Ayuno se escribe con “h”

28 02 2012

Darío Pérez*

Acaba de arrancar la cuaresma y con ella un tiempo caracterizado por la oración y la conversión, por el perdón y la reconciliación, por el ayuno y la limosna. Hace unos días tuve una reunión sobre el tema y me correspondió compartir –como ahora quiero hacer contigo- el sentido de las dos últimas palabras.

El objetivo no es ser exhaustivo ni ortodoxo -para eso seguro que hay materiales mucho más ricos y documentados- sino más bien proponerte un modo sencillo de tener presente el sentido de la cuaresma para que puedas profundizar en él durante estos cuarenta días.

Para empezar, imagínate que estamos jugando al Scrabble (Intelect o como quiera que lo llaméis en tu casa) y que tienes contigo cinco fichas, las cinco letras que componen la palabra AYUNO. Yo no sé tú, pero a mí lo primero que se me ocurre cuando oigo esta palabra (o la de abstinencia) es quitarle la “U” y exclamar “¡AY, NO!” ¡Ay, no! porque ya toca sacrificarse, quitarse de cosas, hacer un esfuerzo por algo a lo que, más que no encontrarle sentido, no quiero encontrárselo. ¿De qué sirve no comer tal cosa o tal otra? ¿De qué sirve pasar hambre? ¿De qué sirve prescindir de ciertas comodidades, objetos o hábitos? ¿De qué sirve renunciar a todo eso por un tiempo? Aquí es donde decimos siempre lo de “¿qué sacrificio es comerse una mariscada para no tomar carne? Lo podían cambiar”. Lee el resto de esta entrada »





Justicia, no caridad

14 11 2011

Chema Caballero

Dice Dambisa Moyo que “no ha habido nunca un país en el mundo que haya alcanzado un crecimiento constante y haya reducido la pobreza de manera significativa con las herramientas de la ayuda internacional externa. Simplemente, no ha ocurrido jamás. Por eso, seguimos impulsando una estrategia sin muestras evidentes de haber funcionado en alguna parte del mundo. Y lo que sí tenemos son años que prueban que la estrategia de ayuda no funciona” (ver fuente). En los últimos años, esta economista, nacida en Zambia y doctorada en Harvard, se ha hecho un nombre poniendo en entredicho la ayuda internacional que recibe África. Lee el resto de esta entrada »





¿Qué? Mucha pobreza, ¿no?

23 08 2011

Miriam Piqueras*

Ésta es, quizá, la pregunta que más he escuchado desde que regresé de Mozambique después de pasar allí 10 meses. Confieso que mi respuesta, hasta ahora, no era la misma para todos: dependía del grado de interés que mostraran mis interlocutores o, para ser más exacta, del grado de interés que, a mi parecer, tenían los oyentes. Sin embargo, me doy cuenta de que eso no es justo: debo ofrecer la misma respuesta a todos (mi experiencia, al fin y al cabo) y dejar que cada uno forme su opinión sobre el grado de pobreza de la gente con la que he convivido este año. Lee el resto de esta entrada »





Los renglones borrados de la historia

15 02 2011

Desde Bangassou (Centroáfrica). Alex Segrelles Cuevas*

¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas?
En los libros se mencionan los nombres de los reyes.
¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?
(Bertolt Brecht)

Teresa, a mi lado, me toma el pelo diciéndome que tengo la cabeza llena de nombres propios. Deformación, quizás, de quien se apasionó estudiando la historia del mundo. O, mejor, una cierta historia del mundo.

En las últimas semanas, el paisaje centroafricano se ha llenado también de nombres propios. Tiempo de campaña electoral, baile de candidatos en las camisetas y las gorras que compran los votos de hoy y venden las promesas de siempre. Por los caminos de tierra rojiza circulan de boca en boca los apellidos y las frivolidades de los akota zo ―literalmente, los hombres grandes: los importantes, los potentados, los que tienen dinero, los facilitadores de apaños y favores, quienes aparentemente hacen aquí las cosas posibles―. Los que pasarán, de alguna manera, a la historia oficial de este país; bautizarán sus calles olvidadas, llenarán de negro las páginas de los anales por escribir, y darán nombre a períodos y eras para que no se queden sin brújula los futuros navegantes del tiempo pasado. Hombres grandes de palabras generalmente pequeñas ―y de actos más pequeños todavía― que imponen el ritmo de nuestras tertulias y nos hacen creer que con ellos nos jugamos lo más importante. Lee el resto de esta entrada »





Yo te saludo, África

16 11 2010

Alex Segrelles Cuevas*

Cuando el viajero recorre por primera vez los caminos de Centroáfrica, no puede evitar quedar sorprendido por la intensidad que llegan a adquirir los intercambios de saludos con las gentes a las que encuentra. Si atraviesa el país en coche, bastará un sencillo movimiento de manos alzadas para que los lugareños, al borde del camino, reconozcan el gesto y lo devuelvan multiplicado, mediante un sonoro y risueño «Merciiiii!», mientras el vehículo continúa avanzando sin remedio sobre la tierra ocre y los ecos del agradecimiento se pierden en el aire. Si, por el contrario, transita a pie, contará con algunos segundos más para mirar a los ojos de la persona con la que se cruza y, aun sin conocerla, dirigirle en lengua sango un sencillo «Bara ala» (Yo le saludo), que seguramente desencadenará parecida reacción. Lee el resto de esta entrada »





Lo justo para vivir

9 11 2010

Vicente Gutiérrez*

La balanza de lo justo se inclina a favor del interés de cada cual, lo que hace muy difícil determinar con precisión el concepto sin caer en definiciones generales que raramente lleguen a conclusiones objetivas y precisas. Una expresión que demuestra esto es la siguiente: “lo justo para vivir”. Pero, ¿qué es lo justo para vivir? Según a quién preguntes podrás recibir respuestas sorprendentes. Ni los grandes organismos internacionales logran ponerse de acuerdo a la hora de medir los umbrales de pobreza y a eso se suma que resulta muy difícil disponer de datos exactos y reales sobre los índices en educación, sanidad, vivienda, alimentación, Derechos Humanos, etc. etc. Los datos que reciben dichos organismos internacionales provienen, en muchos casos, de los propios gobiernos, lo que hace que puedan ser adaptados según el interés del país de turno. A veces interesa mantener datos que lleven a bajos índices en varios sectores para seguir siendo un país receptor de ayuda, y otras veces interesa entregar buenos datos para mostrar un país avanzado en el que se puede invertir con seguridad. Lee el resto de esta entrada »





Mineros: fe y espectáculo

14 10 2010

Pedro M. Lamet, sj

Esta mañana he asistido en directo a la liberación de los cinco primeros mineros de Chile. Ha sido un sentimiento agridulce. Sin duda ha dominado la vivencia de una inmensa alegría. El sueño se estaba realizando ante mis ojos. Encerrados en el Fenix, esa cápsula de tamaño humano que se desliza por el tubo gracias a una polea, iban subiendo uno a uno  estos seres humanos enterrados a setecientos metros bajo tierra. Se cumplía el milagro de solidaridad humana y tecnología que lo ha hecho posible. Los de “arriba” estaban salvando a los de “abajo” y emergían desde las tinieblas a la luz. Lee el resto de esta entrada »