¿“Echas una mano” a Dios, o piensas que Él tiene que solucionarlo todo?

6 12 2011

María Isabel Montiel*

En nuestra oración del Credo, afirmamos creer en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Evidentemente, sentimos a Dios como un padre que nos ama incondicionalmente, aunque nosotros fuéramos indignos de ser amados. Y a la vez, esperamos que con su omnipotencia, elimine el mal y resuelva todos los problemas del mundo.

Pero cuando nos enfrentamos al sufrimiento, la injusticia, la muerte… nos preguntamos: ¿verdaderamente Dios interviene en la historia? Una duda razonable al vernos impotentes, y que no responde a los ruegos, o que no se manifiesta como esperamos. Lee el resto de esta entrada »

Anuncios




¿Conoces al Espíritu Santo?

15 06 2011

María Isabel Montiel*

En la proximidad de la fiesta de Pentecostés me pregunto, como tantas veces, ¿por qué me cuesta entender la figura del Espíritu Santo? Al Dios Padre (o Madre), y sobre todo, al Dios Hijo, aunque sean algo misteriosos, puedo intuirlos, casi tocarlos con los sentidos, pero el Espíritu Santo es para mí un enigma.

Así como el Padre y el Hijo tienen rostro, al Espíritu nos lo presentan siempre con símbolos: viento, soplo, fuego, paloma, don… Es Alguien de quien se habla, no a quien uno se dirige, y con quién no podemos estar frente a frente.

Dicho esto, y en mi afán de conocer algo más sobre la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, he leído y consultado algunos textos, que entre otras cosas me han hecho comprender que al Espíritu no lo vamos a encontrar frente a frente, sino dentro de nosotros.  Y que lo propio del Espíritu no es hablar por sí mismo, sino hacer hablar a los hombres según el pensamiento del Padre y el Hijo. Lee el resto de esta entrada »





¡Mi hijo ya es sacerdote!

23 05 2011

María Isabel Montiel*

Hace varios domingos, concretamente en el segundo de Cuaresma, escuchábamos cómo Dios hablaba a Abrahán: “Sal de la tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré”.

Recuerdo lo que sentí hace unos años cuando oí esta misma lectura, poco después de que mi hijo pequeño (con 19 años), me dijera que quería irse al seminario. Parecía que estaba puesta para que yo entendiera que Dios le llamaba también a él.

La noticia no me cayó muy bien porque estábamos atravesando una difícil situación familiar, y su marcha suponía una tristeza más. Y no es que no me gustara su elección, pues siempre dije que no me importaría que uno de mis hijos fuera sacerdote, pero en ese momento no quería separarme de él, y me parecía que se iba demasiado pronto de casa. Aún así, le pedí que no se fijara en mis lágrimas e hiciera lo que creía debía hacer. La separación fue dura, pero di gracias a Dios por el regalo que nos hacía al llamarle al sacerdocio. Lee el resto de esta entrada »





¿Si Dios quiere?

17 01 2011

María Isabel Montiel*

¿Cuántas veces habremos oído, o pronunciado inconscientemente frases como éstas: “Estaba de Dios”, “Quiera Dios que…”, “Si Dios quiere”, “Nos lo envía Dios”, “Dios sabrá por qué lo hace”. Y yo me pregunto si esas frases hechas tienen un fondo de verdad, o esperamos de Dios y le atribuimos cosas en las que no interviene.

Consideramos que ha salvado a un familiar nuestro de un accidente, en el que han muerto otras personas, y decimos que “estaba de Dios”. Porque, no va a ser que eran menos queridos por Él los que han  fallecido… O nos atrevemos a echarle en cara a Dios, que permita la muerte de  niños o personas inocentes, y el que ocurran catástrofes naturales. ¿Vamos a afirmar en estos casos que “Dios sabrá por qué lo hace”, o que, “Dios nos lo envía”? Lee el resto de esta entrada »





El bautismo de los niños

18 04 2010

María Isabel Montiel*

Ante la próxima celebración del bautizo de mi nieta, he estado reflexionando sobre el bautismo en general, y sobre el de los bebés, en particular. El bautismo es el sacramento de la identidad cristiana, el primero de todos ellos. Por él somos incorporados a la familia de Dios, en comunión con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo. Por tanto, las palabras: “yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, no son mera fórmula, son una realidad. El bautismo es memorial y actualización del misterio pascual. Hace pasar de la “muerte” a la “vida” y expresa el gozo de la resurrección. Lee el resto de esta entrada »





Las “buenas maneras” del cristiano

28 02 2010

María Isabel Montiel*

No está muy de moda hoy hablar de buena educación y buenos modales,  porque se consideran meros formulismos que “encorsetan” a la persona y no la dejan actuar con espontaneidad, pero lo cierto es que, gracias a la “educación”, la vida puede resultar más agradable. Y si a ella añadimos una abundante dosis de amabilidad, respeto, empatía y gratitud, habremos conseguido el elixir perfecto de la felicidad para los que nos rodean.

¿Y a qué viene esto? Pues viene, a que todos los valores citados y alguno más, deberían formar parte del  “programa” de nuestra vida cristiana, ya que son la base de las relaciones personales. La práctica cristiana tiene que estar empeñada en la construcción de una sociedad más humana, y algo que contribuye a esa “humanización”, son los detalles sencillos, la delicadeza, el afecto, el saber agradecer todo lo que recibimos a diario…, porque la convivencia está hecha de pequeños gestos. Lee el resto de esta entrada »





¡El mejor regalo!

3 12 2009

Por Maribel Montiel*

Ahora que los comercios empiezan a ofrecernos los adornos, los turrones y los regalos de Navidad, y que la gente se apresura a comprar la lotería con la que desean cambiar su suerte, yo quería hablar del mejor “regalo” que se nos avecina. Me refiero, claro está, al nacimiento de Jesús.

Porque a pesar de tanto preparativo para celebrar la Navidad, parece que nos hemos olvidado de lo esencial de esa fiesta y de su razón de ser. En la sociedad española actual existe una corriente antirreligiosa que pretende que nos avergoncemos de nuestra fe, e intenta borrar todo lo que hace referencia a Dios. Unas veces es atacado abiertamente lo cristiano —y sobre todo lo católico—, otras se ridiculiza porque se considera algo trasnochado y otras se opina, sin conocimiento de causa, destacando las actuaciones negativas de algunos miembros de la Iglesia, pareciendo ignorar todo lo positivo que predomina en ella. ¡Y a mí que me parece que todo eso ocurre, principalmente, por desconocimiento de lo que supone conocer a Jesucristo y sentirse hijo de Dios…! Lee el resto de esta entrada »