Asia, un reto por asumir

18 10 2008

Domingo Mundial de las Misiones. Desde Tailandia, Vicente Gutiérrez*

Llegando estas fechas del DOMUND es más fácil acceder a datos más actualizados de la realidad misionera en el mundo. Habría que destacar que España aporta un total de 17.515 misioneros y misioneras distribuidos por los cinco continentes. Esa distribución también es significativa ya que, frente al 71,51% de misioneros/-as en América y el 14,52% en África, Asia cuenta con un 5,69% de misioneros/-as de nacionalidad española. Fue Juan Pablo II quien lanzó el desafío de la evangelización en el continente asiático, proclamando el milenio presente como el momento decisivo para asumir este reto. La respuesta a esta llamada sigue siendo tímida, aunque se podría decir, con cierto optimismo, que también está siendo progresiva.

Los retos en este continente son variados y característicos, aunque no por eso imposibles. A modo de pinceladas personales destacaré algunos de ellos:

  • Desconocimiento: El sistema educativo y los medios de información dedican muy poco espacio a Asia. La ignorancia que se tiene se alimenta por el poco interés que despierta y por la información fría, superficial y, en ocasiones, inexacta, de la que se dispone sobre el continente asiático. Descubrir Asia lleva su tiempo, como le escribía hace unos días a un periodista: “Asia no es para la mirada superficial del occidental. Asia se desvela, lenta y tímidamente, a la mirada curiosa del que quiera vivirla en profundidad y con intensidad”.
  • Impaciencia: La paciencia es una de las virtudes más valorada por los asiáticos. La integración en la realidad asiática es un proceso muchísimo más lento que en otro continente. En buena parte se debe a ese desconocimiento que mencionaba en el punto anterior. La persona que se plantee venir a Asia tiene que tener claro que va a tener que dedicar un tiempo largo a “ver, oír y callar”. Asia no es apta para las personas impacientes que deseen comenzar su tarea inmediatamente.
  • Impotencia: El proceso de integración no dará comienzo hasta que se asuma la impotencia cultural, lingüística, religiosa, mental y social con la que la persona se encuentra al pisar el continente asiático. Hay idiomas asiáticos que no tienen nada que ver con los europeos, ni siquiera el alfabeto, y en muy pocos sitios se puede uno valer de alguno de los idiomas occidentales. La forma de relacionarse socialmente es bastante distinta de la nuestra y ciertos comportamientos pueden llevar a serios malentendidos y a un bloqueo relacional. El asiático es más contemplativo que reflexivo, valora ciertas cosas que para el occidental no tienen importancia y su forma de ver la realidad está marcada y condicionada por una serie de factores que es preciso conocer si se les quiere comprender. La cultura tiene unas raíces tan profundas y posee tal riqueza que si uno sólo se queda con la parte exótica nunca llegará a disfrutarla verdaderamente.
  • Despojamiento: Asia exige fórmulas nuevas de evangelización adaptadas a la peculiaridad de este continente. En este aspecto queda mucho por descubrir. El misionero/-a que llega a Asia puede caer en la tentación de traer sus esquemas occidentales o sus experiencias en otros países de misión y aplicarlos a la realidad asiática. Otro terrible error es el de estar continuamente comparando realidades que no tienen nada que ver una con otra y sacando conclusiones equivocadas por el mero hecho de no escuchar el murmullo asiático que se ve silenciado por los ruidosos prejuicios occidentales y la ensordecedora prepotencia del que se cree el único poseedor de la verdad. Un aspecto que habría que destacar es que en muchas zonas del continente asiático la Iglesia local avanza por el camino marcado por los propios asiáticos. Los agentes extranjeros prestamos, en la mayoría de los casos, un servicio subsidiario. El que busque protagonismo, medrar o sentirse imprescindible, se topará con que Asia no es el mejor continente para ello. Asia pide misioneros/-as que caminen con calma junto a ellos, que no pretendan marcar sus acelerados ritmos occidentales, que les permitan tropezar y caer, que les quieran como son y no como les gustaría que fuesen y que den toda su vida por Asia.

Asia sigue siendo un gran reto personal, social y evangelizador. Renacer en Asia supone un parto duro y difícil, pero la vida que se ofrece —pasados esos primeros “dolores”— compensa, con creces, todo lo sufrido.

* Vicente Gutiérrez es misionero del IEME en Tailandia. Lee otros artículos suyos

Diseño: Rogelio Núñez Partido

Anuncios

Acciones

Information

4 responses

18 10 2008
Mª Pilar García Mz. de Aguirre

Totalmente de acuerdo; ese es el comportamiento del misionero/a, no solo en Asia, (aunque ahí muy en especial). En todos lo lugares de “misión” los que llegan a trabajar, como condición primordial, es: “ver, escuchar, callar” por mucho tiempo; caminar a su lado, vivir lo más cercano a sus auténticas realidades. Ya pasó a la historia, de ir a “bautizar” para “salvar” haciendo templos grandiosos… primero atender, acompañar, amar sus realidades, hacer casas para ellos, escuelas, centros de salud, pozos… y afrontar juntos, cientos de necesidades acuciantes que hay que solucionar… Lo mismo que hizo Jesús Señor, primero el hombre, todo lo demás, sin ninguna duda, llegará por añadidura. mª pilar

19 10 2008
Sabana Grande

Hay mucha verdad tanto en el articulo como en el comentario de M del Pilar. Me parece que le falto otro aspecto sobre los asiaticos. Ese aspecto es sobre la definicion o identificacion de las personas. Para la gran mayoria es considerado ofensivo el que se les haga saber quienes en verdad son. Aun es mucho mas ofensivo si la persona quien describe es menor de edad a la que se describe. En pocas palabras los asiaticos no aceptan calificativos y mucho menos de personas menores de edad que ellas aunque tengan veracidad. Es de suma importancia para saber a quien le toca hablar. En muchas situaciones aunque se conosca la verdad de las cosas es mejor callar. Se cree que se hace para no ofender a nadie.

24 09 2009
Carolina B

Gracias por su maravillososo blog. Los encontré mientras estaba en mi búsqueda de opciones de becas para regresar a ese maravilloso país que conoci por 15 días y que transformó mi vida. Lamentablemente mi país no tiene planes al respecto. Viví con una familia tailandesa y visité Pattaya siendo profundamente conmovida por lo que vi. Deseo regresar para hacer algo más que “conocer la cultura”, y el encontrarme con persona con una visión semejante a la mía es gratificante. Gracias a Dios por su vida.

4 10 2009
mekongieme

Amiga Carolina, te agradezco tu comentario y me alegro de la experiencia por estas tierras. Te invito a que visites nuestro nuevo blog y vayas leyendo nuestra vida y misión en el Noroeste de Tailandia:
http://www.mekongieme.wordpress.com
Puede dejar algún comentario diciendo lo que te parece.
Un saludo.
Vicente Gutiérrez.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: