«Legitimar» el aborto provocado es lastimar a la humanidad entera

10 06 2009

Por Lilián Carapia*

El problema de determinar si alguien tiene la capacidad de decidir si nace o no nace otra persona no es problema de los católicos. Es verdad que los argumentos religiosos son sólidos a la hora de defender la vida humana, pero aunque no los hubiera o se les quiera ignorar, basta el uso de la razón para darse cuenta de que legitimar el aborto es un crimen que nos afecta a todos, es decir, un crimen de lesa humanidad. Obviamente estamos hablando de ese tipo de aborto que el papa Juan Pablo II definió como: «La eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepción al nacimiento». Y éste último no es un argumento religioso, aunque lo diga una autoridad religiosa…

Razón y buena voluntad

Para llegar a las verdaderas soluciones de muchos problemas sólo hace falta razonar, y para poner en marcha esas soluciones se requiere buena voluntad, porque si el hombre que obra con una voluntad pervertida es capaz de ir en contra de la verdad. Muy lamentable es el hecho de que las decisiones en torno a problemas como el que aquí se trata estén en manos de unos cuantos; que no siempre esos cuantos sean sensatos —es decir, que no obran conforme a la razón y la buena voluntad— y que muchos insensatos tengan coros de masas mentalizadas para que apoyen su absurdo obrar.

Padres y madres frustrados

Lo que frustra el proyecto vital de las personas es el no obrar conforme a la razón y la buena voluntad, y no al revés. Después del niño asesinado, tal vez la madre es quien sufre el peor de los daños en este crimen, por más que se busque convencer a las mujeres de que legitimar el aborto es «el beneficio de los beneficios». Ella no imagina antes, ni en el momento del aborto, el infierno del «síndrome postaborto»… O tal vez resulta peor dañado el varón al cual no se le comunicó sobre este homicidio y no tuvo la oportunidad de defender su derecho a disfrutar la paternidad. O porque, sabiéndolo no defendió a su hijo y a la madre de su hijo… Peor aún si fue él quien lo indujo, convirtiéndose en un ser más y más vil cada vez… Esto es frustración, porque tener la capacidad de enmendar un error eligiendo el bien del otro por encima del propio egoísmo no frustra a nadie.

Todos perdemos, todos debemos actuar

Después de los niños, sus madres y sus padres, la sociedad entera se ve lastimada. Unos porque se han convertido en cómplices —o quizá los responsables directos— de este crimen por no haber aconsejado rectamente a la mujer o por haberla orillado al aborto; otros porque colaboran en él desde su profesión… en fin, con su acción o su omisión, muchos se ven involucrados en este problema.

Al final, todos nos vemos privados de los niños abortados, de sus valores, sus dones, sus potencialidades, su singularidad y todo lo que implica el don de Dios que representa cada persona. Y es aquí donde nos toca actuar a los que apostamos por el invaluable precio de la vida humana, seamos católicos o no. Tampoco importa si somos o no la mayoría, porque la verdad no está en el consenso.

* Lilián Carapia es licenciada en Filosofía y religiosa del Instituto de Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra, en México. Lee otros artículos suyos

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5 responses

13 06 2009
Alejandra Huerta V

Pequeño artículo pero como siempre atinada la pluma de la Licenciada Lilián Carapia. Es verdad, no está en tela de juicio religioso el “eliminar la vida de un ser humano en la fase inicial de su existencia”, y bien cierto también que el asesinato “nos priva de disfrutar a otro ser humano por esa singularidad y el don de Dios que representa cada persona”. Que lástima que los errores de la humanidad sean reconocidos después de haberlos cometido.

17 06 2009
mªpilar garcía

De acuerdo… pero tras esta afirmación, hay un grito ante una injusticia tan dolorosa…
Bien, ya han nacido… ¿que hacemos con ellos?…

Millones de niños son esclavos desde su más tierna infancia, explotados de la manera más cruel que se pueda imaginar…

¿Cuando hemos salido a pedir justicia, ayuda, compromiso ante tamaña crueldad?

Cierto, han llegado a la vida; para después de tremendos sufrimientos de todas clases; al poquito, meses; dos, tres años algunos más, en unas condiciones horribles, ¡¡¡mueren solos, abandonados!!! algunos con la imagen de un depredador carroñero, que espera paciente su núltimo suspiro para comérselo.

¡Cuando hemos gritado por ellos? ¿cuando nos hemos unido para ayudar a que esos tremendos sufrimientos acaben? ¿cuando nos hemos vaciado los bolsillos para apoyar programas de ayuda?…

¡La Vida sí! pero digna y en condiciones… no para que muera al poco de nacer y sufriendo de manera inhumana.
mª pilar

10 12 2009
rosi esthel

Que muchas mujeres no piensan en el mal que se hacen abortando a un niño. Nosotras no nos imaginamos lo que puede ser ese niño en el futuro, puede ser nuestra salvación, puede ser él quien nos dé de comer. Yo les exhorto a las mujeres que cuando queden embarazadas no lo aborten; si ya cometimos el error de embarazarnos, no le quitemos la vida a un niño inocente, digamos no al aborto.

8 09 2010
Adrián

Como respuesta al comentario de Sra. Pilar García quiero comunicarle que actualmente hay un sin numero de IAP (Instituciones de asistencia privada) de casas -hogar, de asociaciones de alcances mundiales como la HLI (Human Life International) (http://www.vidahumana.org/que_es_vhi.html) que tiene 99 delegaciones en 80 países y que gracias a su labor más de 5000 bebés han sido rescatados del aborto en Chile y aproximadamente 3,500 en Austria y en México, alrededor de 40.000. o la Red Latinoamericana de Ayuda a la Mujer (http://www.camslatinoamerica.org/) que tiene presencia en la mayoría de los países de Hispanoamerica y que ha llegado desde Agosto de 1989 hasta Diciembre del 2009 a un total de 122, 982 vidas salvadas solo en la república mexicana.
Es cosa de buscarle, porque bajo la conciencia verdadera de que es una persona se recurrirán a TODOS los medios para preservar la Vida; la ayuda existe y es mucha solo es cuestión de que nos decidamos a tomarla…

12 01 2011
Antonio Ostojic

Un artículo muy bello y verdadero, fácil de entender para quien acepta la verdad sobre la vida. Gracias, Lilián, por tu reflexión tan atinada.

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