Mineros: fe y espectáculo

14 10 2010

Pedro M. Lamet, sj

Esta mañana he asistido en directo a la liberación de los cinco primeros mineros de Chile. Ha sido un sentimiento agridulce. Sin duda ha dominado la vivencia de una inmensa alegría. El sueño se estaba realizando ante mis ojos. Encerrados en el Fenix, esa cápsula de tamaño humano que se desliza por el tubo gracias a una polea, iban subiendo uno a uno  estos seres humanos enterrados a setecientos metros bajo tierra. Se cumplía el milagro de solidaridad humana y tecnología que lo ha hecho posible. Los de “arriba” estaban salvando a los de “abajo” y emergían desde las tinieblas a la luz.

Pero al mismo tiempo me invadía un cierto sentimiento de tristeza. ¿Por qué? El espectáculo mediático en directo estaba también minuciosamente preparado: la gran bandera de Chile, banderitas en la mano de los familiares, las televisiones de todo el mundo ocupándose de un desierto minero donde hasta ahora se ha vivido en situaciones tan precarias como para provocar este accidente. Incluso una microcámara servía las imágenes del interior en directo. Hasta el Real Madrid ha invitado a los mineros a ver un partido. La multinacional informática Apple tiene preparado 33 Iphone para estos pobres trabajadores que seguramente no pueden pagar ni la tercera parte de una tarifa plana. El show estaba servido.

Es verdad que Chile es un gran país y merece que el mundo conozca esta gesta sin precedentes. Pero uno se pregunta qué va a ser la vida de estas familias de mineros cuando despierten de este montaje.

Sin embargo lo que más me ha impresionado del rescate es el sentimiento común de fe de los que emergían. Fe humana para aguantar en aquel infierno, pese a las ayudas exteriores. Pero sobre todo fe religiosa. Todos hasta ahora daban gracias a Dios. Alguno lo llevaba escrito en la camiseta. El presidente chileno se persignaba. ¿Que América Latina es un continente más religioso?  Desde luego, pero hasta la locutora de CNN+ (De Prisa, con lo que lo digo todo) tuvo que reconocer en directo el fuerte componente religioso de estos mineros en su resistencia.

En todo caso se me antoja que estos meses dentro de la mina han debido ser como una especie de ejercicios espirituales forzados. Las situaciones límite y el verse al borde de la muerte provocan siempre preguntas sobre la ultimidad, aparte de que sin duda Chile es un país mayoritariamente religioso. Por desgracia, entre nosotros, europeos de la secularización, provocaría escándalo un comportamiento así. No te digo nada si se persignara Zapatero.

Por último me quedo con la parábola de mi primer comentario sobre los mineros. Cuando unos hombres se empeñan pueden salvar a otros hombres, por muy sepultados que estén. ¿Qué hay de los otros millones de sepultados por el hambre y la injusticia?

(Fuente: blog ‘El alegre cansancio’, 13/10/2010)

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2 responses

15 10 2010
JAC

Quiero referirme al articulo “mineros,Fe y espectaculos”, creo que siempre en la vida vamos a encontrar personas y gente, que nunca estan conforme con nada, que solo aportan desde una mirada critica o sentados desde un mullido sillon, lo que pasa en su entorno, todo lo ven desde el prisma del VASO MEDIO VACIO o sencillamente sus comentarios reflejan, una extraccion social mal entendida o una distorsionada y pequeña vision politica, aprovechando este tipo de publicaciones.
Yo prefireo resaltar lo positivo , sin ningun tinte, con la objetividad que el caso requiere, aqui hubo una tragedia donde en los primeros dias no habia ninguna esperanza, pero el teson de las autoridades, apoyada por todas las familias de los mineros afectados y por los 17 millones de chilenos, sacaron esta titanica empresa adelante y uno a uno fueron sacados con vida. Siendo un ejemplo para el mundo que observo atonito esta proeza en un pequeño pais como es chile, en el contexto mundial. Pero si hasta el presidente Obama de estados unidos manifesto el dia de ayer “ante un proximo derrame de petroleo llamo a los rescatistas chilenos”
Sin duda falta mucho por hacer en muchos aspectos, pero situaciones como estas nos hacen mas humanos y nos recuerdan al igual que el espiritui de la Teleton, que podemos ser mejores seres humnanos con nuestros hermanos.

17 10 2010
Darío

A diferencia del comentario anterior, yo encuentro muy de profeta las palabras de Pedro Lamet, sobre todo la frase final. Alguien se tiene que atrever a decir lo que la mecánica del mundo no sabe aceptar; ¿acaso no era ése el estilo de Jesús? ¿acaso no es prácticamente obligatorio para el cristiano chirriar ante el planteamiento terreno?
No se trata de ver el vaso medio lleno o medio vacío, se trata de saber leer la realidad más allá de la visión sesgada que los medios de comunicación social nos ofrecen.
Siempre hay que salvar 33 vidas, ninguna objeción. Siempre habrá que salvar millones de vidas, por ejemplo las de los atrapados en el pozo del hambre y la pobreza. Ahí también ha de enfocar nuestra cámara, ahí también hay que felicitar y admirar a los miles de “rescatistas” inaccesibles al desaliento.
Ojalá sacáramos más a menudo la tuneladora para liberar a los condenados a la agonía y para saber profundizar en la superficialidad reinante.

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