Hace mucho que te quiero

16 10 2008

Ésta es la primera película del autor, conocido sobre todo en Francia, de novelas como Almas grises, o La nieta del señor Linh. Phillipe Claudel ha escrito y dirigido Hace mucho que te quiero, que fue presentada en el Festival de Berlín y recibió dos galardones: el Premio del Jurado Lector del Berliner Morgenpost y el Premio del Jurado Ecuménico Signis.

La película empieza como un thriller. Juliette (Kristin Scott Thomas) y Léa (Elsa Zylberstein) son dos hermanas que fueron separadas hace quince años, ya que la mayor, Juliette, cometió un crimen atroz y fue juzgada y encarcelada. Más de una década después, cuando la mayor sale de la cárcel, Léa acoge a su hermana en su casa. Parece que la película va a girar en torno a descubrir qué hizo Juliette y por qué, pero Claudel tiene preparados otros desafíos para el espectador.

La hermana menor asegura querer a Juliette, y por ello la acoge, pero la convivencia no será fácil. Es como imaginarse la vida de los dos hermanos de la parábola del Hijo pródigo después del regreso. ¿Verdaderamente es posible amar a alguien que se fue, gastó el dinero y ahora vuelve? ¿Es posible amar a alguien que cometió un crimen tan atroz y meterlo en tu propia casa, con tu familia? A priori uno se inclina a responder que sí, pues hay una razón: se trata de la propia hermana. Sí, pero ¿podemos cumplir el mandato evangélico de amar por encima de todo?

La película es una experiencia emocional intensa, donde el espectador es retado a contestar continuamente estas preguntas. Hace mucho que te quiero se pregunta, además, si es posible reinsertar en la sociedad a alguien que ha cometido un acto tan atroz. Pero también apunta algunas respuestas… Una personalidad tan rota como la de Juliette, marcada de por vida, sólo puede reconstruirse desde una compañía. Amar es la única posibilidad para reconstruir la humanidad de cualquiera. No posibilidad de entender, no de excusar, pero sí de ayudar a volver a renacer.

Protagonizan la película dos mujeres, la inglesa Kristen Scott Thomas (El paciente inglés, Alta sociedad…), con una interpretación inconmensurable, y la gala Elsa Zylberstein, cuyo rostro amaremos. Las imágenes están acompañadas de forma deliciosa por los punteos de la guitarra de Jean-Louis Aubert. El director, Phillipe Claudel, ha dicho: «Espero que esta película ayude a los que la vean a aceptar a los demás, sin juzgarlos y a ayudarlos cuando lo necesiten». Es otra manera de decir: amen al prójimo como a sí mismos.

(Fuente: Teresa Ekobo en semanario Alfa y Omega, 09/10/2008)

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