Una manzana madura

10 10 2009

Por Vicente Gutiérrez*

Hace unos días, cuando celebraba la Eucaristía en la capillita de las Misioneras de la Caridad, observé un nuevo rostro infantil que, de vez en cuando, se asomaba de entre las hermanas para ver aquello tan novedoso para ella: una misa. Casi con toda probabilidad podría decir que para esta pequeña era la primera vez que asistía a una celebración eucarística. De ahí la mirada atenta a cualquier movimiento que hubiera en el transcurso de la celebración.

Cuando terminamos me acerqué a preguntarle su nombre. Con una vocecilla casi inaudible me respondió: “Eppel” (del inglés ‘apple’, es decir, manzana). La siguiente pregunta fue su edad que me la reveló tras un gran esfuerzo. Y es que con 22 kilos de peso y el cuerpo de una niña española de 4 años, resultaba difícil saber que su edad real era de 10 años. Y ahí terminó la conversación, ya era demasiada información para un farang que acababa de conocer. Así que la hermana se encargó de relatarme los pocos datos que tienen de la pequeña “Manzana”. Había llegado el día anterior con sus abuelos maternos. Hacía 3 años que había muerto su último progenitor y fue entonces cuando pasó a la tutela de sus abuelos. Así que, con 7 años, los abuelos deciden tenerla en una especie de casa, no muy lejos de donde ellos residen, por temor a ser contagiados por su nieta, enferma de SIDA. Huérfana, con el VIH y con unos abuelos que no la quieren cerca, “Manzana” tendrá que empezar a hacer su propia vida con 7 años. Aún es pronto para saber si durante ese tiempo acudió a la escuela, pero lo que sí sospecha la hermana es que no tomaba la medicación con la rigurosa frecuencia que exige esta enfermedad. ¿Cómo puede ser posible que una niña de 7 años enferma de SIDA pudiera salir adelante ella sola durante 3 años? Es difícil saberlo. “Manzana” no habla mucho, pero sus formas denotan una experiencia de independencia y autonomía fruto de la situación que le obligaron vivir.

Al día siguiente, después de la misa, “Manzana” se sienta en la misma mesa con la hermana y conmigo. Nos da la espalda, aún no hay suficiente confianza. Sigue sin hablar mucho, pero lo poco que dice sigue revelando datos de su pasado. Cuando la hermana le pregunta si sabe de dónde soy yo, ella responde muy bajito: “Pattani”. Pattani está en el Sur de Tailandia, conocida por ser una de los más famosos destinos para el turismo sexual. Resulta curioso que dijera este lugar tan lejos de la residencia de sus abuelos, que fuera el primer nombre que le viniera a la cabeza, que lo asociara con la presencia de occidentales…, pero de momento no vamos a sacar conclusiones precipitadas. Pero lo cierto es que la vida de esta pequeña no ha tenido que ser nada fácil. Que hay muchas cosas encerradas en su corazón y algunas de ellas le han hecho heridas.

Es cierto que hay cientos de miles de historias parecidas o peores, pero cuando una de esas historias se concreta en una persona que tienes delante, cuando sus ojos huyen porque es tal el dolor que tiene dentro o cuando deja de ser una historia y se convierte en una vida, es difícil permanecer insensible. Ahora sólo queda esperar a que “Manzana” se vaya adaptando a su nuevo hogar, a que aprenda a convivir con otros niños como ella, a que la medicación y la alimentación le ayuden a coger fuerzas y que, poco a poco, vaya sanado lo que lleva dentro que, por desgracia, me temo que será lo más difícil de todo.

* Vicente Gutiérrez es sacerdote, misionero del IEME en Tailandia. Lee otros artículos suyos

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3 responses

10 10 2009
Maribel

¡Qué alegría verte otra vez por ésta, tu revista! Se te echaba de menos.
Espero que tengas algún rato más para comunicarnos historias que vives de cerca allí, como la que hoy nos cuentas.
Viendo cómo superprotegemos aquí a nuestros niños (a veces demasiado), y la vida tan dificil que tienen allí, en tantos casos, no puedo dejar de pensar lo injusto que resulta que una vida pueda ser próspera o no, dependiendo del lugar del planeta en el que nazcas. Claro que, de todos depende que esas diferencias se vayan superando. Tendremos que ver el trocito de responsabilidad que nos corresponde a cada uno…
Un abrazo

11 10 2009
mekongieme

Querida Maribel:

Puedes seguir la vida y misión que realizamos por estas tierras en el blog que acabamos de empezar:
http://www.mekongieme.wordpress.com
Te recomiendo la lectura del Boletín “Mekong”, con información muy interesante sobre varios temas de la realidad en la que nso encontramos. También espero tus comentarios.

Un abrazo,

Vicente

11 10 2009
mekongieme

Querida Maribel:

Puedes seguir la vida y misión que realizamos por estas tierras en el blog que acabamos de empezar:
http://www.mekongieme.wordpress.com
Te recomiendo la lectura del Boletín “Mekong”, con información muy interesante sobre varios temas de la realidad en la que nos encontramos. También espero tus comentarios.

Un abrazo,

Vicente

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