«Puntos Corazón», una puerta siempre abierta

30 12 2007

Por Vicente Gutiérrez* 

Puntos CorazónCuanto más se adentra uno en el suburbio de Klong Toey más cuesta recordar que está en la misma ciudad que hace unos minutos deslumbraba con sus altos rascacielos, sus lujosos hoteles y sus enormes centros comerciales. Pero es que toda gran ciudad posee una parte oscura de la que se avergüenza de tal forma que nunca le gusta hablar de ella. La paradoja es que, aunque se avergüence y trate de negarla, no puede vivir sin ella. Bangkok necesita de Klong Toey. Necesita de sus dos mil vecinos para que limpien sus edificios, para que conduzcan los taxis y autobuses, para que vigilen sus casas, para que les surtan de droga y prostitución, en definitiva, Bangkok necesita del vasallaje de Klong Toey para poder mantener su ritmo de moderna capital al más puro estilo occidental.

Este suburbio es un ejemplo más de los innumerables vertederos humanos que generan las grandes ciudades en varias partes de nuestro mundo. Nadie llega hasta Klong Toey salvo que viva ahí, se haya perdido o busque unos servicios concretos que en el pulcro centro de Bangkok no encontraría. Por eso resulta tan extraño encontrar por sus estrechas calles a cuatro jóvenes extranjeras caminando, no como unas turistas curiosas, sino como unas vecinas más de este barrio situado junto al puerto mercantil de Bangkok. Ellas son el rostro de la asociación «Puntos Corazón» en Bangkok. Tailandia es una de las primeras presencias de esta asociación tras su fundación en el año 1990 por el P. Thierry de Roucy. Hoy día está extendida por más de 20 países y cuenta con la colaboración de unos 150 voluntarios o, como se hacen llamar, “amigos de los niños”.

Katarzyna, Betiana, Noémi y AurélieBetiana (30 años, argentina), Katarzyna (29 años, polaca), Aurélie y Noémi (ambas 24 años y francesas) son ejemplos de una juventud generosa, de la que pocas veces se habla. Sus rostros hablan de la felicidad encontrada en la entrega a los demás. Pero no nos confundamos, esto no tiene nada que ver con ayudar para sentirse bien con uno mismo, aquí hablamos de una motivación más profunda que muchas veces es difícil de explicar con palabras. Betiana, que dejó su trabajo de ingeniera en Argentina para venir a este suburbio de Bangkok, explica que su labor aquí es la de acompañar a la gente. “Visitamos a los mayores en el hospital, vamos a las prisiones a acompañar a los presos del barrio y a aquellos extranjeros de nacionalidades que no poseen embajadas en Tailandia, vamos a ver a las familias a sus casas y jugamos con los niños que vienen a la nuestra”, explica Betiana mientras pequeños rostros se van asomando por la puerta buscando a sus cuatro amigas extranjeras. La casa de «Puntos Corazón» se convierte en un lugar donde los niños vuelven a sentirse niños, donde pueden jugar, donde se les escucha y atiende, pero, sobre todo, donde reciben el amor que pocas veces encuentran en sus hogares. Las opciones de futuro para muchos de estos niños y niñas son las de caer en la prostitución, el mundo de la droga, la delincuencia o, en el mejor de los casos, explotados en cualquier trabajo servil.

La asociación «Puntos Corazón» es consciente de esta triste realidad mundial, por eso denuncia que “hay niños que ya no saben sonreír, hay niños que están solos en el mundo, hay niños que comen tierra y basura para calmar su hambre, hay niños que son vendidos, hay niños que los ricos utilizan como bien de goce, hay niños de diez años a los que se confían armas, hay niños que son torturados. Cuando un niño es abandonado a su suerte, cuando un niño conoce tales dramas, se forma sobre nuestro planeta un punto negro, un punto de vergüenza para la humanidad entera”. Muchas organizaciones tratan de dar respuesta a esta dolorosa situación, pero pocas lo hacen al estilo de «Puntos Corazón». Katarzyna, responsable de este grupo en Bangkok, después de terminar sus estudios de psicología, emprendió un camino de búsqueda personal que le trajo hasta Klong Toey hace más de un año. Ella explica lo que significa la presencia de esta asociación en el barrio: “Hay muchas organizaciones que responden a las necesidades de las personas con ayuda material. Cuando se lo entregan ya terminó su labor y vuelven a sus casas. Nosotros no entregamos ayuda material, nos entregamos nosotros mismos. Ofrecemos nuestra compañía, nuestra escucha, nuestro apoyo y nuestro tiempo. Nosotros nos quedamos con la gente del barrio viviendo en las mismas condiciones de vida que ellos”.

El corazón de Klong Toey se encuentra en una pequeña y sencilla casa de dónde salen risas infantiles mezcladas con las de cuatro jóvenes extranjeras. Mientras se observa a lo lejos los majestuosos edificios del centro que sólo acogen a la gente del suburbio por la puerta de servicio, los más pequeños del barrio saben dónde hay una puerta siempre abierta para ellos: «Puntos Corazón».

* Vicente Gutiérrez es sacerdote, misionero del IEME en Tailandia

Anuncios

Acciones

Information

4 responses

28 01 2008
Patricia Martínez

LE CAUSÓ GRAN CONMOCIÓN A MI PEQUEÑA VIDA.
ME PARECE MUY ACOGEDOR SU OBRA
DE QUÉ MANERA PUEDO AYUDAR?
CÓMO RECIBO INFORMACIÓN?
GRACIAS A DIOS PORQUE AÚN HAY PERSONAS QUE ELIGEN AMAR AL PRÓJIMO
BENDICIONES

PATRICIA

28 01 2008
Vicente

Amiga Patricia:

Te agradezco tu respuesta generosa y paso a responderte.
Para conocer más sobre la Asociación “Puntos Corazón” tienes un enlace al final del artículo.
Si tienes cualquier duda o quieres concretar algo más te puedes dirigir, con total confianza, a mi email: vicenguti@hotmail.com

Un saludo,

Vicente Gutiérrez

7 04 2008
Daniela

Hola,

De verdad que ver siempre noticias como estas impactan en tu corazón, ojalá todos tuviéramos la determinación y el amor para hacer lo que estas muchachas han hecho, dejando todo en sus vidas para donarse a los demás, así como Jesús se dio en una cruz por amor a todos sus hijos. Muchas bendiciones para todos los que día a día abandonan los placeres del mundo para recordar a los que menos tienen que el AMOR de DIOS no es ajeno a ellos y que su vida tiene una razón de ser!

Gracias por este documento, realmente precioso!
Saludos desde Costa Rica

Dani

19 02 2009
elmer javier

Vivir de cerca la experiencia de punto corazon, sintiendo su modus vivendi, su espiritualidad. Me ha servido con el consentimiento de mi obispo dar vida a los puntos corazon misioneros, es decir la compasión y misericordia para con todos los hijos de Dios, viviendo su experiencia, viviendo en comunidad de 4 hermanos laicos cada uno con una responsabilidad niños, jovenes, parejas, enfermos y personas en dificultad. LLevando el evangelio y con la pedagogia de Jesus, estar con ellos. Mi Diócesis es una de las más creo en el mundo azotada por la violencia en el mundo, sacudida por la guerrilla, los paramiliratares, la droga y ultimamente el engano de las piramides que robaron a nuestra gente sus riquezas… Aquí estamos respondiendoles como iglesia y habiendo compartido su espiritualidad de adapto a esta necesidad tan urgente con nuestra gente.

oren por este proyecto que comienza en nuestra diócesis.

javier
seminarista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: