Casados… y a las misiones

22 09 2008

Un matrimonio de Pamplona decidió pasar su primer año de casados como misioneros. Son Beatriz Zandio, de 30 años, médico, neuróloga y Rodrigo Espinedo, de 35 años, profesor en el colegio marista de Pamplona. Ambos se casaron en el verano de 2007 y decidieron irse al Chad a vivir una experiencia misionera de un año como cooperantes de los hermanos maristas, al amparo de la ONG SED. Han pasado por la Casa del Distrito en Accra, Ghana, antes de regresar a España, y nos explican esta preciosa experiencia a través de esta entrevista.

No es muy normal que una pareja de recién casados opte por un año de trabajo misionero de este calibre…

En nuestro caso, la inquietud por el servicio a los más necesitados venía de lejos; ambos hemos participado en campos de trabajo de SED. Como pareja también decidimos apostar por ello de una forma concreta, en un momento en que nuestra situación familiar y laboral nos lo permitía. Ofrecimos nuestra disponibilidad a la Provincia Ibérica y los hermanos decidieron el lugar y la forma.

Había muchas posibilidades… ¿por qué el Chad?

Es cierto: podíamos haber ido a cualquier lugar. Pero las palabras del H. Samuel, Provincial, fueron muy claras: “Sois un regalo para la Provincia; y un regalo se hace a quienes más los necesitan”. Nos hizo la propuesta de ir al Chad y la aceptamos.

¿De dónde viene vuestra vinculación con los Maristas?

Rodrigo es profesor en el colegio marista Santa María la Real de Pamplona y colabora en los equipos provinciales de misión. Beatriz ha crecido en los grupos juveniles de fe maristas. Ambos nos sentimos identificados con los rasgos de la espiritualidad marista, con su estilo y carisma.

Aterrizáis en Chad: ¿choque cultural, lingüístico,…?

El primer y auténtico choque fue con la situación de pobreza que atraviesa el país; no lo imaginábamos así. Día a día nos hemos intentado adaptar a esa realidad, a la falta de medios… Las diferencias culturales han sido más bien un elemento enriquecedor.

Cuando llegasteis había maristas en Koumra y en Sarh. ¿Ibais con intención de integraros en una de esas comunidades?

Estábamos muy abiertos a cualquier posibilidad, pero deseábamos colaborar estrechamente con los hermanos. Nos quedamos a vivir en Sarh formando comunidad con Carlos y Blaise, el primer Marista chadiano. Cuando Carlos tuvo que regresar a España y Blaise marchó a Koumra, seguimos residiendo en la casa de los hermanos.

La comunidad marista de Koumra está a más de 100 km de Sarh. ¿Qué relación habéis tenido?

Mucha y muy buena. A pesar de la distancia, procurábamos visitar a los hermanos quincenalmente, cuando el trabajo lo permitía. Las visitas eran recíprocas; llenas de alegría familiar y … chorizo

¿Y qué pasa cuando una pareja como vosotros se integra en una comunidad marista?

Creo que nos enriquecemos todos. Hemos compartido con los hermanos la vida de oración, los encuentros comunitarios, la elaboración y aplicación de presupuestos. Y ahora seguimos haciéndolo en pareja.

Vuestro trabajo especifico en Sarh…

Rodrigo ha colaborado con el obispado en la elaboración de proyectos de cooperación entre la Diócesis y España; Beatriz ha trabajado como médico en el hospital diocesano, especializado en VIH/SIDA.

¿Eficacia o presencia?

Ambas, sin duda. Hemos intentado trabajar como si el fruto de nuestro trabajo dependiese de nosotros; con los pies en la tierra y apasionadamente. Sabiendo, sin embargo, que está en manos de Dios. Creemos que la presencia atenta y sencilla, es en sí misma un valor y así hemos compartido las realidades de la diócesis, con los vecinos, en el trabajo…

Se habla mucho de “disponibilidad” para la misión; ¿qué ha significado eso para vosotros?

Tanto en el obispado como en el hospital teníamos un horario de trabajo, pero hemos procurado estar abiertos y disponibles a cualquier necesidad, sea sanitaria para Beatriz o del obispado o de los hermanos en el caso de Rodrigo.

¿Cómo veis al pueblo chadiano, a la iglesia local?

El pueblo chadiano es acogedor, marcado en su carácter por la dureza del medio, reservado. Muy influenciado por las tradiciones ancestrales, la resignación, el fatalismo… La iglesia es muy joven (nuestra diócesis se fundó hace 52 años) y también está llena de jóvenes; poco a poco van surgiendo vocaciones a la vida religiosa. Le toca la difícil tarea de sembrar el Evangelio respetando la cultura tradicional, a veces opuesta.

Habéis dado un año de vuestras vidas. Algo habréis recibido a cambio.

En sí el año ha sido una gracia, un regalo. Hemos recibido acogida, afecto. Nos hemos sentido miembros de una gran familia en la diócesis de Sarh. Volvemos con la sensación de que la realidad se ha ensanchado sobre lo que conocíamos, y con una nueva mirada sobre ella.

Alegrías y dificultades vividas en este año de cooperación

En el trabajo las dificultades provienen de la falta de medios materiales, infraestructuras, comunicaciones… Para Rodrigo una pequeña dificultad ha sido el idioma; para Beatriz la falta de medicamentos esenciales.

En cuanto a alegrías, han sido muchos los motivos de ‘celebración’: proyectos que avanzan, pacientes que mejoran… Una alegría diaria era la Eucaristía con los misioneros y el compartir nuestro día a día con ellos.

¿Cómo veis el futuro del país, de la Iglesia y de la obra marista en Chad?

Vemos incierto el futuro del país, debido sobre todo a la inestabilidad política. La iglesia es joven e ilusionada; quizás necesite tiempo para crecer, profundizar y empapar la sociedad de los valores del Evangelio. Creemos que la obra marista en el Chad es muy necesaria, tanto en educación como en pastoral, y pasa por crear colegios maristas en el país. Los hermanos están estudiando la posibilidad de abrir un colegio en Koumra.

No sois los primeros cooperantes, y seguro que tampoco los últimos ¿Recomendáis la experiencia?

Si, sin duda; aconsejamos a otros posibles cooperantes trabajar en el Chad, junto a los hermanos. Formarse y concretar las inquietudes misioneras aunque parezca ir contracorriente.

Dentro de unos días, de nuevo en España. Y ahora, ¿qué?

A partir de ahora, la alegría del reencuentro: Rodrigo vuelve al colegio y Beatriz buscará trabajo. Se nos plantea el reto de transmitir las vivencias de este año y esta nueva realidad descubierta. Intentaremos seguir en contacto con el Chad y colaborar con el Distrito marista de África del Oeste.

¿Qué página del evangelio os resulta inspiradora al revivir esta experiencia?

El relato del encuentro de Jesús y la samaritana en el pozo. Es un canto al acercamiento, la seducción del mensaje de Jesús y la conversión. “El que beba de este agua no tendrá más sed”.

(Fuente: Web de Obras Misionales Pontificias, septiembre 2008)

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