Encuentro con Dios

7 04 2008

Escuchamos en el evangelio de ayer cómo Jesús se acerca a dos de sus discípulos, acompaña su camino hacia Emaús y sólo es reconocido cuando le ven partir el pan. Así es nuestra relación con Dios: Él toma la iniciativa y, aunque no se separa ni un instante de nosotros, nos cuesta verle. Su oferta es un encuentro personal con Él, tan personal (e intransferible) que habrá tantas modalidades como personas. Nosotros incluimos cuatro visiones -de las infinitas que puede haber- sobre el modo de explicar ese acercamiento de posturas con Dios, ese llegar a tocarse con la punta de los dedos (o estrecharse en un abrazo). ¡Que le encontremos y comprendamos por qué nos ardía el corazón!

Un hombre fue a una barbería a cortarse el cabello y recortarse la barba, como es costumbre. En estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendía. Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas; de pronto tocaron el tema de Dios, y el barbero dijo:

– Fíjese, caballero, que yo no creo que Dios existe, como usted dice…

– Pero, ¿por qué dice usted eso? -preguntó el cliente.

– Pues es muy fácil: basta con salir a la calle para darse cuenta de que Dios no existe, o dígame, acaso si Dios existiera, habrían tantos enfermos, habría niños abandonados, si Dios existiera no habría sufrimiento ni tanto dolor para la humanidad, yo no puedo pensar que exista un Dios que permita todas estas cosas.

El cliente se quedó pensando un momento, pero no quiso responder para evitar una discusión. El barbero terminó su trabajo y el cliente salió del negocio.

Recién abandonaba la barbería cuando vio en la calle a un hombre con la barba y el cabello largo, pareciendo que hacia mucho tiempo que no se lo cortaba y se veía muy desarreglado. Entonces entro de nuevo a la barbería y le dijo al barbero:

– ¿Sabe una cosa? Los barberos no existen.

– ¿Cómo que no existen? -preguntó el barbero- Si aquí estoy yo y soy barbero.

– ¡No! -dijo el cliente- no existen, porque si existieran, no habría personas con el pelo y la barba tan larga como la de ese hombre que va por la calle.

– ¡Ah!, los barberos sí existen, lo que pasa es que esas personas no vienen a mí.

– ¡Exacto! -dijo el cliente. Ésa es la cuestión: Dios sí existe, lo que pasa es que las personas no van hacia Él y no le buscan, por eso hay tanta pobreza y miseria como usted bien dijo…

Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno (Daniel 10:8)

Daniel recibió una visión que lo turbó grandemente. Él quería comprender su visión. Se apartó por sí mismo para comprender su visión ayunando durante tres semanas. Tres días después de su tercera semana de ayuno, un mensajero de Dios se apareció ante Daniel. El mensajero explicó que el Cielo había escuchado su oración desde el primer día, pero que un príncipe persa (un ángel demonio) le había impedido al mensajero acercarse a Daniel.

Hay veces en nuestras vidas en que debemos apartarnos nosotros mismos para buscar la voluntad de Dios con todo nuestro corazón. Es en estos tiempos cuando escuchamos del Cielo, en formas nunca antes experimentadas. La perseverancia de Daniel en oración fue recompensada con un encuentro personal con el Cielo. Sin embargo para que esto sucediera Daniel tuvo que quedarse solo, abandonado por sus fuerzas y puesto en una condición de desamparo. Cuando no tenemos la capacidad de mover las circunstancias alrededor nuestro, estamos en posición de poder escuchar del Cielo. Es el reconocimiento de nuestra humanidad y nuestra fragilidad que nos pone en una posición en que podemos tener un encuentro personal con el Dios Vivo.

¿Necesitas hoy un encuentro personal con Dios? ¿Necesitas que Dios intervenga en tu nombre? Búscalo con todo tu corazón. Demuéstrale que es importante para ti. Apártate por un momento y reconoce tu desamparo ante Él. Él te recompensará con Su Presencia.

  • La enDIOScopia (Darío Pérez)

Lo primero de todo es que ni siquiera quieres que llegue el día de la consulta, por ti ojalá no hubiera encuentro porque sabes que te va a doler, a incomodar.

La espera del día D también es para verla. Para ir preparado has de estar completamente en ayunas, a dieta de abusos y torpezas, como si ese ayuno enmendara los empachos pasados y futuros.

Y llega el encuentro. Es encantador, te dice que no es para tanto, que es molesto pero que no te va a doler. Te buscas algo que te adormezca, una excusa para lanzarte al vacío, una coartada a la que aferrarte para que no te duela.

Y entonces entra y sientes como que te ahogas y te empiezas a quedar sin aire porque no confías en él. Él te tranquiliza, te pide que cojas aire profundamente y tú no quieres porque ni siquiera eres capaz de respirar normal. Como te insiste con tanta fe, te lo acabas creyendo e hinchas los pulmones (y se puede) y dejas que te haga.

Y gracias a que Él ha insistido y ha conseguido que te dejes, te mira todo por dentro y concluye lo que sabes y nunca te quieres recordar: Que todo está bien, que hay pequeñas cosas pero que no importa, que se enmiendan con poco. Que todo el problema está en tu cabeza: que si te fías, tienes madera suficiente y los mimbres para hacer grandes cosas.

Él sabe lo que hace y sólo quiere que tú también lo sepas. Y que lo hagas

  • Martín Valverde
“Por favor, guarden silencio y hablen con Dios… y les dirá que les ama”

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4 responses

8 04 2008
Mª Pilar

Es hermoso los caminos que tiene este Dios Amor nuestro, para hacerse escuchar por nuestros corazones tantas veces adormecidos. El silencio interior y el abandono, también son caminos para escucharle y sentirnos amados incondicionalmente, llamados a una vida nueva y una mirada nueva.

11 04 2008
Eduardo

El Señor habla a nuestro corazón, nos llama, nos ama, se interesa por nosotros, ¿qué esperamos para ir hacia Él? Escuchemos su voz para que arda nuestro corazón como a los discípulos de Emaús.

14 09 2008
CARMEN

QUIERO AGRADECER INFINITAMENTE VUESTRA PALBRA DE CONSUELO DE SOLIRADIDAD QUE EMANA DEL ESPIRITUD DE DIOS; QUE SE REVELA EN VUESTRO CORAZÓN GENEROSO, DEL QUE DIOS SE VALE PARA HABLARLE A LA HUMANIDAD; QUE TIENE SED DE UN PADRE AMOROSO. QUE ES CAPAZ DE QUITAR EL DOLOR HUMANO QUE ARRASTRA EL HONBRE ATAVÉS DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDA.
SIN DIOS SOMOS ESLABONES DISPERSOS EN EL ESPACIO. QUIERO HAYAR LA UNIDAD CON DIOS.
.

24 10 2008
Ramón

Siempre nos preguntamos por qué existen tantos niños y personas que sufren en nuestras calles, y la respuesta más proxima que todos damos o nos preguntamos por qué Dios permite tantas cosas, y nunca encontramos una respuesta a estos interrogantes, pero no nos damos cuenta que no es Dios quien permite que pasen todas estas cosas; somos nosotros mismos, que permitimos que sucedan.
Nos olvidamos de Dios y despues le exigimos a Él que nos responda a las necesidades que tenemos, como si nosotros fueramos tan gran cosa, y no somos nada ante Él, y la gran mayoría de las veces lo tenemos sólo como un bombero, lo buscamos cuando tenemos serias dificultades, pero si estamos bien no queremos que se meta en nuestro caminar; qué difícil aceptar a Dios en nuestras vidas y hacer lo que Él nos pide, y sería otro nuestro mundo, no como el que estamos viviendo.
Que Dios nuestro Padre toque nuestro corazón y lo transforme en un corazón de carne para ser sensibles ante tanta realidad que tenemos y que no queremos ver, estamos ciegos como los discípulos de Emaús, y no podemos seguir así. Tenemos qe reconocer al Señor…

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