Cristianos ¿comprometidos?

24 02 2008

Por María Isabel Montiel*

Compromiso por la justiciaEl núcleo de la vida cristiana es la fe en Cristo, y aunque la fe no es algo visible o palpable empíricamente, da sentido y una nueva visión de las cosas y de la propia vida. La fe proporciona a los cristianos la razón última y específica de todos sus compromisos (porque podría haber otras personas que realizaran esas mismas tareas, con otra motivación).

Al hablar de cristianos comprometidos ¿no sobraría el adjetivo? Se supone que el sustantivo “cristiano” lleva implícito un compromiso… El verdadero cristiano no sólo confiesa su fe, sino que la traduce en obras coherentes con los valores que profesa. Una fe sin obras podría ser una fe muerta, o una fe falsa.

Dicho esto, ¿qué es entonces el compromiso cristiano? No es el cumplimiento de unos preceptos, de unos ritos… Es la puesta en práctica de lo que dijo y vivió Jesús. La prueba de fuego consiste en actuar conforme al Evangelio y no reducir todo a pura moral, a buena conducta. Si no nos comprometemos con la justicia y nos solidarizamos con los pobres y oprimidos, no estamos siguiendo la doctrina de Jesús. Sería un error pensar que la historia de la salvación acontece al margen de la historia general de la humanidad.

El cristiano no debe recluirse en el mundo del espíritu, ni encerrarse en su intimidad. Dios nos hizo sus “colaboradores” en la obra de la Creación, y estamos especialmente llamados al cuidado y justa administración de los bienes de la Tierra, y a procurar que no se conviertan en ídolos desencadenantes de codicia y violencia entre los seres humanos.

Tampoco podemos adoptar ciertas costumbres y modos de pensar, porque “todo el mundo lo hace”. En lo fundamental, nos tocará muchas veces nadar ”contracorriente”, si queremos ser coherentes con nuestra fe. Jesús nos dijo que estábamos llamados a ser la sal del mundo (la que da sabor a “los guisos”). Pero, ¿de qué sirve la sal que se ha “adaptado”, que se ha vuelto insípida, y sabe como el resto de los “alimentos”?

El cristiano, si se queda de brazos cruzados ante las injusticias que se cometen en nuestra sociedad y en el mundo, sería corresponsable (o cómplice) de la violación del derecho a la vida y la libertad, con la injusta distribución de la riqueza… y de todos los atropellos que sufren muchos seres humanos. Tiene que actuar y hacer crítica a toda persona, institución y organización, del tipo que sea, que no respete esos derechos.

Y la jerarquía de la Iglesia tendrá que orientar a los católicos, cuando están en juego decisiones que contribuirán al reconocimiento de los derechos fundamentales y a la promoción del bien común. Y aunque en muchas ocasiones haya sido y seguirá siendo duramente criticada por ello, no debe callar por miedo a molestar o para evitar conflictos, pues su misión está principalmente con los pobres y oprimidos, procurando conseguir un mundo más humano y más justo. Esa es la doctrina de Jesús y lo que sus seguidores debemos intentar llevar a la práctica.

El compromiso cristiano no es una obligación impuesta desde fuera. Nace de nuestro interior y será algo que nos realiza humanamente y nos da felicidad. Bien entendida, no será una felicidad “al uso”, exenta de dificultades, sinónimo de “buena vida”. Toda felicidad auténticamente humana y cristiana tiene que ser solidaria, por eso muchas veces está tan próxima a la renuncia y al sacrificio, por amor a los demás.

Rogelio NúñezLa solidaridad, en ocasiones, aminora ciertas necesidades pero no las resuelve, porque ayudamos en momentos puntuales, como para acallar nuestra conciencia. Ser solidario es sobre todo, reconocer los derechos del otro y hacer posible que los ejercite. Cuando está lejos la justicia, se hace urgente la solidaridad, porque es lo único que permite a los pobres sobrevivir. Y aunque nos parezca demasiado tajante, no es algo opcional, sino obligatorio, pues toda persona tiene derecho a disfrutar de las condiciones que le hagan posible vivir con dignidad.

Y ahora que los modernos medios de comunicación nos están mostrando a diario muchos de esos dramas humanos, no tenemos ninguna excusa para ignorar lo que pasa en el mundo. A veces sentimos impotencia, no sabemos qué podemos hacer. Pero si por lo menos nos interpela e intentamos poner nuestro granito de arena para cambiar algo la situación, ya estamos en el buen camino.

El compromiso cristiano es un asunto de sinceridad, de honestidad, de verdad, para con Dios, los demás y nosotros mismos. Si queremos encontrarnos con Dios, salgamos en busca del hermano y tropezaremos con Él.

Para concretar el compromiso personal en la vida diaria, debemos encarnar el mensaje de Jesús en nuestras circunstancias actuales y ver cuáles son sus exigencias (en la familia, en el trabajo, en las relaciones sociales, en nuestros deberes como ciudadanos…). No es necesario hacer cosas extraordinarias, sino actuar con coherencia, sencillez y grandeza de corazón. Alguien dijo una vez: “No hables demasiado de las cosas grandes, déjalas crecer en ti”.

El estilo de vida del “cristiano comprometido” lo marca el Evangelio. Lo central será vivir motivados por el amor, el servicio y la oración. Esta última nos permitirá reconocer a Dios en todas las personas y en las cosas, y a buscar su voluntad en cada acontecimiento de nuestra vida.

Pidamos al Señor luz y valentía para descubrir nuestra labor en cada situación. Que seamos constructores de paz y transmisores de esperanza allá dónde nos encontremos.

* María Isabel Montiel es Salesiana Cooperadora y profesora de E. Primaria.

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5 responses

12 11 2008
veronica aguirre

María Isabel:
Me parece que tu columna sobre los cristianos comprometidos es maravillosa, me ha ayudado muchísimo a preparar un tema para nuevos misioneros que desean comprometerse con la Iglesia. Te lo agradezco y te felicito.
tu hermana en Cristo: Vero

21 11 2008
Maria Delia Pico B

Me parece un bonita imagen para mostrar lo importante que es elegir nuestros representantes

22 11 2008
Mercedes Ramírez

María Isabel,
Me parece muy interesante tu artículo sobre: Fe, Arte, Solidaridad… , pues estoy preparando una reflexión de Adviento que apunte al compromiso. Así que pienso tomar algunos puntos de tu artículo.

Muchas gracias.

19 02 2009
yuni

todo bien

20 01 2011
esteban

hola
me da mucho gusto encontrar personas realmente comprometidas con la iglesia
sigue asi,

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