Bondad y firmeza a la hora de educar

14 11 2009

Por Lilián Carapia*

La bondad y la actitud misericordiosa van de la mano. San Juan Bosco hacía ver a sus religiosos que cuidarán con empeño el poseerlas; Dios les había encomendado el cuidado de los niños de la calle, e insistía en que dichas actitudes son indispensables para un educador. Sólo en la medida en que se es bueno se estará en la capacidad de formar correctamente a otras personas. Desde luego, este criterio vale también para los padres de familia y los formadores de futuros servidores de la comunidad.

¿Buenos o «inofensivos»?

Qué necesarias son a la sociedad las personas buenas, y éstas, desde luego, se forman en el seno de las familias ricas en valores. Pero no se debe confundir las cosas: no es lo mismo ser misericordioso, que ser «de manga ancha» o «bonachón»; tampoco es bondad la actitud permisiva de quien sólo busca hacerse simpático a los ojos de los demás y no tener problemas con ellos.

«El “bonachón” es el inofensivo y blando que, a causa de la debilidad de su naturaleza, permite incluso que lo maltraten. Su actitud es “amigable”, pero más por instinto que por virtud. La bondad, por el contrario, surge de una respuesta consciente, de una “vigilia ardiente” y nunca de una “debilidad inofensiva”. No es inercia, pasividad, rutina; es fortaleza, y no debilidad. El hombre bueno no permite que se aprovechen de él por falta de fortaleza, sino que sirve libremente y se humilla voluntariamente» (D. V. Hildebrand).

«Al pan, pan, y al vino, vino»

La bondad es el deseo que mueve a una persona a procurar lo mejor para aquellos con quienes convive, independientemente de su temperamento. Cuando la caridad se lo demanda, quien es bueno corrige aunque tenga que hacer llorar un poco a la otra persona; y tiene firmeza para no dejarse llevar por el sentimentalismo, perjudicando aún más a quien anda ya por un camino torcido.

«El verdadero hombre bueno puede ser inamovible cuando alguien trata de apartarlo del camino recto y cuando la salvación de su prójimo requiere imperiosamente firmeza; resiste, sin vacilar, cualquier seducción o tentación cuando el amor se lo demanda» (Hildebrand).

Ideas claras para vivir con autenticidad

Es una obra de misericordia corregir al que yerra, pero los tiempos de relativismo en que vivimos propician todo tipo de confusiones. Muchos padres no corrigen a sus hijos y dicen que no los quieren «traumar»; pero al dejarlos a la deriva les propician un mal mucho mayor, que se revertirá en el futuro.

Escuché decir a un hombre sabio: «prefiero que me consideres tu enemigo por decirte la verdad que tu amigo por convertirme en tu cómplice». Éste es el criterio que dirige al hombre bueno. Cuando se vive bajo la mirada de Dios lo único que importa es agradarlo; y a Dios le agrada que nos preocupemos por ayudar a crecer a nuestros hermanos.

No es raro escuchar a algunos jóvenes criticar a sus padres por no ser buenos, cuando en realidad su queja se debe a que no son consentidores o débiles. Los padres, por su parte, deben preocuparse sólo de estar haciendo lo que Dios quiere de sus hijos. El único criterio infalible para detectar dónde hay bondad auténtica, y dónde no la hay, es el amor, pero el amor que sea también auténtico, obviamente. Cultivemos el amor que sabe sacrificarse; que puede dar sin esperar recibir –ni siquiera popularidad–; amor que no usa la ley ni maneja los argumentos a su conveniencia.

* Lilián Carapia es licenciada en Filosofía y religiosa del Instituto de Hermanas Misioneras Servidoras de la Palabra, en México. Lee otros artículos suyos

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18 11 2009
JESUS RIVERA MARTINEZ

EN LA SOCIEDAD ACTUAL LOS VALORES DE LOS QUE HABLAS ESTAN “PASADOS DE MODA” (MENIONAN MUCHOS ACTUALMENTE) MENCIONAS EL TRAUMA QUE SUFRIRIAN LOS NIÑOS AL SER CASTIGADOS POR ALGUNA FALTA, Y CADA VEZ APARECEN MAS EN LOS NOTICIEROS LOS PADRES O MAESTROS “GOLPEADORES” SIENDO QUE NOSOTROS COMO PADRES SOMOS LOS QUE INICIAMOS ESTA SITUACION.
“AL FIN QUE EL VIEJO NO DICE NADA”

LOS HIJOS HACEN LO QUE VEN, VEN AL PADRE PREPOTENTE GRITANDOLE A LA SERVIDUMBRE, DANDOLE SU “MORDIDA” AL TRANSITO, HACIENDO DOBLE O TRIPLE FILA AL RECOGERLO DE LA ESCUELA, ETC.

QUE MAS NOS PUEDE ESPERAR A LA SOCIEDAD, SI ESTA MISMA ESTA DANDO LOS ULTIMOS SUSPIROS COMO TAL.

LOS POCOS QUE REALMENTE LLEVAN A CABO UNA ETICA, CIVISMO, Y SOCIALIZACON PLENA SON CORRIDOS DE SUS TRABAJOS, PISADOS POR OTROS Y ABANDONADOS POR LA FAMILIA, LA MISMA QUE UNA VEZ FUE LA BASE DE NUESTRA SOCIEDAD.

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