Saldos: Alegría al 50%

1 05 2009

Por Darío Pérez*

(Sacado de una reflexión con un grupo de adolescentes; quizás sea extrapolable a otras edades)

El otro día en el cine se nos acabaron las palomitas a mitad de película y, cuando le pregunté a uno de mis amigos que por qué no había comprado un cucurucho de los grandes, me dijo que había elegido las que menos costaban.

Luego volvemos sobre eso, ahora os propongo jugar con un rosco completo de Pasapalabra.

Con la A, valor del que estamos hablando esta semana: ALEGRÍA.

Con la B, reunión en el parque con el objetivo de terminar alegre: BOTELLÓN.

Con la C, estado en el que se termina en la reunión anterior: CONTENTO o COLOCADO.

Con la D, poderoso caballero que casi todo lo puede comprar y del que la mayoría hacen depender su felicidad: DINERO.

Con la E, adjetivo que indica la corta duración de la alegría obtenida en las letras anteriores: EFÍMERO.

Con la F, actividad de una sola noche que produce alegría y en la que el amor suele ser una molestia: PASAPALABRA.

Con la G, conjunto de personas que suelen originar mis alegrías: GRUPO.

Con la H, lugar en el que aseguraremos grandes momentos de alegría: HAWAI.

Con la I, tipo de alegría que se obtiene con todo lo anterior: INMEDIATA o INCOMPLETA.

Con la J, alegría muy intensa y ostensible: JÚBILO.

Con la L, estado mental que sirve de coartada para no tener que responder de actos que producen alegría personal y daños en otros: LOCURA.

Con la M, aquello en lo que deriva el grupo cuando no se distingue a sus integrantes y se ignora quién y por qué toma las decisiones: MASA.

Con la N, persona más importante que uno mismo y cuyas alegrías reportan más satisfacción que las propias: NADIE.

Con la O, modo en que concibo todo elemento o persona que impone el esfuerzo como vía hacia la alegría: OBSTÁCULO.

Con la P, golpe soñado por muchos para enriquecerse rápidamente y no tener que volver a dar ni golpe en la vida: PELOTAZO.

Con la Q, pino al que mandamos a todo aquel que con sus problemas quiere arruinarnos nuestra felicidad: QUINTO.

Con la R, acción de reducir el coste de cualquier elemento, relación o proyecto para obtenerlo con mayor facilidad: REBAJAR o REGATEAR.

Con la S, complacido, contento, con todas sus necesidades cubiertas: SATISFECHO.

Con la T, dimensión que representa una sucesión continuada de momentos que nadie quiere desaprovechar: TIEMPO.

Con la U, lo que se busca con nuestros actos: UTILIDAD.

Con la V, período largo en el que se disfruta y se obtienen las mayores satisfacciones: VERANO o VACACIONES.

Contiene la X, apariencia de los individuos que se cuida por ser lo que admiran los demás: EXTERIOR.

Con la Y, persona a la que más quiero en este mundo: YO.

Con la Z, loco que ha perdido la razón: ZUMBADO.

Y a riesgo de ser tachado de zumbado, explico por qué con esas respuestas yo no os habría dado el bote. No dudo que muchas de esas cosas traigan alegría, no dudo que el dinero, el botellón, la comodidad, el placer o las apariencias sean la propuesta que el mundo nos hace o nos impone, pero me atrevo a sugerir una alternativa, en la que la locura no es vivir enajenado y sin responder de los propios actos sino sorprender al mundo haciendo justo lo contrario de lo que espera.

En la alegría de la que hablo hay alguien más que yo y los otros nunca serán nadie, pero tampoco una masa indefinida sino una suma de diferentes proyectos personales. En la alegría que da derecho al bote, salen palabras como humilde, exigencia, generoso o integridad y no se huye de los problemas, se afrontan y nos enriquecen.

Con la H, el lugar en el que aseguraremos grandes momentos de alegría no es HAWAI sino el HOGAR.

Con la O, el modo en que concibo todo elemento o persona que impone el esfuerzo como vía hacia la alegría no es un OBSTÁCULO sino una OPORTUNIDAD.

Con la V, el período largo en el que se disfruta y se obtienen las mayores satisfacciones no es el VERANO ni las VACACIONES, es la VIDA.

Y en la vida, con la U, lo que se busca con nuestros actos no es mera UTILIDAD sino UTOPÍA, el anhelo y el sueño de algo mayor (y mejor).

Eso sí, tanto en la alegría del mundo como en la alternativa, el resultado es, con la S, alguien complacido, contento y con todas sus necesidades cubiertas, SATISFECHO. Pero diferente satisfacción será la del que queda cubierto con necesidades primarias y la de aquél que ha escalado hacia la plenitud tras pasar por muchos más peldaños.

A la venta están todas las posibilidades y yo os invitaría a no regatear, ni pedir rebajas. La vida es larga, también breve en cierto modo, pero vamos que dura más allá de la adolescencia. Elegid lo que consideréis, pero si a mitad de película se os acaban las palomitas y la alegría, que no os tengáis que arrepentir por haber escogido la opción que menos costaba.

* Darío Pérez es Salesiano Cooperador, profesor de Bachillerato y miembro del dúo musical Darío & Guzmán. Lee otros artículos suyos en FAST

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One response

20 05 2009
Delfín

Con la G: genial tío.
Divertido e interesante para la reflexión y el debate en grupo (no sólo para jóvenes)

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