Crónicas desde Perú (II): sorprenderse

22 02 2009

Por Miguel Perles*

Hoy hace un mes que llegué a Perú y me da la sensación que fue hace un par de días cuando aterricé en Lima, el tiempo se me ha pasado volando y eso es buena señal. Hoy hecho la vista un mes atrás, releo las páginas de mi diario y me doy cuenta del montón de cosas que me han pasado, de las experiencias que he vivido, de los momentos en los que he sentido a Dios muy cercano, en las personas que me rodean.

Creo que ha sido un “punto a mi favor”, el haber tenido un contacto antes con Latinoamérica en general y con la comunidad y la misión de Otuzco. En los meses de julio, agosto y septiembre del 2008, estuve viajando entre Lima y Bogotá, y en aquel momento fue cuando tuve ese “impacto” que pienso que todos los europeos tenemos cuando llegamos a Latinoamérica, sobre todo si nos salimos de los destinos más turísticos y conocemos las realidades de cada país, de Perú, de Ecuador, de Colombia…

En aquellos días, tuve la oportunidad de conocer un poco, a la gente que vive en esta comunidad, los lugares donde se desempeña la misión, los agentes de pastoral de las aldeas… y pienso que eso me ha servido para que mi “aterrizaje” acá haya sido más suave.

En este mes, he tenido la suerte de poder participar en una de las jornadas de misión, de vivir y compartir el día a día en Chagapampa. También he tenido la oportunidad de conocer las cuatro obras marianistas que hay en la ciudad de Otuzco, la “chamiradio”, AMAS (Asociación Marianista de Acción Social), la casa de retiro de “Tupullo” y esta comunidad donde vivo yo, conocer a las personas que lo llevan a cabo, conocer sus objetivos, a qué se dedican… Que ya iré contando con calma por este blog.

Este mes ha sido un mes “SORPRENDERSE”, todo me llama la atención, todo “golpea” mis ideas, mis “estructuras”, me impacta… No puedo evitar compararlo todo con España; el urbanismo, las gentes, los precios, los conceptos, la música, la comida, el clima…

… y me sorprende que un plátano cueste 10 céntimos de sol (10 plátanos = 1 sol = 25 céntimos de euro), un menú en un restaurante lo encuentras por 5 soles, un viaje en autobús de dos horas 6 soles…

… el ritmo de la música se te mete en la cabeza y ya no sale, puedes estar días tatareando la misma canción.

… las casas se hacen de adobe, como mucho de dos pisos, sin casi ventanas y con los tejados bastante inclinados (me recuerdan a la barraca valenciana) por el tema de las lluvias.

… el tiempo es cambiable en cuestión de minutos, puede amanecer con un sol precioso, el cielo azul intenso, a media mañana se nubla y caen unas gotas (garúa que llaman acá) y después de comer otra vez el sol, pero a última hora de la tarde, una intensa lluvia cae durante media hora, para volver a dejar el cielo limpio y estrellado en la noche.

… las calles no están asfaltadas, ni obviamente tienen alcantarillado, si a esto le sumamos la inclinación de las calles y que donde vivimos está al final de la cuesta, y cerca del río… Cuando llueve las calles se convierte en rios de agua que bajan con fuerza en dirección al río, en alguna ocasión se llegó a subir a la acera.

… una de las primeras cosas que me sorpredió es que cuando llegué al aeropuerto, de repente, me sentí alto, a todo el mundo le sacaba un palmo de altura, las gentes son en general bajitas, morenitas y siempre siempre sonrientes.

… el concepto del tiempo, de la distancia… son tan diferentes!!! Nunca hay prisa, el autobus se espera a estar lleno para comenzar el trayecto, la distancia no se mide por kilómetros, sino por tiempo, pero siempre tardo más de lo que me dicen, todavía no estoy 100% habituado a estas alturas.

… y la comida, ufff, que decir de la comida, es rica, pero en su “justa medida”, todos son platos combinados, donde el arroz es el rey, a veces lentejas, habas, o pasta, y para acompañar pues algo de carne, de pescado… Les encanta el picante, que ellos llaman “ají”, yo los primeros días intenté tomarlo, pero ya he desistido es superior a mi paladar.

Bueno, estas son mis “primeras impresiones” de Perú, poco a poco iré profundizando en el conocimiento de estas gentes, de estos lugares, de esta cultura, de esta historia… Seguiré encontrando a Dios en cada una de estas aldeas, de estas personas… Y espero poder seguir contandoos todo esto que me va pasando, todo lo que voy viviendo.

Un fuerte abrazo a todos los que me leéis,

Siempre en misión permanente!!!

Miguel Perles “Perlegrino”, clm (13/02/2009)

* Miguel Perles es laico marianista y se encuentra haciendo una experiencia de voluntariado misionero en Otuzco (Péru). En la revista FAST iremos publicando sus “Crónicas desde Perú”.

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One response

23 02 2009
Mª Pilar García

Siempre en camino . abierto a cuanto suceda en su alrededor, y su viaje será extraordinario y dejará una huella imborrable. Gracias por hacernos partícipes de su experiencia.mª pilar

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