Cine espiritual en cartelera

10 02 2010

Peio Sánchez*

Decía Desmond Tutu en una entrevista sobre Mandela: “¿Sabes una cosa? Lo mejor de las cosas buenas es que pueden repetirse. Así de fácil”. Con estas palabras termina el libro El factor humano de John Carlin en que se basa la película. Este elogio a Mandela es un homenaje a los caminos del perdón y de la reconciliación como propuesta y referencia para los espectadores. Invictus, la nueva película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon nos muestra al político inteligente que comprende la necesidad más profunda de su pueblo y desde su propia experiencia elabora un itinerario/terapia de rehabilitación que tomará al rugby como mediación. Despliega el film con precisión el proceso emotivo de un país que necesita encontrarse para seguir adelante, para ello nos adentra en la identificación con el protagonista que se presenta como un modelo de humanidad o como “una respuesta del cielo” que diría el mismo Arzobispo anglicano. Eastwood ni Freeman nos ofrecen en esta película sencilla pero inteligente una propuesta sobre las posibilidades personales y colectivas de la reconciliación en perspectiva trascendente. Algo que en este momento es de agradecer.

Tres propuestas sugerentes desde el punto de vista espiritual nos ha deparado la cartelera de enero. En primer lugar la reconocida por la crítica Up in the air de Jason Reitman (Gracias por fumar y Juno) que se convierte en un cuestionamiento del individualismo posesivo desde el personaje de Ryan Bingham, sobresalientemente interpretado por George Clonney. Además contamos con Amerrika y En tierra hostil ambas con la guerra de Irak como fondo. La primera contando la historia de dos cristianos palestinos de Belén -Muna y su hijo Fadi- que llegan a EEUU en plena guerra y se han de enfrentar a los prejuicios raciales. Llena de hondura antropológica nos ofrece unas interpretaciones sobresalientes bajo la dirección de la joven cineasta de origen jordano-palestino Nebraska Cherien Dabis. La segunda es la mejor película que hemos visto sobre la guerra de Irak y nos cuenta el periplo de tres marines que forman parte de una unidad de especialistas en la desactivación de bombas. Realizada por Kathryn Bigelow parte de una mirada individual a los protagonistas y sus conflictos para desde ella elaborar una crítica al carácter deshumanizador de la guerra.

Dos películas importantes desde el punto de vista cinematográfico nos ofrecen los rasgos negativos de la experiencia religiosa, todo ello sin pasar de la construcción de una crítica a la elaboración de una propuesta. La cinta blanca es una gran película formalmente sugerente que indaga sobre las raíces del nazismo y coloca en el puritanismo protestante una de sus causas. El propio director ha declarado en Cannes su intención: “La religión es una expresión de nuestros deseos más profundos y nuestro esfuerzo por satisfacerlos. La sangre vertida en el nombre de la religión ha empañado esta idea que considero preciosa”. Sin embargo, la crítica no deja desnuda la verdad para mostrar lo precioso, sino que únicamente insistiendo en el carácter represor muestra la religión como fuente de violencia. Sugerente, pues, pero parcial y probablemente menos profunda de lo que se ha llegado a decir.

El libro de Job inspira Un tipo serio que cuenta la historia de Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg) en 1967, este profesor de física del medio-oeste americano verá cómo toda su vida familiar, profesional y económica comienza a derrumbarse. A la vez lo irá haciendo también su fe, que llega al cuestionamiento como también el personaje bíblico lo hará de su Dios. Sin embargo, la respuesta de Dios que aparece en el texto bíblico a partir del capítulo 38 se nos muestra en la película de los Coen que desde el judaísmo cultural construyen esta interesante comedia dramática que cambia la esperanza por el escepticismo y eclipsa la promesa por un cierto cinismo.

Resumiendo, tenemos un panorama ciertamente interesante con propuestas sugerentes y buenas películas también para pensar críticamente y reconocer también sus límites. Entre ellas y como ejemplo, la adaptación realizada por Werner Herzog del Teniente corrupto de Abel Ferrara a la que vacía de toda perspectiva trascendente. Algo que, por suerte, no siempre ocurre en el cine que sigue insistiendo en la perspectiva espiritual en muchas películas.

(Fuente: blog ‘Cine espiritual para todos’, 29/01/2010)

* Peio Sánchez es sacerdote y teólogo, miembro de las comunidades Adsis, profesor de Teología en Barcelona, y director del Departamento de Cine de la Delegación de Medios de Comunicación del Arzobispado de Barcelona. También es director de la Semana del Cine Espiritual de Barcelona.

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