Primeras ¿y últimas? comuniones…

8 05 2014

María Isabel Montiel*

comuniones-fanoSe acerca la tradicional época de las “primeras comuniones”, y los niños y sus familias ya están nerviosos con los preparativos (trajes, banquete, fotos, regalos…). Y yo me pregunto: ¿en esa inquietud entrará también el pensar lo que realmente significa recibir a Jesús?

Muchos padres se preocupan de que sus hijos crezcan en la fe y procuran que vivan un ambiente cristiano, dándoles su testimonio personal, orando juntos, y asistiendo con ellos a la Eucaristía. Por eso piden que reciban este sacramento. Hay otras familias que no tienen esa vivencia de fe y, aun así, quieren que sus hijos hagan la “primera comunión”. No sé si por tradición, por imperativo social, o porque realmente desean para sus hijos algo mejor y más profundo de lo que ellos mismos están viviendo ahora. Lee el resto de esta entrada »





Conocer para amar

4 10 2012

María Isabel Montiel*

Pocos días antes de la muerte del Cardenal Martini, tuve la suerte de hacer unos ejercicios espirituales basados en distintos textos evangélicos, comentados e interpretados por él. Siguiendo la línea de los ejercicios ignacianos, fuimos rememorando algunos hechos significativos de la vida de Jesús que suponen un conocimiento muy íntimo suyo, y que invitan a su seguimiento. Como decía San Ignacio, “es necesario conocer a Jesús para más amarle y seguirle”. Doy gracias a Dios por esos días de silencio, que me han ayudado a profundizar en la persona de Jesús, y en lo que eso puede significar en mi vida de relación con Él y con los hermanos.

Me voy a fijar en tres momentos puntuales de su vida, que son los que más me han ayudado a conocerlo en profundidad, como hombre y como Dios. Yo creía saber bastante sobre Jesús, de todo lo que hizo en su vida pública, de cómo murió por salvarnos, de que su evangelio se basa en el amor… Pero ahora me doy cuenta de que no lo había interiorizado ni comprendido del todo. Lee el resto de esta entrada »





¿“Echas una mano” a Dios, o piensas que Él tiene que solucionarlo todo?

6 12 2011

María Isabel Montiel*

En nuestra oración del Credo, afirmamos creer en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Evidentemente, sentimos a Dios como un padre que nos ama incondicionalmente, aunque nosotros fuéramos indignos de ser amados. Y a la vez, esperamos que con su omnipotencia, elimine el mal y resuelva todos los problemas del mundo.

Pero cuando nos enfrentamos al sufrimiento, la injusticia, la muerte… nos preguntamos: ¿verdaderamente Dios interviene en la historia? Una duda razonable al vernos impotentes, y que no responde a los ruegos, o que no se manifiesta como esperamos. Lee el resto de esta entrada »





¿Conoces al Espíritu Santo?

15 06 2011

María Isabel Montiel*

En la proximidad de la fiesta de Pentecostés me pregunto, como tantas veces, ¿por qué me cuesta entender la figura del Espíritu Santo? Al Dios Padre (o Madre), y sobre todo, al Dios Hijo, aunque sean algo misteriosos, puedo intuirlos, casi tocarlos con los sentidos, pero el Espíritu Santo es para mí un enigma.

Así como el Padre y el Hijo tienen rostro, al Espíritu nos lo presentan siempre con símbolos: viento, soplo, fuego, paloma, don… Es Alguien de quien se habla, no a quien uno se dirige, y con quién no podemos estar frente a frente.

Dicho esto, y en mi afán de conocer algo más sobre la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, he leído y consultado algunos textos, que entre otras cosas me han hecho comprender que al Espíritu no lo vamos a encontrar frente a frente, sino dentro de nosotros.  Y que lo propio del Espíritu no es hablar por sí mismo, sino hacer hablar a los hombres según el pensamiento del Padre y el Hijo. Lee el resto de esta entrada »





¡Mi hijo ya es sacerdote!

23 05 2011

María Isabel Montiel*

Hace varios domingos, concretamente en el segundo de Cuaresma, escuchábamos cómo Dios hablaba a Abrahán: “Sal de la tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré”.

Recuerdo lo que sentí hace unos años cuando oí esta misma lectura, poco después de que mi hijo pequeño (con 19 años), me dijera que quería irse al seminario. Parecía que estaba puesta para que yo entendiera que Dios le llamaba también a él.

La noticia no me cayó muy bien porque estábamos atravesando una difícil situación familiar, y su marcha suponía una tristeza más. Y no es que no me gustara su elección, pues siempre dije que no me importaría que uno de mis hijos fuera sacerdote, pero en ese momento no quería separarme de él, y me parecía que se iba demasiado pronto de casa. Aún así, le pedí que no se fijara en mis lágrimas e hiciera lo que creía debía hacer. La separación fue dura, pero di gracias a Dios por el regalo que nos hacía al llamarle al sacerdocio. Lee el resto de esta entrada »





¿Si Dios quiere?

17 01 2011

María Isabel Montiel*

¿Cuántas veces habremos oído, o pronunciado inconscientemente frases como éstas: “Estaba de Dios”, “Quiera Dios que…”, “Si Dios quiere”, “Nos lo envía Dios”, “Dios sabrá por qué lo hace”. Y yo me pregunto si esas frases hechas tienen un fondo de verdad, o esperamos de Dios y le atribuimos cosas en las que no interviene.

Consideramos que ha salvado a un familiar nuestro de un accidente, en el que han muerto otras personas, y decimos que “estaba de Dios”. Porque, no va a ser que eran menos queridos por Él los que han  fallecido… O nos atrevemos a echarle en cara a Dios, que permita la muerte de  niños o personas inocentes, y el que ocurran catástrofes naturales. ¿Vamos a afirmar en estos casos que “Dios sabrá por qué lo hace”, o que, “Dios nos lo envía”? Lee el resto de esta entrada »





El bautismo de los niños

18 04 2010

María Isabel Montiel*

Ante la próxima celebración del bautizo de mi nieta, he estado reflexionando sobre el bautismo en general, y sobre el de los bebés, en particular. El bautismo es el sacramento de la identidad cristiana, el primero de todos ellos. Por él somos incorporados a la familia de Dios, en comunión con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo. Por tanto, las palabras: “yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, no son mera fórmula, son una realidad. El bautismo es memorial y actualización del misterio pascual. Hace pasar de la “muerte” a la “vida” y expresa el gozo de la resurrección. Lee el resto de esta entrada »