Impresiones de un paso por Bolivia

16 09 2007

Un verano diferente. Por Julio Yagüe, sdb*

BoliviaTenemos gente que nos viene de otras tierras. En los barrios periféricos, pobres y con problemas de convivencia, se amontonan gentes de origen extranjero. El precio de las viviendas y el alejamiento de los problemas de la calle de los de aquí, lleva a que suba el índice de población inmigrante en nuestros barrios. Ante este hecho decidí aprovechar el verano, con menor trabajo parroquial, para ir a conocer el origen de algunas de estas gentes.

 Conviene conocer lo que traen en su mochila de problemas de allá, de cultura diferente, de vivencia de la fe con modelos distintos, para poder trabajar sensatamente con ellos. Y así, después de negociar con los superiores y responsables de Jóvenes del Tercer Mundo, marché dos meses a Bolivia, en concreto a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.Una actividad

Llegado allá me puse en manos de los salesianos de Santa Cruz para poder cumplir el proyecto que llevaba. Me insertaron en la presencia  del Hogar de niños de la calle MANO AMIGA. Desde esa plataforma podía conocer bien lo que sucede en esa sociedad, tanto desde la infancia como desde todo el mundo adulto. Allá he permanecido los dos meses, con excepción de tres días que marché a Cochabamba a conocer los proyectos que animan allá los salesianos, sobre todo los que pertenecen a nuestra Provincia de Madrid.

En este Hogar tuve ocasión de conocer una problemática dura que está viviendo la sociedad boliviana, una de las más deprimidas de Sudamérica. Tuve ocasión de estar casi tres semanas al frente del Hogar, ya que el salesiano encargado debía ir a Ejercicios, al Capítulo Inspectorial y a las reuniones de formación de curas jóvenes. No había ningún salesiano más. Esa oportunidad me hizo quedarme de responsable y conocer en directo la dinámica de la Administración policial y de la Defensoría del menor con respecto al duro problema de los menores de la calle.

Los salesianos tienen varios proyectos continuados y progresivos de atención a esta realidad de los pueblos sudamericanos: Mano Amiga, como primera acogida de gente perdida, abandonada, con problemas de violencia… Hogar Don Bosco para chicos que quieren seguir un proyecto de nueva vida; TechoPinardi para chicos de la calle que quieren dormir fuera del peligro de la intemperie; Patio Don Bosco para los chicos de la calle que quieren pasar el día de otra manera; Granja Moglia para ‘curar’ los males de la calle y apostar por un proyecto de vida diferente y Barrio juvenil Don Bosco para la ayuda última a una inserción social y laboral.

Un problema

La base de todas estas respuestas está en la pregunta de una sociedad que abandona fácilmente a sus hijos, que no son una riqueza, sino muchas veces un estorbo o alguien a quien machacar, cuando la vida machaca a los adultos. La verdad es que los problemas que he vivido, con cara de inocentes niños y niñas, son increíbles. Varios de ellos con prolongaciones hasta España, donde está la madre trabajando sin saber ellos dónde; un padre o unos familiares allá reciben los ahorros de la madre y a veces llegan  para invertirlo en alcohol con un final de malos tratos sobre los hijos o sobrinos.

Niños de la calle en BoliviaNo todo es así, sin duda. Pero se descubre mucho problema de falta de lazos por el desastre de relaciones de los adultos. Los padrastros, las madrastras, las señoras que acogen… son las relaciones que muchos de estos chicos tienen. Son los que nos llegan. Hay muchos normales, pero la cantidad de chicos con lazos rotos llaman poderosamente la atención. Y serán el problema del mañana. Los muchachos perdidos, mandados desde largas distancias a Santa Cruz donde les espera un familiar, son pan nuestro de cada día. El familiar no aparece o no existe en muchos casos. Al final termina en el Hogar. Y menos mal que son muchos los hogares que trabajan este problema, de otro modo la calle sería imposible e insoportable.

Una respuesta

La respuesta que se da desde el Hogar es de lo más salesiano: la acogida y el cariño para que de principio sientan que no están solos, que una mano adulta los protege: Mano Amiga, como dice el nombre del Hogar. Muchos de ellos se echan a los brazos cuando delante del policía que los trae les dices que los acoges. Puede ser el principio de un buen traje que se puede tejer, como les decía Don Bosco a sus chicos. Después viene el conocimiento del problema: las relaciones familiares, los adultos responsables, las ‘marcas’ que traen en el alma y en el cuerpo… y el buscar respuesta a cada uno.

Buscando esas respuestas descubres los fondos de la sociedad que rechaza a los más débiles y pequeños, a los insignificantes, nombre de los pobres hoy día. Y te das cuenta de que existen muchos temas que originan estos problemas con nombres y apellidos: una pobreza profunda, una violencia dura en los adultos, víctimas también de la sociedad, una utilización fácil de los pequeños para servirse de ellos para sacar recursos o para el propio placer (es increíble el número de violaciones de niñas efectuadas por padres, padrastros, profesores, vecinos…), que tiene como fondo la consideración de la mujer como ser inferior y siendo menor, todavía más inferior…

Una realidad sorprendente

Descubres al tiempo una sociedad que crea la inmigración que tenemos en nuestras ciudades de España. A grandes rasgos podemos decir que es una sociedad sorprendetemente rica. Con una riqueza agrícola que puede ser mayor que la de España, pues hay extensiones inmensas de producción de caña de azúcar, de soja, de maíz, de arroz… además de las frutas tropicales conocidas y otras frutas que desconocemos. Es un ambiente tropical, húmedo donde fructifica todo con facilidad. Claro que hay que distinguir las tierras altas que son más pobres. La ganadería es grande, pues hay también extensiones para ganado vacuno. La minería es todavía muy rica en alguna de las zonas, lo mismo que el gas… Lo que llama la atención es que de todas estas riquezas no hacen que exista una industria nacional capaz de sostener la posibilidad de empleo estable que enriquezca el país y proporcione trabajo para los nacionales.

El día de la independencia, 6 de agosto, se publicaba una encuesta sobre los deseos de los bolivianos. El 40% quería ser emigrante. De ellos el 63% tenía idea de marchar a España… Todo un resumen de una sociedad que busca la respuesta fuera, más que dentro de la propia sociedad.

Al mismo tiempo el tema político ha empobrecido más el país. En estos momentos se trata de dictar una nueva Constituyente, que aporte una nueva organización social que abra horizontes. De todos modos existe una confrontación tal entre departamentos, entre collas y cambas, grupos que definen a indios y a la población no india, que el mismo día de la independencia se temía en Santa Cruz enfrentamientos duros, ya que Evo Morales se trajo dos mil indios del altiplano para provocar al pueblo camba. Y en Bolivia los conflictos que se consideran conflicto terminan con algún muerto.

Uno de los orígenes de la pobreza son los préstamos en todas sus modalidades. Es la manera de empobrecer más al pobre, pensando él que le va a salvar un préstamo. En la ciudad puedes encontrar oferta de préstamos en cualquier negocio, aunque sea de arreglo de zapatos. Esto lleva a endeudarse hasta quedar en la miseria total. Muchos piden préstamos para el viaje a España, donde sueñan que van a pagar todas las deudas que los cuelgan infinitas cadenas… Y ya sabemos que aquí en España no se atan los perros con longanizas…

En Cochabamba

Marché tres días a Cochabamba para conocer otra realidad, pues tenemos por aquí gente de esa bella ciudad. Además tenemos allá un excelente obispo salesiano, Mons. Tito Solari. Un encanto de cercanía y sensibilidad hacia los más pobres.

Salesianos en CochabambaY allá nos encontramos tres hermanos de origen salesiano madrileño: Juan Antonio Romo, Antonio Díez y coincidió Luis Chamizo, que está en el colegio Don Bosco de Santa Cruz. Los vi con gran entusiasmo tratando de desarrollar a aquella gente. La educación ha sido lo más nuestro. Antonio Díez me llevó a visitar el colegio que lleva su nombre: C.P. Padre Antonio Díez, en una zona perdida en las proximidades de la ciudad. Y el gran templo del Señor de la Misericordia, levantado en medio de una colina donde lo divisa toda la gente. Juan A. Romo me paseó por la posesiones del noviciado que él anima. Lo maravilloso fue el entusiasmo que mostraban. “Esto puede dar vida a mucha gente de nuestra Provincia que cree que ya he hecho todo en la vida”, me decían como resumen de lo que para ellos ha sido la experiencia en Bolivia y como mensaje para gente que ellos tenían en su mente. “¡Que se vengan para acá, que necesitamos mucha gente!”, pedían insistentemente. Y como prometí que lo iba a decir, así lo escribo.La verdad es que descubrí toda una serie de posibilidades, una gente entregada a lo que se ofrezca, una fe que hay que ayudar a madurar, de manera que sirva para creer que la Virgen de Urkupiña, patrona de Cochabamba, es capaz de empujarlos a cambiar esa sociedad y hacer un hogar habitable y con futuro para el trabajo de sus hijos.

Visité uno de los lugares más duros que he conocido en mi vida: la colina de la Coronilla. En medio de altos cactus se esconden unas chabolas miserables. Y es un duro adjetivo cuando se han visto chabolas pobres, pero pobres. Allá habitan unos chicos que conocían unas voluntarias españolas. No es para describirlo el cómo me impresionó. Y nos atrevimos a entrar, pues el lugar es de lo más peligroso que he conocido. Alguno de estos chicos había pasado por el Hogar Mamá Margarita, que tienen los salesianos abierto en Cochabamba. Es muestra del submundo que se esconde en las catacumbas de esta sociedad pobre.

Y ahí dejo el mensaje de ilusión de nuestros hermanos en Cochabamba, así como de la realidad que pide respuesta.

Un resumen

Ya está bien, aunque no he dicho casi nada de todo lo vivido en dos meses. De esta sociedad tenemos aquí a muchos miembros que están como inmigrantes. Algunos volverán allá, otros se integrarán aquí, otros se sostienen de valores de lo que traen de allá, sobre todo con respecto a los hijos y a las relaciones familiares. Creo que es importante:

  • Aquí: creo que hay que procurar acercarse para conocer bien lo que traen, su cultura, su modo de expresar su religiosidad ( es un pueblo profundamente religioso, lo cristiano hay que leerlo de otra manera…), ayudarlos a seguir viviendo, no sólo solucionar el problema económico, enriquecerse con nuestros valores sociales y conocer, comprender y valorar nosotros su filosofía de vida que tiene mucho que aportarnos.
  • Allá: procurar desarrollar un país rico lleno de pobres, de manera que encuentren futuro en la tierra que les ha visto nacer. Enriquecer su cultura, su respuesta al nivel tecnológico que hoy pide la sociedad para poder vivir con las comodidades que este mundo hoy ofrece. Muy importante va a ser el ayudar a madurar la fe. Es algo que se ha propuesto el encuentro de Aparecida. Si no se profundiza la fe en pocos años nos encontraremos con una situación peor que la nuestra en número de creyentes. La labor de las sectas es allá otro tema que se podría comentar… Un descubrimiento que creo que debemos hacer para comprender, dialogar, valorar, criticar, ayudar a avanzar y a comprometerse con una sociedad que la están haciendo cada día más pobre. Y en estos momentos con un peligro sociopolítico que está marcando a esas naciones del continente sudamericano. Os invito a que respondáis a la llamada de nuestros hermanos de Cochabamba y a que experimentéis un verano de estos lo que yo he vivido en sólo dos meses.

* Julio Yagüe es sacerdote salesiano. Es párroco de la parroquia «San Benito», en el madrileño barrio de Pan Bendito. Desde hace muchos años ha estado trabajando con colectivos marginados, inmigrantes, etc.

(Fuente: Salesianos Madrid)

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One response

13 12 2008
Adrián Avila Bravo

Acabo de terminar de leer el testimonio de P. Julio Yague SDB, estoy impactado por la verdadera realidad que pasan ingentes grupos de niños, adolescentes bolivianos, esa es la otra cara de la medalla de mi país,a la que no queremos ver; mientras unos disfrutamos d elas bonazas de la vida unos sufren las inclemencias sociales de hambre, miseria, pobreza, enfermedades, drogas, alcoholismo, VIH/SIDA. cuan lacerante es esta realidad.

Ahora me pregunto que hacer? rezar, solo rezar, yo creo que NO….

Excelente trabajo de una realidad palpable, no me compadezco, sino me vuelvo a preguntar que puedo hacer por ellos. Esta es la reflexión que debo hacerme

Trabajo muy loable de la comunidad salesiana, Que Viva los Hijos de Juan Bosco que hacen obra en casi todos los rincones de Bolivia.

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