Guía básica para matrimonios (IV)

3 11 2010

Jairo del Agua*

Continúo: ¿Cuáles son las DIFICULTADES del matrimonio? Las TENSIONES y los CONFLICTOS. Caigamos en la cuenta de que las dificultades pueden ser externas e internas, pueden venir de fuera o surgir dentro de la pareja. Pero sólo serán verdaderas dificultades las que se conviertan en internas y contaminen, distorsionen o rompan la vida de pareja. Por ejemplo: Si una pareja se moja bajo la lluvia (factor externo), eso no influirá en su relación hasta que empiecen a tensionarse y acusarse (olvidaste el paraguas, te dije que no saliéramos, etc.). Otro tanto pasa con la pobreza, la enfermedad, un accidente, los suspensos de los hijos y cualquier problema que la vida pueda traernos. Hay matrimonios que salen reforzados de un sufrimiento compartido.

Por eso, no podemos perdernos en detalladas listas de problemas. Las verdaderas enfermedades de un matrimonio son las mismas de cualquier otro grupo humano: las tensiones y los conflictos, realidades sicológicas a las que no podemos sustraernos. Todo, absolutamente todo lo que contamina, distancia o rompe una pareja tiene ahí su causa. Por tanto es imprescindible conocer su origen y tratamiento.

¿Qué son y de dónde salen las TENSIONES y los CONFLICTOS?

Son las enfermedades de todo grupo y son inevitables. Pero se pueden prever, cuidar y curar o gestionar, si conocemos dónde nacen y cómo se tratan. Las tensiones que no se tratan derivan en conflictos. Los conflictos que no se resuelven desembocan en rupturas, es decir, en la muerte de la pareja.

Por tanto es importantísimo saber que, debajo de toda tensión o conflicto, lo que hay es la frustración de una ASPIRACIÓN o de una NECESIDAD individual. Frustrar significa “privar a alguien de lo que espera o necesita”. Nos interesa, en consecuencia, saber qué es una ASPIRACIÓN y una NECESIDAD desde un punto de vista sicológico. Veámoslo brevemente:

A) La ASPIRACIÓN nace de una potencialidad (cualidad, capacidad o don) que trata de actualizarse. La aspiración es una energía, nacida en lo profundo de la persona, que impulsa a la acción. Por eso se representa por una flecha recta que sale de la persona para realizarse. Por ejemplo: la aspiración a crear, a dirigir, a ayudar, a entrar en relación, a saber, etc.

Conviene caer en la cuenta de que las aspiraciones de una persona no se deben frustrar porque corresponden a su AUTENTICIDAD, que es irrenunciable, constituye la vida de la persona. Pretender que tu pareja renuncie a su autenticidad es matarla. (Puntualizo de paso: Autenticidad no es “decir” todo lo que pienso -aún ofendiendo al otro-, autenticidad es “actuar” de acuerdo con lo que SOY de fondo).

Ejemplo: Si tu pareja tiene el don de la música, pretender que lo olvide y se conforme con el alboroto de discoteca, es arruinarla. Si tiene la capacidad de estudiar y saber, empujarla a seguir con la próspera panadería familiar, es hundirla.

Si se frustra una ASPIRACIÓN surgirá inmediatamente una tensión proporcional a la fuerza de esa aspiración en la persona. Si se pretende mantener el obstáculo permanentemente, la tensión derivará en conflicto y, si no se resuelve, terminará en ruptura.

¿Conoces las principales ASPIRACIONES de tu pareja, ésas que deberás apoyar y nunca frustrar?

B) La NECESIDAD NORMAL es una manifestación de la persona que exige o espera lo necesario para su equilibrio físico (necesidad de comida, descanso, seguridad, etc.) o su equilibrio sicológico (necesidad de ser reconocido, creído, comprendido, amado, sentirse en paz y seguridad, etc.). La necesidad se caracteriza por la espera de una respuesta: se sale hacia el otro en busca de algo que satisfará la necesidad que uno tiene. Es un movimiento egocéntrico (no caer en el error de tacharlo de pecaminoso) y se representa por una flecha vuelta, en forma de anzuelo (sale hacia el otro para pescar algo). Si el otro no responde a lo que se espera de él, surge la frustración y la tensión. Será necesario resolver esa tensión sin llegar al punto de saturación para que no se convierta en conflicto o, incluso, en ruptura.

Por ejemplo: En la pareja es especialmente relevante la necesidad (física y sicológica) de sexualidad compartida. La negación frecuente o la instrumentalización de tal necesidad acarrearán tensiones, conflictos y posibles rupturas. Además de posibles deslices para satisfacer esa necesidad fuera del matrimonio.

C) La NECESIDAD ANORMAL o CARENCIA es también muy frecuente, pero mucho más peligrosa y difícil de gestionar. Se trata de una necesidad normal en su origen que sufrió privaciones (carencias) en el pasado del individuo: le privaron reiteradamente de algo que necesitaba y se ha convertido en una necesidad agudizada, exagerada, enfermiza. Toda frustración, toda privación de algo esencial, es intolerable para el niño, despierta un sufrimiento subconsciente que queda enquistado en su sensibilidad (privación de reconocimiento, de amor, se seguridad, de alimento, de bienes materiales, etc.).

Se representa por una flecha de afuera hacia dentro sobre un recipiente agujereado porque este tipo de necesidad NUNCA se llena, es como querer llenar un tonel agujereado. La desconfianza y la inseguridad quedaron instaladas en el subconsciente del niño porque no experimentó la satisfacción de esa necesidad. En él quedó “un vacío” (por eso se llaman también “necesidades en vacío”) que no podrá llenar hasta que logre curar la herida originaria (el dolor de la carencia del pasado).

De adulto se manifestará en una búsqueda subconsciente y desproporcionada de satisfacer aquellas necesidades frustradas en el pasado. Su capacidad de frustración (su aguante) en esos sectores quedará muy disminuida. Si acudes al sicólogo te dirá que tienes “bajo umbral de frustración”, síntoma de una personalidad frágil, quebradiza, herida.

Ejemplos: La avaricia puede ser manifestación de carencia de bienes materiales en el pasado. La violencia es con frecuencia una manifestación de carencias de seguridad. Los temores y miedos suelen ser síntoma de carencias de seguridad y reconocimiento. El orgullo, la vanidad, la prepotencia, suelen tener origen en carencias de reconocimiento y afecto. Los celos son uno de los síntomas de carencias afectivas en el pasado.

Puede decirse que todas las necesidades carenciales son patológicas. Pero, como son tan frecuentes y tienen diversos grados, se consideran “normales” aquéllas que somos capaces de controlar o gestionar, y “patológicas” las que son más o menos incontrolables.

¿Cómo se detectan las CARENCIAS?

El síntoma claro y delator es la DESPROPORCIÓN. La necesidad anormal sale hacia el otro con desproporción, tiranía y repetición. Se manifiesta en “reacciones desproporcionadas y repetitivas” (RDR, para abreviar).

Estas necesidades exageradas (carencias) enquistadas en la sicología del individuo pueden convertirse en el peor enemigo de la pareja porque son insaciables, nunca quedan satisfechas. Por mucho que nos den, no quedamos satisfechos más que momentáneamente. No tardará en aparecer de nuevo la tiranía de la “necesidad carencial” que nunca se llena (en el caso de los celos se visualiza muy bien este ciclo: necesidad anormal de seguridad afectiva, explicación del otro, tranquilidad momentánea, vuelta a la sospecha y necesidad de mayores evidencias).

Sólo la curación del sufrimiento sicológico del pasado (privación de lo necesario siendo pequeño) podrá disminuir la desproporción de la carencia. Para eso se necesita ayuda sicológica. Las parejas no deberían demorar la decisión de tomar los medios de curación cuando empiecen a detectar este tipo de “reacciones desproporcionadas y repetitivas” (RDR). Si se dan por ambas partes con mucha mayor razón y urgencia.

Mientras tanto sólo cabe:

  • Reconocer nuestras RDR y por ellas nuestras necesidades carenciales.
  • Gestionar esas RDR consciente y voluntariamente desdramatizando (racionalizando) nuestro dolor actual, buscando las raíces en el pasado y no culpabilizando a nuestra pareja (ella o él no son la causa de nuestras carencias de ayer, ni de nuestra desproporción de hoy, son habitualmente el inocente y circunstancial “despertador” del dolor del pasado).

Culpabilizar a otro de “nuestras carencias infantiles” es muy frecuente, tremendamente injusto, doloroso para la víctima y puro veneno en la pareja. Por eso “gestionar” las RDR viene precedido de reconocerlas (concientizarlas) para no volcar contra nuestra pareja el dolor desproporcionado despertado por un incidente menor de hoy. Cuando racional y objetivamente mi reacción es desproporcionada (reacción > incidente) es que hay carencia (herida del pasado) y debo darme cuenta para no reaccionar contra quien nada tiene que ver con mis heridas del pasado.

En una pareja complementaria no suelen coincidir las heridas. Si se da esa coincidencia, la desproporción puede afectar a los dos y el problema se complica (celos recíprocos, por ejemplo). La comunicación sincera entre ambos puede ayudar a detectar y gestionar las carencias y sus consecuencias.

Los principios e ideales religiosos pueden ayudar en estos casos. Pero, a veces, la vivencia oscura, rígida y culpabilizante de las repetidas desproporciones puede agudizar el desequilibrio de la persona (o la pareja) y evitar vivirse en paz, ya que identifica desproporción con culpa (pecado) de la que no ve salida.

Insisto, una vez más, en la necesidad de incorporar la Sicología a la Espiritualidad (de cualquier religión) y de dar formación sicológica seria a los sacerdotes. Aportará mucha comprensión de los problemas y muchas soluciones que la religión no puede dar, como tampoco puede curar una gripe. Los medios humanos han de tomarse con independencia de la religión. En este tema todas las confesiones religiosas están en mantillas y deberían avanzar por el bien de las personas a las que -dicen- quieren ayudar.

¿Con qué medicina se tratan las TENSIONES y los CONFLICTOS?

  • Con COMUNICACIÓN. Ya he hablado de ella. Una vez más se demuestra esencial para la construcción y el mantenimiento de la pareja.
  • Con ADAPTACION. Diré algo de ella.

La ADAPTACIÓN en cualquier grupo es imprescindible y exige renunciar o rebajar las propias NECESIDADES en beneficio del otro o del grupo. A veces consiste solamente en establecer un orden de prioridades. Casi todas las reglas de educación se basan en la adaptación (ceder el paso o el asiento, pedir disculpas, etc.).

Ejemplo: Tu pareja quiere dormir y tú quieres “otra cosa”. La adaptación te llevará a esperar otra ocasión y dejar dormir a tu pareja. Tu necesidad se pospone dando prioridad al descanso del otro.

En la vida de pareja y en todo grupo la ADAPTACIÓN ha de ser repetitiva. No basta con adaptarse una vez y ya está. Hay que estar adaptándose permanentemente, como el que conduce un vehículo ha de adaptarse continuamente a la carretera. Pero hay que estar alerta sobre dos extremos peligrosos:

  • La RIGIDEZ (poca o nula adaptación). Peligrosa para la pareja y fuente de tensiones y conflictos permanentes. Suele terminar en ruptura.
  • La NO EXISTENCIA (adaptación exagerada o sumisión total al otro). Es mortal para el individuo. Suele terminar en rutina y aburrimiento (una especie de muerte en vida) o en esclavitud total (sometimiento pleno de uno al otro).

Si miramos atrás, nos daremos cuenta que muchas de nuestras madres y abuelas cayeron en una adaptación exagerada (no existencia en diversos grados), mientras que muchas mujeres de hoy tienden a la rigidez (por la ley del péndulo). Esto origina muchos de los conflictos y rupturas actuales.

Por otro lado, muchos varones deberíamos caer en la cuenta de que “adaptarse” no significa perder ni virilidad, ni autoridad. Tiene más que ver con la delicadeza, el respeto y el amor.

* Jairo del Agua es laico y padre de familia. Lee otros artículos suyos en FAST

Serie “Guía básica para matrimonios”, de Jairo del Agua:

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One response

15 11 2010
Marcelo

Llevo apenas 15 años de matrimonio y cuando nos casamos pusimos en la tarjeta esta frase “el viento apaga la llama de la vela, y agiganta las llamas de la hoguera, Los vientos de las dificultades y problemas apagan los vinculos de los que no se aman y agigantan los de quienes de veras se aman”. Puedo decir que estos años no fueron fáciles (y seguramente no lo serán los que, si Dios quiere, sigan) pero me siento agradecido de haber experimentado lo que decía aquella frase. Sigo siempre todo lo que comentas y impresionante sentir desde miles de kilómetros de distancia que estoy en sintonía con ese pensamiento.
Gracias por tu tiempo.

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