Juego, set… y vida

27 06 2008

Por Guzmán Pérez*

rafael-nadal-roger-federerHay quienes dicen que el tenis es un deporte aburrido. A mí me parece emocionante, intenso, sobre todo cuando se enfrentan en la pista figuras como Federer y Nadal. ¡¡Qué elegancia, qué técnica, qué resistencia, qué capacidad de luchar hasta el final!! Pero no voy a hablar aquí de estos grandes jugadores, eso se lo dejo a los comentaristas deportivos.

Hace unos días, precisamente viendo la final de Roland Garros entre los dos mejores jugadores del circuito, me dio por pensar que el tenis tenía algunos “parecidos razonables” con la vida y con la fe, algunos “paralelos” muy sugerentes. Una buena amiga me sugirió después algunos otros detalles que completan esta reflexión. Quizá nos pueda ayudar a simbolizar nuestro camino como cristianos…

Sabemos que en el tenis, como en la vida cristiana, el servicio es un elemento muy importante. Los tenistas saben que se juegan mucho en cada servicio, porque tener un buen servicio es un “seguro” para ganar puntos (que se lo digan a Federer, por ejemplo). Por eso lo practican una y otra vez, tanto el primero como el segundo servicio. Lo importante es que la pelota “entre”, que el oponente no pueda devolverla en buenas condiciones. De este modo, “romper el servicio” a alguien que “sirve” muy bien es ciertamente muy complicado. Lo difícil de comprender en el tenis es que además de ganar el propio, haya que rompérselo al contrincante… Pero eso es otra historia; lo que está claro es que si un jugador -o un cristiano- no tiene un buen servicio, cada partido se le hace cuesta arriba…

Aparte de estos detalles, llama la atención que, para el servicio, se necesita absoluto silencio. A diferencia de otros muchos deportes, en los que se jalea a los jugadores, en el tenis el jugador no pone la bola en juego hasta que no hay silencio, condición que el juez de silla se encarga de mantener con el habitual “silence, please” cuando es preciso. Y es que el servicio requiere concentración, silencio, no se puede hacer a la ligera, sin pensarlo, de cualquier manera. Los cristianos nos jugamos mucho en ello, seguimos a alguien que vino «a servir, y no a ser servido» (Mt 20, 28). Y por eso no tiene sentido un servicio que no se alimente en el silencio, en la oración, en la intimidad con el que llevó a cabo el mejor servicio de la historia.

Los partidos de tenis suelen ser bastante largos, a veces de hasta tres horas o más. Exigen un esfuerzo enorme, una gran resistencia, mantener el ritmo, aguantar la presión del público, dosificar las fuerzas, intentar devolver todos los golpes, no dar ninguna bola por imposible, etc. Un claro ejemplo de todo esto lo tenemos en Rafa Nadal, cuya resistencia parece a menudo ilimitada. Es como si el jugador balear hubiera escuchado las palabras de san Pablo: «olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio» (Flp 3, 13-14).

El cristiano, como nuestro mejor tenista, no se echa atrás, no se arredra, aguanta los “golpes” más duros, lucha por seguir metido en el “partido”, por llegar a cada bola y colocarla en el sitio más difícil de la pista, para dar un “golpe de efecto” o, como dicen los comentaristas en los partidos, por “jugar profundo“. A veces habrá “reveses” o “errores no forzados” que le hagan perder la confianza, la concentración, pero tendrá que sacar fuerzas de flaqueza, mantener la “tensión” en el cordaje de su corazón y responder con fe a esos “golpes” de la vida que le pillan “a contrapié”. Si todo eso lo hacen los tenistas «por una corona que se marchita» (1 Cor 9, 25), por un premio que termina consumiéndose, ¡cuánto más nosotros, por una corona y un premio como la vida plena que nos da Cristo!

Otro de los aspectos que me llama la atención del tenis es la figura del entrenador. A la hora del partido, parece un espectador más. Probablemente ha pasado muchas horas junto a su jugador, practicando el servicio, ayudándole a perfeccionar su técnica, su estilo de juego, orientándole y sacando de él su mejor tenis. Pero, cuando llega la hora de salir a la cancha, él se retira a un segundo plano. No es que no esté con él, no es que no le apoye, sino que le deja que muestre todo su potencial, todo lo que sabe hacer, lo que tanto ha practicado. Es probable que sufra desde la grada más que nadie, pero ya ha hecho su trabajo, y es el turno del jugador.

Quizá Dios haga algo parecido con nosotros, y por eso a veces pensamos que nos ha abandonado, que nos ha dejado “solos ante el peligro”. Nada más lejos de la realidad, pues nos ha formado desde el vientre materno (Jr 1, 15), en la “escuela” de la vida, y está con nosotros todos los días (Mt 28, 20). Pero no nos va a sustituir en aquello que nos toca hacer a nosotros, no nos tiene que recordar aquello que ya sabemos hacer. En cada jornada, en cada “partido”, en cada “ronda”, nos jugamos mucho. Puede que no salgamos en la prensa como ganadores de un Grand Slam ni de una Copa Masters. Pero sí hemos bebido de la Copa del mejor Maestro, del Rey de todas las pistas, y eso nos da “ventaja” en el jeu décisif de la vida y de la felicidad.

* Guzmán Pérez es director de FAST

Anuncios

Acciones

Information

One response

27 06 2008
Mª Pilar García

Hermosa la comparación y la manera de expresar el seguimiento del Maestro.
Servicio, silencio, resistencia, jugar profundo, entrenador… todo esto conlleva esa tarea oculta… Trabajo duro, largos periodos de aprendizaje, y después, salir a la lucha para llevar por todo el mundo… su mensaje, estilo, Palabra, Vida.
¡¡Muy profundo !! La figura es muy sugerente, para animarnos a ser “jugadores” por y para el Reino. Gracias un abrazo entrañable. Mª Pilar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: