Conocer para amar

4 10 2012

María Isabel Montiel*

Pocos días antes de la muerte del Cardenal Martini, tuve la suerte de hacer unos ejercicios espirituales basados en distintos textos evangélicos, comentados e interpretados por él. Siguiendo la línea de los ejercicios ignacianos, fuimos rememorando algunos hechos significativos de la vida de Jesús que suponen un conocimiento muy íntimo suyo, y que invitan a su seguimiento. Como decía San Ignacio, “es necesario conocer a Jesús para más amarle y seguirle”. Doy gracias a Dios por esos días de silencio, que me han ayudado a profundizar en la persona de Jesús, y en lo que eso puede significar en mi vida de relación con Él y con los hermanos.

Me voy a fijar en tres momentos puntuales de su vida, que son los que más me han ayudado a conocerlo en profundidad, como hombre y como Dios. Yo creía saber bastante sobre Jesús, de todo lo que hizo en su vida pública, de cómo murió por salvarnos, de que su evangelio se basa en el amor… Pero ahora me doy cuenta de que no lo había interiorizado ni comprendido del todo. Lee el resto de esta entrada »





Ayuno se escribe con “h”

28 02 2012

Darío Pérez*

Acaba de arrancar la cuaresma y con ella un tiempo caracterizado por la oración y la conversión, por el perdón y la reconciliación, por el ayuno y la limosna. Hace unos días tuve una reunión sobre el tema y me correspondió compartir –como ahora quiero hacer contigo- el sentido de las dos últimas palabras.

El objetivo no es ser exhaustivo ni ortodoxo -para eso seguro que hay materiales mucho más ricos y documentados- sino más bien proponerte un modo sencillo de tener presente el sentido de la cuaresma para que puedas profundizar en él durante estos cuarenta días.

Para empezar, imagínate que estamos jugando al Scrabble (Intelect o como quiera que lo llaméis en tu casa) y que tienes contigo cinco fichas, las cinco letras que componen la palabra AYUNO. Yo no sé tú, pero a mí lo primero que se me ocurre cuando oigo esta palabra (o la de abstinencia) es quitarle la “U” y exclamar “¡AY, NO!” ¡Ay, no! porque ya toca sacrificarse, quitarse de cosas, hacer un esfuerzo por algo a lo que, más que no encontrarle sentido, no quiero encontrárselo. ¿De qué sirve no comer tal cosa o tal otra? ¿De qué sirve pasar hambre? ¿De qué sirve prescindir de ciertas comodidades, objetos o hábitos? ¿De qué sirve renunciar a todo eso por un tiempo? Aquí es donde decimos siempre lo de “¿qué sacrificio es comerse una mariscada para no tomar carne? Lo podían cambiar”. Lee el resto de esta entrada »





¿Seguir a Jesús? Mejor en twitter

5 02 2012

Guzmán Pérez*

Se está poniendo muy de moda en España el Twitter, ese “patio virtual” en el que la gente expresa lo que piensa, lo que hace, lo que cree —en resumen, lo que le da la gana— en pequeños mensajes de no más de 140 caracteres. Muchos adolescentes y jóvenes con los que estoy a diario usan esta red social, y he de reconocer que ciertamente tiene su interés. Yo mismo suelo twittear una vez al día, o dos como mucho, aunque otros informan 30 ó 40 veces al día de sus andanzas, agotando a cualquiera de sus seguidores.

Eso sí, lo cómodo de Twitter es que, si te cansas de seguir a uno de éstos que te cuenta hasta las veces que respira, no tienes más que pulsar el botón “dejar de seguir”, y se acabó. Hay quienes siguen a famosos, hay quienes comentan las noticias más recientes o escabrosas, y hay quienes contribuyen a que cualquier tema se convierta en TT (Trending Topic), es decir: que mucha gente hable de ello. Pero no voy a describir todo lo que pasa por esta red social. Hablo aquí del Twitter porque, si bien es una útil herramienta de comunicación, también es símbolo de algunas de nuestras actitudes en las relaciones humanas, y en especial de nuestra vivencia de la fe. Lee el resto de esta entrada »





Oración: buscando profundidad

10 12 2011

Ronald Rolheiser*

En nuestros momentos de mayor reflexión sentimos la importancia de la oración; sin embargo, tenemos que luchar para orar. No nos resulta nada fácil una oración sostenida y profunda. ¿Por qué?

En primer lugar, luchamos por reservar un tiempo para la oración. La oración no lleva a cabo nada práctico para nosotros; es una pérdida de tiempo desde el punto de vista de tener que ocuparnos de las presiones y tareas de la vida diaria, y por eso titubeamos en el momento de ir allá, a la cita de la oración. Junto con esto, nos resulta difícil confiar en que la oración realmente obre y produzca algo real en nuestras vidas. Además, nos vemos luchando para concentrarnos cuando intentamos orar. Una vez nos hemos instalado o asentado para orar, enseguida nos sentimos agobiados por ensueños, conversaciones inacabadas, melodías medio olvidadas, sinsabores, agendas; y las tareas inminentes que nos esperan tan pronto como nos levantemos de nuestro lugar de oración. Finalmente, nos vemos luchando para orar porque realmente no sabemos cómo orar. Quizás estemos familiarizados con varias formas de oración, desde rezos devocionales hasta diferentes tipos de meditación, pero generalmente nos falta confianza para creer que nuestro propio modo particular de orar, aun con todas sus distracciones y pasos en falso, es oración en el sentido más profundo. Lee el resto de esta entrada »





¿“Echas una mano” a Dios, o piensas que Él tiene que solucionarlo todo?

6 12 2011

María Isabel Montiel*

En nuestra oración del Credo, afirmamos creer en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Evidentemente, sentimos a Dios como un padre que nos ama incondicionalmente, aunque nosotros fuéramos indignos de ser amados. Y a la vez, esperamos que con su omnipotencia, elimine el mal y resuelva todos los problemas del mundo.

Pero cuando nos enfrentamos al sufrimiento, la injusticia, la muerte… nos preguntamos: ¿verdaderamente Dios interviene en la historia? Una duda razonable al vernos impotentes, y que no responde a los ruegos, o que no se manifiesta como esperamos. Lee el resto de esta entrada »





Lo que te dirían tus muertos

2 11 2011

Conmemoración de los Fieles Difuntos. Jairo del Agua*

¿Podemos hacer algo por los difuntos? ¿Ellos pueden hacer algo por nosotros? He ahí otro tema de urgente profundización y purificación.

Deberíamos empezar por convencernos de que la muerte, para los cristianos, es una liberación, una meta, una pascua: el paso a la tierra prometida. NO un motivo de tristeza y, menos aún, de penitencia reparadora.

Puede que haya tristeza y llanto por la separación humana, por el dolor sensible, por la tragedia a veces. Pero todo eso debería estar arropado y consolado por la fe (segura confianza) en la felicidad eterna. Los que mueren, mueren para vivir. No sabemos el camino que aún tendrán que recorrer, pero estamos ciertos -al menos yo lo estoy- de que pasaron definitivamente a la orilla de la Vida. Lee el resto de esta entrada »





¿Por qué no hay vocaciones al sacerdocio en muchas Iglesias?

21 09 2011

José Ignacio Calleja*

Uno de los lugares comunes en el diálogo entre católicos tiene que ver con la falta de vocaciones al sacerdocio, dando por hecho que todas son pocas, y, sobre todo, que hay diferencias muy importantes entre unas iglesias locales y otras. El caso “vasco”, donde soy sacerdote, es definitivo. La pregunta inmediata es por qué. Pues bien, ésta es la cuestión que escuché hace unos días al final de cierta “conferencia” y que, otro día, viví de primera mano en una conversación “vocacional” a la salida de misa. Escuché una “confesión de intenciones todavía no cuajadas”, estábamos varios, y guardé silencio ante las motivaciones. No era el momento.

La anécdota me ha hecho volver esta tarde sobre aquella conferencia “menor” acerca del cristianismo que nos cabe esperar en un futuro no tan lejano, lo cual me llevó a considerar modelos comunitarios bastante diversos dentro de un pluralismo inclusivo y, desde luego, inconfortable para todos. En esa ocasión, ofrecí algunas referencias para precisar lo que podemos llamar “un pluralismo católico incluyente”, asegurando una convivencia primero y ante todo, sana, y por supuesto, es nuestra vocación, fraternal. Sin duda una parte destacada del problema es saber de los límites “legítimos” del “pluralismo de comunidades en la Iglesia”, para preservar “la comunión en la fe, la esperanza y la caridad”. No es éste el momento de tratar la cuestión de los límites legítimos del pluralismo eclesial y sus pautas. (Desde luego, el uniformismo es pura pereza y miedo a no tener razón, pero no es el momento). Lee el resto de esta entrada »