Ayuno se escribe con “h”

28 02 2012

Darío Pérez*

Acaba de arrancar la cuaresma y con ella un tiempo caracterizado por la oración y la conversión, por el perdón y la reconciliación, por el ayuno y la limosna. Hace unos días tuve una reunión sobre el tema y me correspondió compartir –como ahora quiero hacer contigo- el sentido de las dos últimas palabras.

El objetivo no es ser exhaustivo ni ortodoxo -para eso seguro que hay materiales mucho más ricos y documentados- sino más bien proponerte un modo sencillo de tener presente el sentido de la cuaresma para que puedas profundizar en él durante estos cuarenta días.

Para empezar, imagínate que estamos jugando al Scrabble (Intelect o como quiera que lo llaméis en tu casa) y que tienes contigo cinco fichas, las cinco letras que componen la palabra AYUNO. Yo no sé tú, pero a mí lo primero que se me ocurre cuando oigo esta palabra (o la de abstinencia) es quitarle la “U” y exclamar “¡AY, NO!” ¡Ay, no! porque ya toca sacrificarse, quitarse de cosas, hacer un esfuerzo por algo a lo que, más que no encontrarle sentido, no quiero encontrárselo. ¿De qué sirve no comer tal cosa o tal otra? ¿De qué sirve pasar hambre? ¿De qué sirve prescindir de ciertas comodidades, objetos o hábitos? ¿De qué sirve renunciar a todo eso por un tiempo? Aquí es donde decimos siempre lo de “¿qué sacrificio es comerse una mariscada para no tomar carne? Lo podían cambiar”. Leer el resto de esta entrada »





Ante el misterio

22 04 2011

Viernes Santo. Patxi Loidi

¡Han desfigurado a Jesús!
Han explicado todos los detalles de su vida
sin dejar ni uno solo.

Ya no interesas, Jesús.
Ya no divides.
Ya no escandalizas.

Se ha desvelado el misterio,
y lo hemos entendido todo. Leer el resto de esta entrada »





De ayunos y moradas

15 03 2010

Alex Segrelles Cuevas*

Y digo yo que esto de ayunar será una invitación a aligerar un poco nuestros equipajes, a descubrir lo mucho en lo poco, a desprendernos de tanto abrigo inútil, a prendarnos de quien sin prendas camina en el frío. Que no se tratará tanto de dejar la carne como de pedir un corazón de carne, unos ojos sensibles, con menos gafas oscuras y menos impermeables. Que nos toca abstenernos de egoísmos, privarnos de lo privado, olvidar por un tiempo nuestras miras chiquitas, sufrir… con cada vida que sufre y no encuentra refugio. Leer el resto de esta entrada »





La capacidad de hacer feliz

12 03 2010

Marina Utrilla, SS.CC.

Hablar de la felicidad parece algo demasiado elevado, utópico, ideal…para muchos una pérdida de tiempo, ya que a primera vista poco tiene que ver con los quehaceres de la vida diaria. Nuestro imaginario de la felicidad se reduce, y el buscador de imágenes de Google puede reflejarlo, a paisajes verdes, cielos azules, sonrisas y personas que alzan las manos con gran dinamismo y energía; visto así, claro está que nuestra cotidianidad se aleja bastante de esto, probablemente no tenemos grandes explanadas verdes cerca (a lo sumo un parque), con tanta nube y lluvia nos cuesta ver el cielo azul, y esa expresión de los brazos arriba no es que la frecuentemos mucho por la calle, seguramente si alguien lo hace lo miraríamos con cierta sorpresa (como poco) y si somos nosotros, quizás para hacer una foto curiosa, pero poco más (intuyo). Leer el resto de esta entrada »





El «vasto tema de la justicia» en Benedicto XVI

26 02 2010

Cuaresma 2010. José Ignacio Calleja*

Leo y releo el mensaje del Papa para la Cuaresma 2010, en el que, dice, «quiero proponeros algunas reflexiones sobre el vasto tema de la justicia, partiendo de la afirmación paulina, ‘La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo’ (Rm 3, 21.22)».

Este inicio teológico es muy pertinente en una reflexión del Papa, pero sabiendo que el vasto tema de la justicia permite una lectura ética o moral, ámbito de la filosofía moral, y una lectura religiosa y cristiana, ámbito de la teología. Estas dos interpretaciones o lecturas del vasto tema de la justicia, para los teólogos y cristianos, son inseparables, pero también inconfundibles; se mezclan, pero no se confunden ni se sustituyen en su legítima autonomía. Esa autonomía de la moral no es absoluta, sino relativa, relativa a la dignidad de la persona y sus derechos inherentes y fundamentales. Leer el resto de esta entrada »





Destaponar nuestros oídos

17 02 2010

Cuaresma 2010. Guzmán Pérez*

A veces la vida tiene casualidades curiosas. O tal vez sea más bien que está llena de simbolismo, de “sacramentos”. La semana pasada, por culpa de unos fuertes dolores de cabeza, tuve que acudir al médico. Al hacerme un reconocimiento, éste descubrió que los dolores podían deberse a unos considerables tapones que tenía en los oídos. Curiosamente no me dolían los oídos, ni notaba que hubiera perdido capacidad de audición, pero siguiendo sus indicaciones, acudí al otorrino, que certificó la existencia de esos dos buenos tapones. Tres días después los extrajo —no sin ciertas molestias— y fue entonces cuando me di cuenta de que efectivamente había perdido oído, y que a partir de ese momento percibía matices auditivos que antes no distinguía. Me sorprendió que incluso a mí mismo me oía de modo diferente.

A la mañana siguiente, al celebrar la Eucaristía y escuchar el Evangelio, me topé con el episodio de la curación del sordo (Mc 7, 31-37), que inevitablemente me hizo sonreír y recordar la tarde anterior. Al mismo tiempo, me hizo pensar que quizá también, en mi vida interior, podía tener algunos “tapones” que necesitaba limpiar. Al comenzar esta Cuaresma me he propuesto “despejar” bien mis oídos, para poder escuchar bien mi voz interior, la voz de los que necesitan de mí, y para sintonizar bien con Dios y su Palabra. Quizá mi metodología te pueda servir también para tus “oídos”. Leer el resto de esta entrada »





Perdona a tu pueblo, Señor…

2 04 2009

Por María Isabel Montiel*

«Perdona a tu pueblo, Señor,
perdona a tu pueblo, perdónale Señor.
No estés eternamente enojado,
no estés eternamente enojado,
perdónale Señor»

Así dice una canción que he oído desde niña en este tiempo de Cuaresma. Se cantaba, y se sigue cantando, sobre todo en los Via crucis y en algunas celebraciones de Semana Santa. La verdad es que resulta muy efectista, pero esa letra… No puedo, ni quiero, pensar en un Dios “eternamente enojado”. Dios no está enojado. Le duele el pecado del hombre por el mal que se hace a sí mismo o a sus semejantes, pero Él lo que desea es restaurar el bien en el corazón humano y está siempre dispuesto a perdonar y a ofrecer su misericordia y su amor. Leer el resto de esta entrada »