Birmania en el ojo del ciclón

18 05 2008

Por Vicente Gutiérrez*

Ciclón NargisHace unos días recibíamos con impacto la catastrófica noticia del ciclón Nargis en Birmania. Lo triste es que, con muchísima seguridad, el impacto de esta noticia durará hasta que los medios de comunicación dejen de dar cobertura a los acontecimientos que se van desarrollando en este país del sudeste asiático.

Si bien es cierto que el ciclón Nargis ha arrasado varias regiones de Birmania cobrándose la vida de numerosas personas, tampoco es menos cierto que la Junta Militar de este país está favoreciendo, con su cerrazón, que las consecuencias se agraven y aumenten por momentos, poniendo en peligro la vida de miles de sus compatriotas que se enfrentan al hambre, a dificultades sanitarias y al riesgo de que aparezca una epidemia de cólera. Pero siempre todo es más complicado de lo que parece, así que veamos algunos puntos:

  • La Junta Militar se ha encargado de eliminar toda oposición en el país, ya sea encarcelando a los disidentes o matándolos. Por cierto ¿no será esta buena oportunidad para “blanquear” tantas personas asesinadas por este gobierno dictatorial y hacerlas pasar por víctimas del ciclón?
  • Pero este gobierno militar no se sostiene solo, de ahí que cuente con la ayuda de dos grandes amigos: Tailandia, que apoya económicamente a cambio de sacar todos los recursos naturales de Birmania; y China, su hermano mayor, que apoya política y militarmente a la Junta Militar.
  • También hay que tener en cuenta el apoyo económico que miles de turistas han dado a este régimen dictatorial eligiendo Birmania como destino de sus vacaciones. Pero, eso sí, el turista se lleva la idea de que la gente es feliz de estar sometida de forma represiva, ya que siempre sonríen.
  • Las ONGs haciendo llamamiento para recoger fondos sin tener garantizado el que los puedan hacer llegar a los damnificados ya que la Junta Militar no da entrada a ningún organismo, ni siquiera a la ONU le está resultando fácil obtener visados para entrar y trabajar sobre el terreno. Las dificultades para que la ayuda llegue son muy grandes (hace unos días hablaba con el obispo responsable de Cáritas Tailandia sobre este tema). Pero para algunas ONGs está siendo un negocio ya que, apelando a la sensibilidad de la gente, están recaudando grandes sumas de dinero que, de momento, quedarán en sus cuentas corrientes, donde se beneficiarán de grandes intereses. Algunas ONGs primero hacen el llamamiento y después ya ven para qué quieren el dinero. Un ejemplo, en España aún hay dinero destinado para el Tsunami en las cuentas de algunas ONGs y no porque lo estén dando por partidas, sino porque ya no saben dónde destinarlo, ¿qué harán con ello al final?
  • Y, ¿por qué la Junta Militar tiene miedo a recibir la ayuda internacional? Tal vez teman que pueda ser una oportunidad para que se infiltren personas que favorezcan su derrocamiento, tal vez no quieran que el resto del mundo se entere de lo que están haciendo en ese país, tal vez estén tan cegados por el poder que les dé igual el sufrimiento de miles de sus compatriotas. Tal vez sea todo eso y más, no lo sé. Lo cierto es que monstruos como éstos nunca crecen solos ni se sostienen solos, pero ¿quién le pone el cascabel al gato?

Tampoco hay que dar muchas vueltas al tema, todo esto pasará en unos días. Los medios de comunicación encontrarán otra noticia “más mediática”. Las agencias de viajes seguirán ofertando Birmania como un destino turístico en el que la gente les recibirá con una sonrisa y se sumará el morbo de visitar las zonas afectadas para luego contárselo a sus amigos cuando regresen. Las ONGs seguirán recaudando dinero sin tener posibilidad de destinar la ayuda a los damnificados, pero, mientras tanto, los intereses crecen. La gente seguirá dando dinero a las ONGs porque eso es más fácil que el compromiso político de exigir internacionalmente el cese de la Junta Militar y el proceso de democratización del país. Es decir, todo volverá a la normalidad en unos días mientras en Birmania se irá agravando la situación en la oscuridad del olvido internacional.

* Vicente Gutiérrez es sacerdote, misionero del IEME en Tailandia

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3 responses

18 05 2008
Maribel

Querido Vicente:
Gracias por tu artículo y por descubrirnos la triste realidad de la situacion de Birmania, que será parecida, por desgracia, a la de otros países sometidos a esa tiranías.
Pensaba ingresar dinero en las cuentas que Cáritas tiene destinadas a la ayuda para paliar las necesidades de los afectados en Birmania, pero no sé si van a poder distribuirla, dada la situación política que allí tienen. Estas injusticias siempre me han preocupado y me hacen cuestionar, si yo hago lo que debo para remediarlas, pero la verdad es que no sé cómo.
Te agradecería me dieras alguna pista sobre lo que desde aquí y a nivel individual se puede hacer. Quizás tendría que ser a nivel internacional, de otros gobiernos, instituciones, etc. pero como cristianos, no podemos lamentarnos simplemente, algo más habrá que intentar.
Un abrazo.
Maribel

20 05 2008
Vicente Gutiérrez

Amiga Maribel:

La verdad es que hasta el cómo ayudar resulta difícil. Mañana llegará el Secretario General de la ONU a Birmania para tratar de mediar y de convencer a la Junta Militar de que permitan la entrada y distribución de la ayuda. El domingo se espera una reunión con los representantes de todos los países que ofrecen su colaboración, posiblemente también sea en la capital birmana.

Bueno, dejando ese tema aparte, lo que sí te diría es que “los grandes problemas exigen grandes soluciones”, es decir, en este tema tiene que ser la comunidad internacional la que intervenga. Nosotros, como ciudadanos, podemos (y debemos) exigir a nuestros dirigentes que asuman responsabilidades políticas al respecto. El tema no es sencillo y los gobernantes (fuera de campañas electorales) no están por la labor de escuchar a la gente, pero yo me preguntaría ¿no tenemos todos algo que ver con esta sordera de los políticos cuando nos desentendemos de la vida social y política de nuestra nación y entregamos, TOTALMENTE, tal responsabilidad a nuestros representantes sin volver a pedirles cuentas?

Pero con esto no quiero eludir una respuesta más prágmática:
– Primero te recomendaría que te informaras bien. Si quieres hacer algo por Birmania entérate bien de lo que se cuece en ese país tan lejano, en todos los sentidos, de España.
– Infórmate de las Organizaciones que vayan a colaborar allí y opta por aquella que veas que su Ideario conecte más contigo.
– Siguiendo las noticias verás en qué momento, si llega a darse, las Organizaciones pueden entrar a colaborar en el país.
– Exige a la Organización con la que colabores una información seria, transparente y seguida de los acontecimientos y del proceso de la ayuda.
– Una vez bien informada puedes hacer una tarea de sensibilización entre familiares y amigos. Si se logran acciones conjuntas siempre tendrán más fuerza que las individuales.

Pero siendo realista también te indico ciertas dificultades:
– La información sobre Birmania disminuye conforme a la distancia. Es decir, yo, al estar al lado, recibo información constante. En España, por ser Birmania un país de Asia con el que no se tiene mucha relación, la información es más escasa.
– Las Organizaciones no suelen ser muy dadas a informar del proceso de la ayuda, se suelen centrar más en informar de la situación de desastre y de las necesidades que hay, es decir, sensibilizar para obtener fondos.
– Hay que ser realistas y saber que cuando ocurre un desastre siempre habrá gente que trate de sacar provecho. Cuanto más intermediarios, más peligro. Los agentes locales, incluso de organizaciones religiosas, también intentarán sacar su parte (la corrupción es endémica en ciertos países).
– A la hora de informar y sensibilizar a otra gente te darás cuenta del poco interés que van a mostrar y la cantidad de excusas que te darán para no hacer nada.

Espero haber respondido a tu inquietud. Perdona por la extensión de la respuesta. De todas formas, cuenta conmigo si tienes alguna cuestión más.

Un abrazo,

Vicente (Misionero del IEME en Tailandia)

22 05 2008
Marcela Kelley / Bangkok, Tailandia

Hola Vicente,
Es tan tristemente cierto todo lo que decís… Aquí (en Tailandia) estamos al lado de este pobre y castigado país -en todos los sentidos- y las noticias van mermando su exposición día a día. Entre el medio oriente y el terremoto en China, los pobres birmanos, están perdiendo. Me pregunto por qué los mismos que invadieron Irak, “los campeones de los sistemas democráticos y de la libertad”, argumentando que era una dictadura cruel según su modo de ver el mundo, no se dan cuenta de lo que pasa en Burma (Birmania)… o no quieren darse cuenta… o realmente no les importa… o ¿será quizá que no hay petróleo por allí?
Lo que decís del turismo, me hace sentir bien, ya que desde hace años amigos me han querido convencer de ir, pero siempre ha habido algo dentro de mí que me dice que no, que no quiero contribuir con un régimen casi, a esta altura, genocida.

Excelente articulo.

Un abrazo
Marcela

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