Don Bosco: un padre, imagen del Padre

31 01 2010

Fiesta de San Juan Bosco. Abel Domínguez*

Hay un cuadro de Don Bosco, pintado recientemente, que se conoce muy poco. En él aparece Don Bosco pintado dos veces. En un lado está sentado entre los jóvenes, abrazándolos, casi ni se le ve, confundido entre ellos… a su mismo nivel, a su misma altura. En el otro lado, detrás de una sábana, Don Bosco entretiene a los jóvenes haciendo marionetas, cautivando su atención y divirtiéndoles con un recurso sencillo, lejos de grandes montajes. Pienso que estos dos gestos de Don Bosco representan muy bien uno de sus rasgos más significativos: el de la paternidad.

Don Bosco fue un hombre de acción, pero no son sus actividades o su acción las que lo definen, sino su identidad de educador y sacerdote. Es más, me atrevería a invertir el orden y decir que Don Bosco “es” un “sacerdote-educador”, en ese orden, pero con un estrecho vínculo fundiéndose ambas. No son dos funciones sino una única identidad vivida integralmente y sin fragmentar su vida. De ahí que este sacerdote educador, por su estilo particular, haya sido considerado un “padre” por los jóvenes.

Ese estilo paterno, esa identidad de padre, se fueron forjando en el encuentro con jóvenes de la calle, como respuesta clara a la necesidad de afecto, de exigencia y de orientación que tenían. Ese es el Don Bosco que abraza en este cuadro. Que está entre ellos, en medio, en la calle, en las cárceles… a su nivel, allá donde ellos se encuentran.

Pero hay otro Don Bosco en el cuadro, como ya he señalado antes. Un Don Bosco que en sus manos tiene dos marionetas. Una marioneta es Dios y la otra podemos ser cualquiera de nosotros, cualquiera de los jóvenes… no importa. El mensaje está claro. ¿Es Don Bosco representando la parábola del padre misericordioso? Lo que está claro es que las marionetas muestran un gesto: un gran abrazo.

¡No podía ser de otra manera! Quien es considerado “padre” por los jóvenes no puede sino llevar en su corazón una profunda experiencia de paternidad. Una fe y un amor grande hacia Dios Padre, que se desvive por sus hijos y abraza incluso al más alejado de él que decide volver. Don Bosco, por tanto, no sólo es padre porque trata de educar a los jóvenes, sino porque vive una profunda relación con Dios, a quien considera Padre cariñoso. Y que le hace vivir como hijo querido por Dios.

El cuadro representa dos gestos, dos abrazos: el abrazo de Don Bosco a los jóvenes y el abrazo de Dios a su hijo en las marionetas. Y es que sólo la paternidad que se traduce en gestos concretos de cariño y cercanía podían responder a las necesidades más profundas de los jóvenes. Sólo una acción educativa como la de Don Bosco, impregnada de la fe en un Padre bueno y cariñoso,  y que miraba más allá del entretenimiento, podía llenar los vacíos corazones de jóvenes sin padre, sin horizonte, sin normas, sin afecto…

Permitidme que termine alejándome del cuadro para aterrizar en el día de hoy. Pienso que, como en el caso de los jóvenes con los que vivió Don Bosco, también hoy los jóvenes, en ocasiones, viven solos, llenos de cosas materiales pero sin el afecto paterno. Llegan a casas vacías, viven en familias desestructuradas, sin posibilidad de diálogo… ¿No es ese uno de los retos de hoy?

¿No es una llamada a convertir la paternidad en gesto? Sólo la paternidad hecha gesto puede ser la respuesta a estas necesidades y la respuesta para quienes se sienten llamados a ser signos y portadores del amor de un Dios al que llamamos Padre.

Por eso, cada escuela, cada centro juvenil, cada plataforma educativa, por sencilla que sea, si tiene una identidad clara, con las raíces puestas en una experiencia de la paternidad de Dios, en el ejemplo de Don Bosco y en el Evangelio, puede llegar a ser padre, madre, ¡familia! … de cada joven, hijos e hijas queridos por Dios.

¡¡Feliz día de Don Bosco!!

* Abel Domínguez es Salesiano, licenciado en Historia y estudiante de Teología. Conoce su blog “Buenas noches”

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One response

1 02 2010
Jairo del Agua

¡Felicidades al director de esta revista y a todos los salesianos! Realmente su fundador fue un gran Santo y ellos deben conservar y mejorar su herencia. ¡Lo necesitamos y lo necesita nuestro mundo!

Con todo mi cariño y admiración.

Jairo del Agua

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