN RED. Creo que ese estilo de COMUNIÓN es necesario como el comer para nosotros. Seguir haciendo cada uno lo que mejor sabe hacer, pero no en solitario, sino en comunión.

¿Crees que hay apoyo institucional, cauces y posibilidades reales para que la música cristiana se conozca en la Iglesia y fuera de ella?

Ricardo en conciertoBueno, no vamos a negar que ahora mismo la situación de la música cristiana a ese respecto, especialmente en España, es la de David y Goliat. Pero creo que, con el pastor que llegó a ser rey, podemos decirle también nosotros al “imperio de la música”: “Tú vienes a mí armado hasta los dientes, pero yo voy a ti en nombre del Señor”. Todos sabemos cómo terminó la pelea, no? Eso sí, mientras tanto no dejaremos de poner a punto nuestra “honda”: asociarnos entre nosotros, aprovechar el “tirón” de los que más suenan para ir metiendo la cabeza en el mercado discográfico, abrir “escaparates” a la música cristiana (en este sentido, podemos aprender mucho de las iniciativas que ya se están llevando a cabo en América). Y sobre todo, de manera muy especial, tener muy claro que, si queremos que nos tomen en serio en esto de la música, los primeros en tomarnos en serio cómo la hacemos hemos de ser nosotros: “el bien hay que hacerlo bien”. Y eso supone no dejarlo todo a la improvisación, y una serie de medios mínimos (formación musical, equipos que “suenen”, buenas grabaciones…).

Cualidades o rasgos que crees que debe tener todo artista cristiano.

Pues, la primera y principal, ser “cristiano”, verdaderamente “cristiano”. Ser de Cristo, tener la mentalidad de Cristo, los criterios del evangelio, el amor concreto a Dios y a los hombres como centro de la vida. Vivir realmente la vida como un don de amor que yo le hago a Dios y a los demás. Pero también ser “artista”, con todo lo que eso conlleva. Creo que era San Agustín el que decía aquello de: “¿Es prudente? Que nos gobierne. ¿Es sabio? Que nos enseñe. ¿Es santo? ¡Que rece por nosotros!”. O lo que es lo mismo: que tener mucha fe, y fe verdadera, no tiene por qué suplir una carencia de cualidades o de preparación en una persona. Rezar mucho no da oído musical. Ni ser muy solidario abre, sin más, la inspiración para componer buenos temas. Además de todo esto, yo creo que la cualidad más necesaria en un artista cristiano es la humildad; la humildad de saber, primero, que tiene en sus manos un don precioso que le permite tocar muy hondo en la vida de la gente, y saber también que ese don ni es mérito suyo (lo ha recibido, y a lo más lo ha desarrollado) ni le hace ser mejor que nadie. Parece muy obvio, pero yo creo que cualquiera que nos hemos subido a un escenario o hemos visto emocionarse a la gente con nuestras expresiones artísticas conocemos muy bien el efecto “embriagador” que tiene eso. Por eso, yo creo que es clave la humildad.

¿Alguna actuación o concierto próximamente? ¿Algún otro proyecto musical o solidario en el que estés implicado? 

Bueno, pues el próximo 21 de Abril estaremos en Talavera de la Reina (Toledo), y luego en Mayo tendré un concierto en formato básico aquí, en Valladolid. Otros proyectos musicales… pues el Coro Diocesano Joven de Valladolid, que es una realidad preciosa que comenzó hace 5 años y hoy aglutina a un centenar largo de jóvenes de toda la diócesis, por ejemplo. Y solidarios… pues toda mi vida, desde el día de mi ordenación, es una entrega a los hombres, especialmente a los más necesitados que el Señor pone cada día en mi camino. Eso a veces se articula en un proyecto vistoso, otras se hace en lo escondido del anonimato, pero el sacerdote es siempre el hombre que vive “para los demás”. En cuanto al futuro, ya estamos dándole vueltas al siguiente disco, pero… ¡eso será para más adelante!

¿Quieres añadir algo más?

Nada más, amigos. Sólo enviar un saludo a cuantos leéis esto, e invitaros a pasar por www.webdericardo.com, donde encontraréis muchas cosas más. Y un e-mail donde escribirme, si queréis.

http://www.mediamax.com/revistafast/Hosted/musica/RicardoVargas_Buscador_de_oro.mp3″
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