«Pero Jesús se abrió paso entre ellos»

10 07 2008

Por Guzmán Pérez*

José Antonio Pagola

Siempre me ha llamado la atención ese pasaje del Evangelio (Lc 4, 21-30) en el que los propios paisanos de Jesús, enfurecidos con Él, lo llevan al borde de un precipicio «con intención de despeñarlo» (vaya humor tiene este Lucas… ¡pues claro, no iba a ser para enseñarle una bonita vista!). No sé si Jesús era muy fuerte o si tenía mucha capacidad de convicción, pero el caso es que «se abrió paso entre ellos, y se alejaba». Si vamos unos versículos más atrás, vemos que la admiración y aprobación de los judíos al salir de la sinagoga, se torna en furia y rechazo poco después, cuando Jesús les viene a decir que la noticia que Él trae va más allá de sus esquemas y que ellos no tienen la “exclusiva”.

Estas últimas semanas, al informarme sobre el “revuelo” que se ha montado en torno al “caso Pagola“, me vino a la memoria este texto tan sugerente del evangelio de Lucas. No pretendo en absoluto comparar esta situación de nuestra Iglesia española con aquella que vivió Jesús, ni equiparar a los obispos con los judíos de aquel tiempo, ni mucho menos a Pagola con el mismísimo Jesús; Dios me libre… Pero me parece que puede ser un “paralelismo” adecuado para mirar esta situación con otros ojos. Porque estoy convencido de que Jesús será quien termine abriéndose paso en medio de todo este embrollo. Me explico.

No soy teólogo, ni experto en Cristología, de modo que mi opinión es muy personal y discutible. Además, no quisiera entrar demasiado en esta encarnizada polémica. Si lo hago, es para intentar ir más allá de todo este “alboroto” teológico y doctrinal. He leído —con agrado— el libro de Pagola, la Nota de la Comisión Episcopal de Doctrina de la Fe (con menos fruición ésta), otros artículos y comentarios sobre el libro y sobre la Nota, así como la controvertida Carta Pastoral que el obispo de Tarazona nos “regaló” por Navidad. Y, o mucho me equivoco, o parece que las cosas se han ido un poco “de madre”. No sé qué ha ocurrido entre algunos obispos y teólogos —y entre algunos creadores de “recta opinión” que circulan por la Red— para que quieran despeñar a Pagola y a su obra de esta manera.

A veces dudo de si han leído el mismo libro que yo y, sobre todo, dudo de si es posible salirse del “guión” en nuestra querida Iglesia. En cualquier caso, lo reconozcan o no, es innegable que el estudio de Pagola ha sido mucho más beneficioso que dañino para los creyentes de nuestro país. Porque ha logrado algo que muy pocas veces ha hecho o hará cualquiera de nuestros obispos: presentar a Jesús de manera asequible, bella, comprensible y entusiasmante. Ayudar a que el cristiano de a pie se apasione por Jesús, por su buena noticia, por su Reino. Y escribiendo desde la fe de la Iglesia, con lenguaje sencillo, con rigor y claridad. ¿Tan malo es eso?

No voy a entrar a juzgar los aspectos metodológicos y doctrinales que la Nota califica como “deficiencias” en el libro de Pagola. Ya lo han hecho otros en diversos comentarios que he podido leer en estos días. Entre ellos, destacaría el de Rafael Aguirre, teólogo y profesor emérito en la Universidad de Deusto. Desde su profundo conocimiento de la Escritura, considera de gran valor la obra de Pagola, aun advirtiendo en ella «muchas cosas discutibles». Todo estudio histórico es «necesariamente hipotético, limitado y aproximativo (como reconoce el autor en el subtítulo)». El teólogo bilbaíno reconoce que «sería muy interesante discutir algunos puntos del libro, pero lo malo es que la condena episcopal, autoritaria y descalificadora, hecha desde presupuestos fundamentalistas, impide la discusión crítica y libre».

Y es que la Nota ha venido, a mi entender, de manera muy inoportuna. En primer lugar, llama enormemente la atención esta “fijación” del episcopado con el libro de Pagola. Precisamente el autor, siguiendo las indicaciones de los obispos, ha revisado su obra, y su nueva edición (que verá la luz en septiembre) ha recibido el nihil obstat de su obispo, Monseñor Uriarte. Pero aun así la Comisión Episcopal de Doctrina de la Fe ha publicado su Nota “de clarificación”, para «ayudar a los miles de lectores de la primera versión a hacerse un juicio de la misma conforme a la doctrina católica». Y más que aclarar, toda esta situación genera más confusión que la que le achacan al libro de Pagola.

Y además, parece que el único problema “mediático” de nuestra Iglesia sea éste. Sus razones tendrán los obispos para advertir del “daño” que puede hacer esta obra que ha vendido casi 45000 ejemplares. No lo dudo. Pero ¿han leído ustedes alguna Nota advirtiendo de las faltas constantes a la caridad que algún locutor de la radio de los obispos comete diariamente desde hace años? Imagino que no, porque no existe tal Nota… Como advierte Joaquín Luis Ortega en Vida Nueva, parece que «las tergiversaciones del mandamiento del amor no son tan graves como los hipotéticos desvíos teológicos». Y eso que seguimos a uno que se entregó hasta la muerte por amor… Un Dios que se despojó de su rango, y actuó como un hombre cualquiera (Flp 2, 6-7), asumiendo toda nuestra humanidad para —desde ella— darnos vida y salvación (incluso a los más alejados). El mismo del que habla Pagola…

En definitiva, no se queden sin leer «Jesús. Aproximación histórica». Si quieren, pueden esperar a la edición corregida y aumentada, para evitar cualquier “daño” o atisbo de duda. Pero léanlo con interés, con sentido crítico (como el que hay que tener para todo, hasta para leer las encíciclas papales), tratando de examinarlo todo y quedarse con lo bueno (1 Tes 5, 21). El de Pagola es un libro que entusiasma y que cuestiona, más allá de las polémicas y las “condenas”, y más allá de sus limitaciones, reconocidas por el propio autor. No es un libro de Cristología, ni de dogma —no lo pretende— sino un verdadero anuncio de la Buena Noticia de Dios, de cómo se reveló en la historia, de cómo se hizo carne en la vida y el mensaje del hombre Jesús. Y sobre todo, más importante que leer este libro, acérquense a Jesús y dejen que rompa sus “esquemas”, apasiónense por Él y no se crean con la “exclusiva”. Jesús seguirá abriéndose paso en las vidas de mucha gente, no lo duden. Ojalá sea también en la nuestra.

* Guzmán Pérez es director de la revista FAST.

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6 responses

10 07 2008
Mª Pilar García

Parece que estamos de nuevo en tiempo de “censura”, de acallar a los que -de manera sencilla, cercana, y sobre todo, sin faltar para nada a la verdad, desde la “Buena Noticia”- nos acercan a Él. Sabiendo que el Espíritu sopla libremente en los corazones que lo acogen, y como sucedió con los apóstoles, hombres sencillos, les enseñó cuanto tenían que decir, comprender, vivir. Uno de mis profesores de teología, nos decía: “Jesús no fue a la “universidad”, se acercó al templo… y parece ser que no le convenció lo que allí escuchó”. Él escuchaba de manera total a su Abba querido, y de esa unión total, y escucha sin reservas… se manifestó, como Palabra Encarnada. Ahora la censura quiere acallar a los creyentes enamorados de este Jesús, expresándolo con palabras sencillas, ilusionantes, capaces de enamorar, atraer nuestras vidas hacia Jesús, limpio de tanta “sustancia” a veces, cargada de muchas palabras “nuestras”. A un amigo de esta revista, que escribe desde su corazón de creyente enamorado… también le han retirado un artículo suyo (no aquí); las personas que lo han hecho, ni siquiera dan razones del porqué, sencillamente lo quitan… Esto causa tristeza y estupor.
¡Gracias por su artículo animando a seguir al Señor, sea con ayuda, o sencillamente, abriéndole nuestro corazón, porque jamás defrauda a quien confía en Él!

13 07 2008
Jairo del Agua

Te felicito amigo mío. A partir de ahora te leeré con más asiduidad. Sin acritud y con respeto has dicho muchas cosas y me has dado una información muy completa para que pueda hacerme mi propia opinión. Yo también confío que el Jesús de los creyentes se abra paso en el corazón de los que le buscan sinceramente a pesar del escándalo de los Obispos, no de Pagola precisamente.

Hoy FAST ha ganado muchos puntos para mí. Me encanta que los jóvenes os manifestéis con esa sinceridad y esa frescura. Sois la esperanza de los que luchamos porque en nuestra Iglesia desaparezcan “los que no entran ni dejan entrar”.

Un abrazo fraterno.

Jairo

22 07 2008
Juan Felipe Sebastián

Me gustaría hacer una invitación. Una invitación a recordar algo, a propósito del hecho de haber mencionado el término “aproximación histórica”. A lo largo de nuestra corta o larga historia hemos sido recurrentes, del mismo modo que los judíos en el éxodo, en desviarnos del camino a Dios. El hombre recibe las bienaventuradas enseñanzas, el camino a la verdad repetidamente en su camino mediante diversas revelaciones o mensajeros, y qué hace, o mejor dicho qué es lo que ha hecho repetidamente a lo largo de su historia: pues tomar el mensaje de un hombre que vino a aclarar que el amor es lo más importante y luego legendizar su historia, mitificar su persona y luego elaborar un complejo dogma en el que quedan fuera precisamente quienes más deberían estar dentro. Los hombres simples. El dogma cristiano es simple. Ama. Ama a Dios, y a los demás como a ti mismo. Y para comprender esto no hay que ser una eminencia, por el contrario hay que “hacerse como ellos” como los niños. Nos invito hermanos, con amor a meditar en lo bello y simple que engloba todo, un misterio que un teólogo (con todo respeto) podría no entender, y que un niño sabe hace ratos.
Retomo el centro del tema, quizás no sea lo mejor embarcarnos en juicios que puedan desviar el foco de atención sobre lo más importante. Recordemos que nuestro mismo Señor nos enseñó a orar desviando la atención de sí mismo, y lo mismo hizo cuando fue llamado maestro bueno. No cuestiono el poder ni autoridad de Jesús, sino que destaco que aún él, que merece todo honor y gloria señaló siempre a Dios y al amor como nortes únicos y primeros del alma humana. No perdamos el norte. No digo que yo no lo pierda frecuentemente, pero reflexionemos hermanos sobre el camino a lograr santidad y que así nos evitemos amenazas o retardos en nuestro llamado a ser Santos, o mejor dicho a amarnos.

30 07 2008
Carmen (Almendralejo)

La Buena Nueva, son escritos como éstos que nos apuntan la dirección sin que deje ni una sombra su dedo… es como el trigo sembrado en medio de la cizaña: por sí mismo brota, sólo hay que dejar que madure y pasar de las piedras que no edifican templo alguno, máxime cuando éstos son de puertas cerradas a cal y canto, sepulcros blanqueados que apestan a carnes viejas y muertas, lo mismo que siguen dando vueltas sin dejarnos caminar sin alegría sino bajo pena de excomunión o descréditos…
¡Vale la pena morir buscando le fuente que mana y fluye, beber del Agua que corre y quita la sed!
Carmen Hernández Rey

7 10 2009
Los acentos en la Iglesia « Fe, Arte, Solidaridad… y Tú

[…] como el “bebé medicamento”, la “educación para la Ciudadanía” y —asombrosamente— el “Jesús” de Pagola, han sido objeto de documentos oficiales de las diversas instancias de la Conferencia Episcopal […]

26 03 2010
jorge

hola, no entiendo bien lo quiso publicar. mi testimonio es el siguiente, me mude a una ciudad con mi esposa embarazada, lejos de nuestros familiares guiados por el Señor. es una ciudad donde en las plazas hay vigiladores que estan a la espectativa de todo y se van pasando información de que si ven a alguien que no conocen. a los tres dias de mudado mi perro se pierde y salgo a buscarlo por la noche, justo a la vuelta de mi casa hay un puesto de vigilancia y no me conocian, mi contextura fisica daba con la descripcion de un ladron de una casa del barrio de hacia cuatro dias, por lo que el vigilador dio alerta a los demas puestos de porque camino iba para que me intercepten y lleven detenido. maravillosamente pase cerca de ellos y no me habian visto (lucas 4:29-30). a los dias siguientes volví a pasar frente al mismo vigilador y el sintio que no era mala persona. cinco meses despues ese mismo vigilador me esta ayudando para entrar a trabajar de vigilador para la misma empresa que el trabaja. hoy me confeso que ese dia que me vio pasar la intuision lo detuvo de llamar a la policia para que me lleven detenido. estoy seguro que fue Dios que toco su corazón para que no lo haga. imaginense si lo hacia, mi esposa estaba sola en la casa embarazada con perdidas y muchas posibilidades de perder el bebé, su familia a 400 Km de ella. Dios nos estuvo protegiendo sin saberlo nosotros y cinco meses despues me entero por boca del mismo vigilador. si quieren contactarme haganlo a majomadariaga(arroa)hotmail.com

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