Copiar, pegar y cortar en la Iglesia

20 02 2008

Remodelar la Iglesia...La Revista El Ciervo, en su número del pasado mes de enero, presentaba un dossier titulado “La Iglesia vista por los laicos“. Entre los 16 testimonios que recoge, destacamos aquí el de Fernando Vidal, profesor de la Universidad Pontificia Comillas. Merece la pena detenerse a considerarlo, incluso aquello con lo que no estemos de acuerdo. Y te invitamos a añadir tu comentario al final de la página, diciendo qué añadirías, qué conservarías o qué suprimirías en nuestra Iglesia.

Copiar

  • Conservaría la tradición, el mismo sentido de una tradición capaz de portar la absoluta novedad que es Cristo: parece una contradicción pero es una de las mayores originalidades del Evangelio.
  • Conservaría el domingo, dedicar tiempo a la Palabra y a las palabras de todos, a escuchar y conversar.
  • Conservaría los estudios profundos y abiertos de filosofía para todos los presbíteros.
  • Conservaría la liturgia, una liturgia preciosa, que no se perdiera ninguna oración que haya sido alguna vez pronunciada honestamente por alguien como todas nuestras abuelas.
  • Conservaría la valentía de los apóstoles. Conservaría cuando sale de los desiertos en que la Iglesia se encuentra muchas veces y pone el grito en el cielo. Apuesto todas mis fichas al anuncio profético en medio de los sargazos del siglo.
  • Conservaría el ciclo litúrgico, la sabiduría de los tiempos. El adviento, navidad, la cuaresma, pascua, Pentecostés.
  • Conservaría la memoria histórica de los mártires, de todos los santos y de las víctimas de todos.
  • Conservaría el patrimonio histórico-artístico, las ermitas perdidas, las torres erigidas. A veces parecen los astilleros de un gran naufragio de un mundo levantado por las manos de mucha gente.
  • Conservaría los monasterios y conventos, la vida contemplativa. Conservaría lo mejor de la pastoral de la Teología de la Liberación, la inserción de barrios, Cáritas, la pastoral penitenciaria de este país y los pequeños grupos de fe.

Pegar

  • Añadiría arte moderno y buen gusto, mucha más expresividad y novedad artística para que pudiésemos encontrar el canto de la esperanza que crea mundos más justos, en los que es posible sentarse el cordero y el lobo, el sintecho y el inmobiliario y lleguen a construir una mejor ciudad.
  • Añadiría mayor creatividad pastoral, más trabajo pastoral de calle y menos despacho.
  • Añadiría más presencia de los pastores en los distintos ámbitos y movimientos sociales para escuchar mucho, convivir y compartir lo mejor de sí. Menos cenáculo con los de siempre y más cenas con publicanos.
  • Añadiría encuentros entre gente de parroquias de barrios bien y barrios empobrecidos, para que conviviéramos y surgieran conversiones a la justicia.
  • Añadiría más ecumenismo dentro de la Iglesia entre los diferentes movimientos, órdenes y comunidades.
  • Añadiría más ejercicios espirituales ignacianos hechos a fondo y de verdad ofrecidos a gente de todos los lugares.
  • Añadiría más puentes entre mundo católico y los movimientos sociales y políticos en los que se juega nuestro tiempo.

Cortar

  • El autoritarismo que es incapaz de entender el sentido eclesial de autoridad.
  • La fobia de algunos a no reconocer las víctimas de nuestra propia acción cuando no sabemos ser Iglesia de verdad.
  • Suprimiría el celibato obligatorio para los curas y la mala costumbre de que las mujeres no puedan acoger el orden presbiteral.
  • Quitaría la capa roja a todas las potestades que se crean supermán.

Se me acaba la página: conservaría y añadiría tanto que no me quedaría espacio para suprimir sino para progresar integrando lo mejor de cada casa. Suprimiría menos gente suprema que suprima y que así haya más gente que añada y conserve lo mejor de todos.

(Fuente: Blog “El Ciervo”, 2/02/2008)

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One response

20 02 2008
orcasitaspreciosa

Cortar:
– Dinero, lujos, poder: Con menos se vive mejor el Evangelio.

Copiar:
– El modelo de discipulado de Jesús: convivir en grupos, orar al Padre, recorrer aldeas y barrios para estar presentes, escuchar las necesidades, peticiones y descubrimientos de la gente, compartirlos.

Pegar:
– Proyectos de una comunidad cristiana involucrándose en algo comprometedor, con tiempo, esfuerzo, entrega y, por qué no, oración. Los proyectos compartidos son lo que más une.

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