Piratería y música católica, de nuevo

20 06 2009

Por Javier F. Chento*

Mi hermano Martín Valverde me envía el enlace a una página Web (que, por supuesto, no voy a publicitar) que ofrece cientos de discos en descarga directa, sin ningún tipo de permiso ni beneplácito de sus autores, evidentemente. Lo curioso y enervante es que en la introducción de la página se atreven a citar un artículo que escribí en contra de la piratería… ¡como si con ellos no fuera la cosa!

¿Qué está provocando la piratería musical en la música cristiana? No voy a hablar de aquellos músicos evangélicos estadounidenses, algunos de los cuales cifran sus ventas en cientos de miles de ejemplares, incluso algún autor que graba en castellano y que tiene “tirón” para alcanzar esas ventas, también. En estos casos el “mercado” ha engullido, en gran medida y en muchos casos, a la evangelización, y se trata de un producto más que los cristianos consumen.

En el mundo de la música cristiana que hacemos desde la Iglesia Católica, por suerte o por desgracia, la realidad no es, ni mucho menos, ésa. Muchísimas producciones, la inmensa mayoría, salen adelante con el sudor y el esfuerzo de los propios autores que invierten lo poco que poseen para poder sacar adelante un CD que, en casi todos los casos, no pasará de los 1.000 ejemplares vendidos, y no logrará recuperar la inversión que se hizo en él.

Muchos argumentarán que la música cristiana es cara; y en muchos casos tienen razón. Hoy por hoy el desembolsar 14 euros (ó 15-16 dólares), por comprarse un CD de música puede suponer un gran esfuerzo para quien lo quiere adquirir.

Tengamos en cuenta cuál es el proceso desde que un autor comienza a diseñar un disco, hasta que éste se pone en las baldas de la librería cristiana:

  • Primero hay que pagar el coste de la producción musical (cantantes, productores, arreglistas, compositores, ingenieros de sonido, músicos, fotógrafos, diseñadores, imprenta, fabrica de discos, publicidad, etc.)
  • Luego, los costes de logística y personal de cualquier productora.
  • Sumémosle el incremento de precio que sufren los CDs al pasar por intermediarios: distribuidores, mayoristas, a veces aranceles internacionales y libreros.

En esta “cadena de producción” se van aumentando costes y, lo que en principio costaba una cantidad determinada (y seguramente importante) de dinero, se ve doblado su precio, e incluso más.

Internet vino a cambiar algo el panorama, con sus luces y sus oscuridades. Permitió la venta directa de los productos, sin pasar por intermediarios ni librerías, obteniendo a cambio mejores precios en los productos pero, a su vez, añadiendo un coste de envío y de tasas de reembolsos que antes no existían. Aún así, salía más barato comprar por Internet, en líneas generales, que irse a la tienda cristiana de turno a por el disco buscado (que, tantísimas veces, no se encontraría en exposición y debería ser encargado, puesto que las librerías católicas en España tampoco tienen un surtido lo suficientemente amplio de lo que se va realizando, sobre todo en los casos de los discos que no son de “la cuerda” de la librería… sé que muchos lectores en España me entenderán).

Internet, también, generalizó la piratería musical, también de los discos cristianos. Cualquiera con un poco de maña en el uso del google no tardará más de 2 minutos en encontrar páginas, blogs, portales que ofrecen descargas gratuitas de discos completos, sin pasar por caja.

Un músico evangélico planteaba esta pregunta abierta: “¿se ha preguntado en alguna ocasión, que sería de todas esas canciones que felizmente canta en su iglesia los domingos en la mañana, si no hubiera quien las escribiese?“.

  1. Hay autores cristianos que regalan su música. Un ejemplo de ello son Brotes de Olivo. En su página Web están disponibles todas sus grabaciones, en descarga directa. Hay otros, no muchos, que hacen lo mismo. Muchos de estos compañeros tienen la suerte de disponer los medios para poder realizar las grabaciones, bien porque tienen un estudio de grabación en casa, bien porque cuentan con otros hermanos que les apoyan en las grabaciones de manera altruísta. Pero no es el caso de la inmensa mayoría de los artistas cristianos.
  2. Otros autores deciden usar la filosofía de “el precio lo pones tú”: puedes comprar su trabajo y ofrendar lo que te estimes conveniente. Un ejemplo es Luis Guitarra. Sin duda, es una buena manera de concienciar sobre el esfuerzo que supone el realizar una producción, aunque sinceramente no tengo datos si lo que se consigue es suficiente como para poder volver a realizar otra.
  3. Hay autores que, una vez amortizada una producción, la ponen a disposición de todo el mundo en Internet. Es el caso de Nico Montero y de mí mismo. Nadie pretende “vivir” de lo que se consigue con los CDs, y una vez que se ha recuperado lo suficiente como para poder seguir haciendo producciones, las canciones se ponen en descarga gratuita.
  4. Hay otros que han dedicado su vida y el bienestar de su familia a la evangelización a través de la música. Un ejemplo puede ser Luis Enrique Ascoy, quien, siendo abogado, decidió dejar una brillante carrera en su bufete en Lima para aceptar el llamado a dedicarse completamente a cantarle a Dios y a los hombres.
  5. Hay algunos que están atados a contratos con discográficas que nos les permiten tomar la iniciativa sobre sus obras y ofrecerlas en descarga. Muchos dicen, y no sin razón, cuál es el sentido de seguir pagando por producciones que se realizaron décadas atrás, y que están más que amortizadas. La razón, desgraciadamente, en estos casos, es alimentar una maquinaria editorial que sustenta su supervivencia en las ventas, y que no desea perder los beneficios sobre aquellos trabajos que, aunque antiguos, siguen “produciendo”.

Mi postura personal es poder seguir haciendo música cristiana, sin buscar en ello ningún afán ni de notoriedad ni económico, y dejar que la música se distribuya lo más libremente posible. Pero concienciando que, si el autor no recupera al menos lo que puso para realizar el trabajo, no podrá volver a hacer otro. Llevo cuatro años preparando mi nuevo disco y una de las trabas de poder editarlo es, precisamente, que los costos existen y que no puedo afrontarlos… aún.

No voy a decir que la piratería sea pecado; al menos permitidme compartir mi reflexión e intentar concienciar a quien lo hace que, en mi opinión, si no nos concienciamos todos del valor que tiene el anunciar el Evangelio, también, con la música grabada, muy pronto nuestros músicos cristianos (una buena parte de ellos, al menos) vivirán una situación intolerable.

(Fuente: blog.chento.org, 22/05/2009)

* Javier F. Chento es músico católico y uno de los promotores del portar Trovador

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8 responses

21 06 2009
sanjose

No me ha gustado el artículo. Tengo que estar totalmente en contra de los argumentos utilizados para defender la “venta legal”. Son los mismos argumentos que usa la SGAE.

Y no ser que el autor, del que no recuerdo haber escuchado nunca una canción, pertenezca a dicha polémica asociación se le ha olvidado usar un argumento que cita: “Se trata de musica cristiana”. El apellido obliga a que sea diferente en su forma, contenido y, sobre todo, justificaciones.

Pone como ejemplo a Brotes de Olivo como gente que regala su música, ya que “Muchos de estos compañeros tienen la suerte de disponer los medios para poder realizar las grabaciones”. Y no sería lógico pensar que si son como son un grupo cristiano, ¿no cederían sus “medios” para que otros puedan grabar?

No me convence. La música cristiana no es un negocio ni tiene que servir para sustentar principios económicos y esquemas que no son cristanos.

Se tiene que notar que somos diferentes.

24 06 2009
Pep Cifre

Me gustaría dejar a un lado las cuestiones éticas y legales y centrarme en el asunto práctico.

En primer lugar hay una confusión en el término “piratería”, una cosa son las descargas personales que un usuario haga para su disfrute y otro el copiar CD´s para venderlos y obtener beneficios. En mi barrio no he visto a ningún senegalés vendiendo copias piratas de discos de Valverde o Ascoy, por poner un ejemplo.

También hay que tener en cuenta que muchos de los músicos católicos serían aún más desconocidos de lo que ya lo son si no fuese precisamente por las descargas de internet.

Por otro lado existen bastantes estudios y discográficas de música católica, pero no así distribuidoras potentes. Por poner un ejemplo la sección de música de las librerías paulinas deja mucho que desear: no existen sistemas de escucha previa, no están bien ordenados los discos de música católica y en las tiendas tampoco hay hermanas especializadas que conozcan el material que ellas mismas venden… además muchas ciudades no tienen estos establecimientos de manera que mucha gente aunque quisiera comprar discos de forma “legal” tampoco podría.

De esta manera la mayoría de los grupos de música catolica utilizan los propios conciertos como lugares de venta de sus discos y la gente que acude a ellos lo hacen muchas veces precisamente por que se han bajado previamente su música por internet.

Por eso se da la paradoja de que las descargas “ilegales” en lugar de ser un obstáculo a la difusión de la música católica se convierten en su aliado, si no se difundiese la música católica por internet probablemente no existiría o sería en menor medida.

Una posible solución a este caso sería que todos los grupos y cantantes de música católica, por poner un ejemplo, ofereciesen de cada uno de sus discos varios mp3 de los mismos en sus propias páginas web de forma gatuita, de manera que la gente que quisiera pudiese disfrutar de su música y aquel que estuviese realmente interesado podría encargarles ya el disco completo.

14 08 2009
Felix Sanchez

Creo que alabar a Dios por medio de la música nunca debería ser mezclado con el negocio de la venta de musica. Yo personalmente he descargado mas de 15 mil archivos de musica catolica de la web (Si!! dije QUINCE MIL), sin que haya obtenido ni un sola pista comprada, y la comparto gratis con cualquiera que demuestre interes en ella, a pesar que yo tambien he gastado recursos y tiempo en tener todo ese material que de nada me sirve solo para mi uso personal.
Yo pienso que la musica religiosa debe ser inspirada con el proposito de que todos la conozcamos y mejor aun, que tambien la cantemos con corazon y no debe ser movida por el interes economico. Es cierto que el musico, el compositor y todos los que ha hecho posible una produccion musical han hecho un esfuerzo economico, pero que debe ser para la gloria de Dios, quien ya tomo nota de nuestra real intencion del corazon y no para el bienestar del bolsillo del que la produce. No deformemos la religion en un vulgar negocio.

Ni Jesus ni Pablo cobraron por todo lo que hicieron por el cristianismo, por lo tanto, ninguno de nosotros deberiamos esperar retribucion por lo poco que hacermos por el Reino de Dios, ya sea predicacion, musica, evangelizacion o simplemente por asear el templo, si realmente nos mueve el seguir a ese Cristo que no tenia ni donde recostar la cabeza.

28 08 2009
christopher martinez

me parece muy interesante este articulo yo he visto el trabajo para realizar un disco para la iglesia catolica y las trabas que exixten no niego q el autores compositores y hermanos que predocan y cantan tengan derecho a recibir un salario o remuneracion por su trabajo pero la musica libre permite conocer a muchos hermanos y sus trabajos, propongo un pago o renumeracion via mensaje de texto por album r¡descargado para el hermano q realizo la produccion no para la pagina o un tercero.

dios le bendiga

26 11 2010
luis.rivas

En realidad Jesús dijo que todo obrero necesita su paga, así que justo que paguemos, porque hoy por hoy, nada es regalado, una simple cuerda de guitarra hay que comprarla, y no digamos el instrumental que usan Martín Valverde, Kairoi, Cesareo Gabarain, Daniel Poli, Luis Enrique Ascoy, la Hermana Glenda.
Sin embargo yo solamento tengo más o menos 1,500 canciones que he bajado gratis, porque fui a varias librerías católicas y no tenían de todos esos autores.

Por ende, debemos buscar la forma de como compensarles, porque ellos ponen amor a la música para que nosotros sólo cantemos, es fácil, pero formemos conciencia y cooperemos con todos.

hasta luego

21 04 2010
ESTEBAN

Que pena que quiten, todos los comentarios que no les conviene, y solo dejen los que les interesan.
Mejor preocúpense por evangelizar y no por la piratería, parece que solo les importa el dinero que pierden, según ustedes por la piratería.

7 07 2010
marlon

quisiera saber cuanta gente que esta a favor de la piratería que esta a siendo por la evangelización , no se ponen a pinzar que entre mas recursos tienen los músicos le ponen mas empeño al trabajo , ninguno de los que están a favor supongo que saben lo que es tocar mas de una mañana en un estudio para sacar algo bonito para que la gente escuche el mensaje por medio de la alabanza
mejor pongamos de nuestra parte y ayudemos a que la música religiosa prospere

11 04 2011
luis.rivas

MARLON: EXCELENTE

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