Bienaventurados los humildes

18 10 2010

Darío Pérez*

Le dice un niño a otro: “Pues tu padre es un soberbio”. Y le contesta el otro: “¡Y el tuyo un croata!”.

Lo contrario a soberbio no es croata sino humilde, y al principio no tenía ni idea de cómo presentaros esta virtud  tan poco popular. Pero me puse a escribir en el ordenador y las teclas me dieron la pista. Por lo visto se habían puesto a discutir entre ellas para saber cuál era la más importante. Empezaron excluyendo a las menos empleadas. La K se defendió de su despido argumentando que ya nadie podría perder peso, a lo que se le respondió diciendo que lo medirían en gramos y santas pascuas. La X fue la siguiente en caer, no sin la oposición de los mayores de edad. La W, por eso de ser extranjera, ni se enteró de que estaba fuera. Y así fueron cayendo teclas y las que quedaban iban agobiándose por si eran las siguientes. De hecho, Control, Alt y Suprimir se sintieron tan presionadas que hubo que reiniciar. Y se reinició la sesión y la discusión.

Como las vocales se estaban haciendo fuertes, la barra pidió su espacio pero fue la tecla de borrar la que creó el mayor momento de tensión. Amenazó con ponerse en huelga si no cesaba esa absurda competición y las demás teclas, en un extraordinario alarde de soberbia, se comprometieron a no cometer ni un solo error para no necesitarla nunca (que ya es tener orgullo y poca consciencia).

El proceso siguió y la pelea fue decantándose del lado de las vocales. Rizando el rizo, la A se desmarcó de sus hermanas y se autoproclamó la más importante. Las otras vocales le dieron de lado para demostrarle que ella sola no podría llegar a ningún lado, pero la A se llenó de orgullo (y satisfacción, como el Rey) y les demostró que estaban equivocadas con un largo texto en el que prescindía del resto de vocales: A Ana la casan. Mañana hará la patraña. Ana ama a Álvar. Nada apagará la llama. Mas papá la arrastrará al altar. Para papá Rafa da la talla. Rafa la amará hasta palmarla. A la larga, Ana acabará cansada. Llamará a mamá; marchará hasta casa. Ana hablará, mamá la abrazará. Al abrazarla, ambas callarán. Saldrán. Andarán hasta la parada. Ana pagará la tasa hasta Salamanca. Allá, la gran dama acabará abrazada a Álvar para zanjar la canallada. Nada apaga la llama. Nada.

Cuando la supremacía de la A parecía clara, surgió un imprevisto: el punto había desaparecido. La última vez que había sido visto era en una fiesta de asteriscos donde le habían acusado de llevar excesiva gomina. Por lo visto, había acudido con su novia la coma (hasta tenían una tecla dedicada a su idilio) y lo que empezó con unos cubatas para coger el puntillo acabó en estado de coma. Para colmo, la coma se había caído al intentar sostener al punto cuando éste perdió el conocimiento, y por el golpe en la cabeza le tuvieron que dar varios puntos.

Con el punto y la coma fuera de juego, todas las teclas (sobre todo las mayúsculas) se quedaron bloqueadas porque cualquier texto se convertía en ilegible. Todo lo escrito ahogaba al lector por la ausencia de pausas y, si se usaban frases cortas, éstas quedaban sin conclusión. No podían tener un final definitivo ni siquiera algo abierto con unos puntos suspensivos.

Esta historia podría concluir diciendo que el insignificante punto resultó ser un puntazo, o que las teclas reconocieron que se necesitaban unas a otras, o que finalmente el punto despertó de su estado y se casó con la coma y tuvieron comillas y dos puntos. Pero la conclusión prefiero que la saquéis cada uno.

Personalmente creo que nadie debería ser soberbio. El soberbio lo es porque todavía no ha conocido a nadie mejor que él, pero siempre lo hay. La cura de humildad llegará tarde o temprano y si no es en una faceta será en otra, y si no en todas. De hecho, ser soberbio ya es una carencia. Para los creyentes, puestos ante Dios, es ridícula toda postura que no suponga reconocer nuestra pequeñez. Y para todos, mirando la Tierra desde millones de años luz, es ridícula toda postura que no suponga reconocer nuestra insignificancia y limitación.

La humildad no es sólo recomendable, es imprescindible. Cualquier edificio (y más cuanto más alto pretenda ser) ahonda sus cimientos en lo más profundo. Antes de irse elevando, se ha humillado. El otro día estaba en la cocina con mi hijo y me dio también pistas de lo que contaros. Miguel lo observa todo, rebusca, investiga, abre armarios, cajones, desde el suelo contempla lo que tiene a mano pero también aquello a lo que no alcanza. Y para eso que está lejos no tiene reparo en echarte los bracitos para que le subas y verlo mejor. Sólo reconociéndote pequeño, pides ayuda a los demás, sólo reconociéndote pequeño, sigues creciendo siempre. Porque mientras estamos vivos no hemos llegado a ningún sitio.

Visitando una vez a mi hermano, conocí a uno de sus formadores y me llamó la atención que, con 70 años, viniera de un curso para hacer marionetas. Y te decía que siempre es momento para conocer técnicas que te acerquen a los chavales. Este mismo profesor sigue renovando anualmente los apuntes de sus asignaturas, porque considera que los puede mejorar y superar siempre.

Reconoceos pequeños y limitados. Nunca suprimáis la tecla de borrar. Es imposible no cometer errores y no es malo cometerlos, es casi obligatorio. Pero la clave está en saberlos reconocer para que, una vez identificados, se puedan corregir.

Culpar siempre a los otros es una medida cobarde e inútil, porque no pongo la solución donde está el problema. Si te queda hasta el recreo o te echan de todos los trabajos, si siempre acabas perdiendo a tus mejores amigos, si nadie confía en ti, si todos tus jefes o tus profesores te tienen manía, acepta tu responsabilidad. Reconocerse limitado es el primer paso para superarlo. Reconocerse pequeño es el primer paso para crecer.

Dicen que de lejos es fácil reconocer si una carreta viene llena o vacía, porque cuanto menos contenido tiene más ruido hace. Humildad se escribe con h, y no es coincidencia. La h, como la humildad, está pero no suena. Será porque viene llena. A todos nos dejan elegir: o mucho ruido o muchas nueces.

* Darío Pérez es Salesiano Cooperador y profesor de bachillerato en Guadalajara. Lee otros artículos suyos en FAST

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One response

18 10 2010
wilson

EL SEÑOR ES MI PASTOR NADA ME FALTA HOY PORQUE TU MI DIOS ESTAS A MI LADO Y CON MI FAMILIA DEJO EN TUS MANOS TODAS MIS NECESIDADES PARA QUE TU EN VIDA HOY LAS SOLUCIONES DAME HUMILDAD PARA OBEDECER TUS DESIGNIOS DIOS QUE QUIERES QUE ESTE DIA HAGA POR FI Y LO HARE CON FE GLORIA A DIOS

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