«Esto es otro mundo»

8 02 2010

Vicente Gutiérrez*

Con esta frase me resumía, hace unos días, un responsable de la congregación de los Oblatos, su paso por distintos países de Asia. Este italiano, que había decidido tomarse un descanso para visitar a sus hermanos oblatos presentes en el continente asiático, había ejercido su ministerio, básicamente, en Roma. Durante los últimos cinco años había sido encargado de la formación dentro de la congregación. Esto me hacía suponer que era un hombre preparado, informado sobre las distintas realidades del mundo, con posibilidades de recibir noticias de los distintos lugares donde están presentes los oblatos. Pero todo esto era una mera suposición ya que, por la breve conversación que tuvimos, pude percibir que el fugaz paso por los cuatro o cinco países asiáticos donde los oblatos tienen presencia le había desbordado completamente y aún no era capaz de asimilar “lo distinto que es esto”, según sus propias palabras, en comparación con esa otra parte del mundo que, en tantas ocasiones, consideramos el ombligo y que no es más que otra pieza dentro del basto y plural puzzle mundial.

Aún recuerdo lo angustioso que me resultaba el responder a la petición de mis familiares y amigos para que les contara “algo de aquí”. Primero, porque no sabía qué contar de todo lo que veía, recibía e iba conociendo según me adentraba en esta nueva realidad. Ese “algo” era tan general que me desconcertaba de tal forma que hacía imposible el centrarme en un solo aspecto y, finalmente, a lo más que llegaba a responder era a preguntarles: “¿algo de qué?”. Y es que la siguiente dificultad radica en contar ese “algo” de forma que se comprenda y eso, sinceramente, resulta difícil hacerlo sin una previa contextualización. Vuelvo a retomar a mi “amigo” esporádico como ejemplo. Durante la Eucaristía que siguió a nuestra conversación pude observar como se pasaba gran parte de la celebración sentado con las piernas cruzadas, una sobre otra, y moviendo el pie apuntando hacia un lado y otro. Gesto que incomodaba a la gran mayoría de los presentes, pero, como buenos asiáticos, nadie le dijo nada para no incomodarle a él, que era el invitado. Seguro que después de leer esto, muchos de vosotros os preguntáis qué había de malo en aquel gesto. Como correctos occidentales a nadie le extraña ver a otra persona sentada con una pierna sobre la otra y moviendo el pie de un lado a otro o menos extraño resulta el hacer uso del pie para señalar algo que se encuentra en el suelo. Estoy seguro de que algunos de vosotros habéis pasado por Tailandia sin percibir que los tailandeses raramente se sientan de esa forma tan occidental y que, menos aún, van a apuntar con su pie a otra persona. Y es que, lo que menos abunda en las guías de viajes, son las advertencias sobre las formas, los modales y las cuestiones a respetar en cada cultura, esa espacio está ocupado por los mejores hoteles y restaurantes que, a fin de cuentas, son los que pagan esas guías.

Si quisiera responder a la solicitud de ese amigo que me pide que le cuente “algo de aquí” podría decirle lo siguiente:

  • ¿Sabes?, en este país es de mala educación cruzar las piernas cuando se está sentado. Mi amigo está recibiendo una información curiosa y errónea. Una simple curiosidad que seguramente olvidará al rato de leerlo y que para nada le hará cuestionarse nada más, así que raramente profundizará más en el tema y difícilmente descubrirá que es una información errónea.
  • Otra cosa sería decir: El poner una pierna sobre la otra cuando se está sentando hace que apuntemos con nuestro pie hacia alguna dirección, por lo tanto es una posición no recomendada en esta país ya que, apuntar con el pie a alguien es de mala educación. Ahora estoy dando una información más correcta, pero es tan escueta, que se queda en una mera curiosidad. Mi amigo se puede quedar con la copla de que “apuntar con el pie a alguien es de mala educación”, pues vale, ¡qué curioso!, pero ¿y qué?.
  • Lo suyo sería decir algo así como: Apuntar con el pie a una persona en Tailandia es considerado una falta de respeto ya que el pie es la parte más impura del ser humano, la que está más sucia por estar en contacto con el polvo, el barro y la tierra (teniendo en cuenta que normalmente la gente anda descalza) y la parte del cuerpo que está más en contacto con el mundo (mundano). Está en contraposición con la cabeza, parte sagrada del ser humano, donde se encuentra lo más puro y lo más “santo”. Se podría hacer una lectura desde el budismo, donde se invita al desapego, a la liberación de este mundo y a la ruptura con la rueda de la vida-muerte-reencarnación Y se podría seguir explicando el mundo cultural que existe en torno a los pies y a la cabeza (descalzarse antes de entrar en casa o en el templo, no tocar la cabeza a nadie, agachar la cabeza cuando se pasa delante de alguien con un estatus mayor en edad y/o gobierno, etc., etc.).

Como se puede percibir, resulta bastante difícil responder a ese “cuenta algo de allí” de forma sencilla, escueta, comprensible y que incluya el contexto sin el que sería muy difícil captar la esencia de ese “algo de allí”. Desde que iniciamos la andadura de este blog resulta más sencillo el que la gente se vaya acercando a esta realidad asiática. Lo que intentamos es ir más allá de las meras curiosidades para profundizar en la cultura, el pensamiento, los valores, la historia, las creencias y todo lo que ha conformado, durante siglos, lo que hoy es este rincón del mundo en el que vivimos, compartimos y donde tratamos de servir desde el Evangelio. Este contar “algo” sigue siendo arduo y, a veces, complicado. Nosotros no tenemos ninguna preparación periodística, ni tampoco hemos recibido formación como redactores ni editores. Hay momentos en los que es complicado dilucidar qué es lo que puede interesar a la gente que nos conoce y, lo que sigue siendo un problema, cómo se lo vamos a contar de forma que sea accesible desde la perspectiva del lector occidental. Pero una idea es clara, mientras siga habiendo gente que nos siga pidiendo que les contemos “algo de aquí”, nosotros seguiremos esforzándonos por transmitirlo de la mejor forma posible.

(Fuente: blog “Mekong IEME”, 26/01/2010)

* Vicente Gutiérrez es sacerdote español, misionero del IEME en Tailandia. Lee otros artículos suyos en FAST

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