Sobre la persecución religiosa en India

22 10 2008

Por José Carlos Rodríguez*

Acabo de leer en Religión Digital las declaraciones del jesuita de origen egipcio y director del Centro de Documentación y Estudios Arabes Cristianos, Samir Khalil, quien ha denunciado que Occidente ignore las persecuciones de cristianos en países asiáticos como China o India por ser víctimas ‘sin peso político’. Este sacerdote de 70 años, que lleva gran parte de su vida enseñando en la Universidad de Beirut (Líbano), ha recordado que en la región oriental india de Orissa “se están masacrando cristianos desde hace más de un mes y aquí no se le está prestando atención”.

Sus palabras me han vuelto a traer a la mente un viaje que tuve la suerte de realizar para visitar algunos proyectos de Cáritas en el sur de la India (Estados de Tamil Nadu y de Kerala). Uno de los momento que siempre recordaré fue una tarde que pasamos con un grupo de “Dalits”, la casta más inferior de todas, conocida como “los intocables”. Aunque la Constitución de la India abolió el sistema de castas, en parte debido a la gran campaña que Gandhi hizo en su favor para cambiar esta mentalidad, no se puede decir que haya desaparecido aún del todo, y especialmente los extremistas hindúes ven con muy malos ojos la labor que realiza la Iglesia Católica a favor de estas personas que siguen ocupando el lugar más bajo de la escala social. Durante nuestra visita a la aldea Dalit pudimos comprobar cómo siguen realizando los trabajos considerados más humillantes, como cortar el pelo o lavar la ropa de sus vecinos. Los que hemos vivido muchos años en África viendo cómo la Iglesia defiende a los más débiles, no podemos menos de sentir una natural simpatía por los cristianos que viven situaciones similares en otros lugares del mundo.

Una de las cosas que escuchamos de ellos fue que la única organización que les ayuda, especialmente con microcréditos, es la Iglesia Católica. Ni remotamente pensaría yo que la Iglesia realiza esta acción social para hacer proselitismo entre ellos. La mañana del mismo día que les visitamos, tuvimos ocasión de pasear por un barrio de casas nuevas que Cáritas construyó para musulmanes que perdieron todo durante el tsunami. Como nos dejó bien claro el padre Mattamanar Varghese, director de Cáritas India: “En la Iglesia ayudamos a todos sin importarnos su religión”. Cuando hicimos esa misma pregunta a los habitantes del barrio musulmán, no nos dejaron lugar a dudas. Ellos tienen buenas relaciones con la Iglesia porque saben que nunca se ha condicionado la ayuda que se les da a que se conviertan a los postulados del cristianismo y abandonen su religión islámica.

Pero, al mismo tiempo, a ninguno nos extraña que haya Dalits que, cuando se ven tratados como hermanos, descubran algo más que tal vez nunca habían pensado y que haya algunos (tampoco tantos, no nos vayamos a pensar) que decidan hacerse cristianos. Por lo demás, la Iglesia en la India (país de algo de más de mil millones de habitantes) apenas representa el 1,6 % de la población.

Muchos extremistas fanáticos hindúes llevan ya bastantes años realizando ataques en la India a cristianos, y también a musulmanes. Pero hay una diferencia. Como nos comentó el mismo padre Varghese, cuando se realiza un ataque a musulmanes ellos suelen responder con la violencia. Pero cuando son los cristianos los que son el blanco de los ataques, el evangelio les pide que respondan “poniendo la otra mejilla” y perdonando. Esto les hace ser más vulnerables.

Ante esta situación, lo menos que podría esperar la Iglesia es la solidaridad y el apoyo del resto de los cristianos pero, como acaba de denunciar el padre Samir Khalil, algo muy serio está fallando cuando esto no se produce. Claro que, mirando cuáles suelen ser los intereses de la Iglesia en nuestro país, el escaso interés misionero y la manera como nos miramos el ombligo con cotilleos de sacristía y con atrincheramientos varios, la verdad es que no me extraña. Y al mismo tiempo no deja de producirme una gran tristeza.

(Fuente: blog “En clave de África”, 6/10/2008)

* José Carlos Rodríguez es licenciado en Teología y Periodismo. Durante 20 años ha sido misionero en Uganda. Actualmente trabaja en Cáritas España. Conoce su blog

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22 10 2008
Mª Pilar García Mz. de Aguirre

Ayer, comentaba con mi hija, escuchando lo “ataques” verbales entre políticos, (a pesar de lo que nos está viniendo encima); que los seres humanos, no aprendemos con la historia pasada; no va a servir de nada tanto dolor, tanta matanza, tanta persecución… porque otros piensen distinto a mí… Volverán otros poderosos, ansiosos de purificar “no se que”… la raza, la religión, la política. ¿Que nos sucede? ¿cuando comenzaremos a vivir unos junto a otros, respetando la mirada y el sentir de cada cual? Hay lugar para todos, nadie está en la posesión de la ¡Verdad! porque cada cual la “cuenta” a su antojo. Eso les está pasando a nuestros mandatarios eclesiales… que al ver el vacío de vocaciones, en las iglesias, en las familias; en lugar de mirar con ojos limpios la realidad, y estudiar nuevas fórmulas… Vuelven hacia atrás… y el Espíritu de Jesús Señor, está cada día más oculto, silenciado, enrarecido. Solo que, su Espíritu, de ninguna manera se deja manipular. Mantengamos viva la esperanza, en que nos iluminará para encontrar el camino.
mª pilar.

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