Primeras ¿y últimas? comuniones…

8 05 2014

María Isabel Montiel*

comuniones-fanoSe acerca la tradicional época de las “primeras comuniones”, y los niños y sus familias ya están nerviosos con los preparativos (trajes, banquete, fotos, regalos…). Y yo me pregunto: ¿en esa inquietud entrará también el pensar lo que realmente significa recibir a Jesús?

Muchos padres se preocupan de que sus hijos crezcan en la fe y procuran que vivan un ambiente cristiano, dándoles su testimonio personal, orando juntos, y asistiendo con ellos a la Eucaristía. Por eso piden que reciban este sacramento. Hay otras familias que no tienen esa vivencia de fe y, aun así, quieren que sus hijos hagan la “primera comunión”. No sé si por tradición, por imperativo social, o porque realmente desean para sus hijos algo mejor y más profundo de lo que ellos mismos están viviendo ahora. Leer el resto de esta entrada »





Jóvenes que buscan algo más que doctrinas

3 12 2011

Juan Rubio*

Se sucederán en estos días, coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada, las vigilias de jóvenes. Ya es algo tradicional en pequeñas parroquias y en grandes catedrales. ¡Una ocasión para estar con los jóvenes, para hablar de ellos y para hablar con ellos! No sé si vale de algo tanto llevar y traer a los jóvenes de excursión, pero bueno, no está mal que, al menos una vez al año, los chicos y chicas estén presentes más allá de nuestras oraciones y sin olvidar que hay muchos más que, como dice el Evangelio, “no son de este redil y a esos también hay que invitarlos y proponerles”.

Los jóvenes ocupan y preocupan a sus pastores. Jóvenes, o mejor dicho, adolescentes, la mayoría de los que acuden, porque mirándolo bien, cada vez estos eventos se llenan de adolescentes más que de jóvenes. Se les hablará mucho, aunque se les debiera escuchar más. Ya lo decía san Agustín: “Hay que hablarles menos de Dios y más a Dios sobre ellos”. Ofrecerles simplemente doctrinas, y algunas bien alejadas, conduce a poco. Leer el resto de esta entrada »





Que los niños cuiden la disciplina, y ella los cuidará…

25 09 2011

Lilián Carapia Cruz*

Un educador es una persona que acompaña a otra para enseñarle alguna ciencia, arte, deporte u oficio hasta que ésta última consigue aprenderlo. De ahí que los educadores más idóneos sean los propios padres, pues es de esperarse que ellos sean los compañeros más cercanos y bienintencionados que el niño puede tener. Como los padres quieren la felicidad para su hijo, ellos, como nadie, pueden y deben enseñar al hijo la compleja ciencia de la vida. El papel de educador lo ejercen de modo secundario los otros miembros de la familia, los profesores y la Iglesia, porque también mantendrán relaciones cercanas con el niño.

Pero quien se entrega con esmero a la educación de los niños y los adolescentes sabe que necesita ser «disciplinado» para ejercer bien este acompañamiento… ¿Y qué es ser «disciplinado»? Antes de responder, observemos que el buen educador debe dar ejemplo; debe lograr, además, que su pupilo se convierta en una persona autodisciplinada, es decir independiente: una persona que ya no necesita que el educador le diga lo que debe hacer, porque aprendió a hacerlo por sí solo, y aprendió muy bien. Leer el resto de esta entrada »





Jornadas Mundiales de la Juventud

9 04 2011

Pedro José Gómez Serrano*

¿Qué opino sobre las JMJ? Partiré de la sensación agridulce que me dejó la última visita del Papa a Santiago y Barcelona. Me entristecieron los carteles de “Nosotros no te esperamos”, las ácidas manifestaciones de algunos ateos y homosexuales o ciertos artículos sobre la pederastia. Esas reacciones –quizá exageradas, pero comprensibles- deberían hacernos reflexionar.

Tras el atentado contra las torres gemelas, el presidente Bush se preguntaba: “¿Por qué nos odian?”. Y llegaba a la peregrina conclusión de que por envidiar la libertad y la democracia de EEUU, olvidando décadas de una política nefasta en oriente próximo. No hagamos lo mismo. Ante estas críticas, pensemos si hemos hecho un daño indebido para rectificar. Pero me apenaron también los apoyos incondicionales al Papa, las expresiones de autoafirmación, o los vítores de algunos grupos, más propios de adolescentes que esperan a algún cantante famoso que de creyentes adultos que desean expresar su cariño y aprecio a quien nos preside en el Señor Jesús. Me preguntaba: ¿no cabe un amor a la Iglesia lúcido y crítico entre los cristianos? ¿No cabe la discrepancia respetuosa de quienes se encuentran fuera de la comunidad eclesial? Leer el resto de esta entrada »





Que «la casa» no sea una «escuela de extorsionadores»

19 02 2011

Lilián Carapia Cruz*

Niños y adolescentes aprenden a hacer lo que ven en los mayores; si los ven ejercer presión y amenazas, contra ellos mismos o contra otras personas, con el fin de obligarlos a obrar en determinado sentido… están aprendiendo a ejercer la extorsión. Es el Diccionario de la Real Academia Española el que define la extorsión en estos términos. No siempre la extorsión se ejerce a cambio de dinero; a veces se extorsiona a las personas tocándolas «donde más les duele». Algunas veces se les extorsiona obligándolas a callar «para evitar males mayores», y otras, a traicionar su propia conciencia y hacer lo que no estaban convencidas de que debieran hacer, si no quieren que «otros paguen las consecuencias»Leer el resto de esta entrada »





¿Qué tiene de malo celebrar Halloween?

26 10 2010

Lilián Carapia Cruz*

Más que decir que celebrar el halloween «es malo», se trata de conocer las razones por las cuales puede, en ciertas circunstancias, ser incompatible con la fe en el único Dios verdadero y en Jesucristo, su enviado. De ahí, podremos tomar una decisión libre: porque si no se dan esas circunstancias en el halloween, no habrá por qué estarse cuidando de él; y si se dan en alguna otra costumbre, es esa costumbre la que hay que evitar por amor a Dios y a los hermanosLeer el resto de esta entrada »





La vuelta al cole… ¿en cuántos días?

22 10 2010

Marina Utrilla*

Esto es sólo una reflexión de mis últimas semanas, ajetreadas y entre tiendas, que han hecho surgir este título y me han animado, de paso, a escribir el contenido. Estamos a mitad de octubre, pero parece más bien, mitad de septiembre; entro en varias librerías donde el mayor orden lo encuentro en los renglones de los libros que ojeo y en la cola que, increíblemente, llega hasta la calle. Un padre pide un libro de inglés, el de actividades, cuyo título ya le cuesta pronunciar, pero está agotado: ¿Me lo podría pedir? No, es que ya no quedan ejemplares en la editorial. Se queda sin saber qué decir, así que le cuenta que su hija lleva semanas sin el libro, que la profesora se lo exige pero que no le vale el de su hermana de hace dos años porque ha cambiado. Está enfadado, no sé si con la tienda, la editorial, la profesora o el colegio; el otro escucha y asiente con cara de “comprendo” mientras coge el teléfono, tampoco tiene respuesta, habrá que esperar. Leer el resto de esta entrada »